A ella nunca le a gustado que fume, dice que no me respeto a mi mismo —me pregunto....cuando me ha visto hacerlo?—, yo siempre trato de fumar cuando ella no esta cerca para no incomodarla y que no incomode tragar el alquitrán de un buen cigarro barato.
Algunas veces suelo dar paso a la memoria, y preciso la borrachera en casa de Armando, cuando ella me dijo llorando "te quiero", sentados en la oscuridad de aquel balcón, y después riéndonos de los anuncios de crédito que una agencia automotriz ofertaba en su plan de venta y mas a lado de esta una tienda de electrodomésticos festejaba su aniversario e igual daba facilidades de pago en sus productos.
Y fue ahí mismo que hablamos por última vez de nosotros con la seriedad de quien toma por hecho que todo se acabo:
¿Todo se esta yendo a la chingada otra vez verdad? ―pregunte con ganas de que ella no dijera nada―
Si —Fue la primera vez que me dijo algo sin mirarme a los ojos—
Mmm… —Tampoco dije nada—
Me reí, estaba mal, pero no quería que me tomara por chantajista, dejamos el balcón y regresamos adentro, saque de mi bolsa un chocolate que le había comprado un día anterior, este ya había distorsionado su figura por el calor de traerlo en la bolsa.
Mira como me has dejado —Le dije—
No respondió nada, la abrace… no sabes como te voy a extrañar estas vacaciones ella me abrazo....
Regrese a casa entre el ruido y el rumor del medio día de la avenida transitada por autobuses.
Pase como pude las vacaciones siguientes, y aunque seguí recibiendo sus mensajes firmados con un “Tkm” no pude sacar de la cabeza nuestra última conversación; Las vacaciones terminaron y regrese a la escuela, no niego que regrese aun con la esperanza de arreglar la situación, fue inútil ella no me esperaba ya!
A veces vuelvo a casa de Armando, de vez en cuando a embriagarme, pero casi siempre voy para salir a ese balcón que da a la calle para asomarme a ese pedacito de mundo que se ve desde su casa, y para mi mala memoria aun siguen ahí los anuncios de crédito automotriz y el letrero del aniversario de la tienda de a lado que se les olvido borrar…pero ya no esta ella a lado mío diciendo te quiero mientras yo fumo un cigarro.
La novia perfecta
Quiero una novia que sea bisexual. Sólo a ella podría amarla durante el resto de mi vida.
A ella y a mí, cuando camináramos por la calle, se nos irían los ojos tras las cosas más bellas de la vida: una falda corta, unas piernas bonitas, un hombro sugerente, una espalda desnuda.
Mi novia bisexual no me miraría con cara de “eres un enfermo y me das asco” cuando descubriera el material pornográfico que guardo dentro de mi computadora, ella lo admiraría a mi lado. Y me enseñaría el suyo. Nos excitaríamos, haríamos el amor.
Pondríamos un negocio, una de esas tiendas de ropa que están tan de moda y en las que no dejan de entrar mujeres. En los probadores instalaríamos cámaras secretas para grabar a las chicas guapas que se prueban la ropa. Nos tomaríamos de la mano, gritaríamos de emoción, cuando una chica, que estuviera especialmente buena, entrara en el probador.
Saldríamos por la noche a ligar y, en casa, compartiríamos nuestras conquistas, como vampiros. Porque una cosa es hacer el amor y otra es tener sexo. Una cosa es querer estar al lado de tu amor toda la vida y otra es querer hacerle el amor únicamente a ella. No sólo necesito una novia bisexual. También necesito que sea una pervertida como yo.
A ella y a mí, cuando camináramos por la calle, se nos irían los ojos tras las cosas más bellas de la vida: una falda corta, unas piernas bonitas, un hombro sugerente, una espalda desnuda.
Mi novia bisexual no me miraría con cara de “eres un enfermo y me das asco” cuando descubriera el material pornográfico que guardo dentro de mi computadora, ella lo admiraría a mi lado. Y me enseñaría el suyo. Nos excitaríamos, haríamos el amor.
Pondríamos un negocio, una de esas tiendas de ropa que están tan de moda y en las que no dejan de entrar mujeres. En los probadores instalaríamos cámaras secretas para grabar a las chicas guapas que se prueban la ropa. Nos tomaríamos de la mano, gritaríamos de emoción, cuando una chica, que estuviera especialmente buena, entrara en el probador.
Saldríamos por la noche a ligar y, en casa, compartiríamos nuestras conquistas, como vampiros. Porque una cosa es hacer el amor y otra es tener sexo. Una cosa es querer estar al lado de tu amor toda la vida y otra es querer hacerle el amor únicamente a ella. No sólo necesito una novia bisexual. También necesito que sea una pervertida como yo.
Plagiando en domingo
Me dice que nunca más nos volveremos a ver.
-A mi novio lo amo mucho, y tú eres un problema.
Mientras se pone la ropa, tomo sus 2 cajetillas de cigarros, las que deja siempre en mi cuarto, y las meto dentro de su bolsa.
-No –me dice- déjalas aquí.
-No las quiero–explico- yo ni fumo.
-Que las dejes aquí –reclama, mientras me quita la bolsa y vuelve a poner las cajetillas sobre la mesa
Un rayo de esperanza me ilumina el rostro, ¿Será mentira eso de que no nos vamos a volver a ver? ¿Por eso quiere dejar las cajetillas en la mesita de mi cuarto? No la quiero. Pero tal vez la quiero. Eso que acabo de componer, es de un poema del Sr. Pablo Neruda. Sorprendido por mi plagio, recuerdo y repaso, mentalmente, el poema original, mientras la vecina de enfrente canta una fea canción.
“A lo lejos alguien canta. A lo lejos”
En ese poema, el Sr. Neruda habla sobre la chica que me esta dejando en este preciso momento, ¿Habrá estado ella también cojiendose a Neruda? Eso es Imposible. El Sr.Neruda murió en el '73. Y estamos en el 2009, ella tiene 26 años. Pero, sin duda, el poema habla sobre ella, sobre esta situación. Incluso nombra al pendejo de su novio:
“De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.”
Tal vez todos los humanos somos repeticiones. La historia de la humanidad es exactamente la misma desde el principio de los tiempos. La prueba está en que yo, un pendejo idiota y sin estudios, acaba de componer el mismo verso del Sr. Neruda, en un cuartucho.
No voy a ponerme triste por que se largue, volveré a conocer a otra mujer como ella. En este mundo no hay más que dos tipos de personas, "X" y "Y".
Y nada más intercambiamos las situaciones y los sentimientos: a eso nos dedicamos en este puto mundo.
-¿Qué tanto piensas? –me dice.
-Que este es el último dolor que me causas y esto lo ultimo que te digo.
-Que teatrero eres –sonríe- ¿No? Eso es de un poema de Neruda.
-Sí. Pero también es mío.
Ella se va, para siempre, del cuartucho.
Quedo sólo con lo que soy. Y con el recuerdo de sus tetas, antes de que se las metiera dentro del brasier.
-A mi novio lo amo mucho, y tú eres un problema.
Mientras se pone la ropa, tomo sus 2 cajetillas de cigarros, las que deja siempre en mi cuarto, y las meto dentro de su bolsa.
-No –me dice- déjalas aquí.
-No las quiero–explico- yo ni fumo.
-Que las dejes aquí –reclama, mientras me quita la bolsa y vuelve a poner las cajetillas sobre la mesa
Un rayo de esperanza me ilumina el rostro, ¿Será mentira eso de que no nos vamos a volver a ver? ¿Por eso quiere dejar las cajetillas en la mesita de mi cuarto? No la quiero. Pero tal vez la quiero. Eso que acabo de componer, es de un poema del Sr. Pablo Neruda. Sorprendido por mi plagio, recuerdo y repaso, mentalmente, el poema original, mientras la vecina de enfrente canta una fea canción.
“A lo lejos alguien canta. A lo lejos”
En ese poema, el Sr. Neruda habla sobre la chica que me esta dejando en este preciso momento, ¿Habrá estado ella también cojiendose a Neruda? Eso es Imposible. El Sr.Neruda murió en el '73. Y estamos en el 2009, ella tiene 26 años. Pero, sin duda, el poema habla sobre ella, sobre esta situación. Incluso nombra al pendejo de su novio:
“De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.”
Tal vez todos los humanos somos repeticiones. La historia de la humanidad es exactamente la misma desde el principio de los tiempos. La prueba está en que yo, un pendejo idiota y sin estudios, acaba de componer el mismo verso del Sr. Neruda, en un cuartucho.
No voy a ponerme triste por que se largue, volveré a conocer a otra mujer como ella. En este mundo no hay más que dos tipos de personas, "X" y "Y".
Y nada más intercambiamos las situaciones y los sentimientos: a eso nos dedicamos en este puto mundo.
-¿Qué tanto piensas? –me dice.
-Que este es el último dolor que me causas y esto lo ultimo que te digo.
-Que teatrero eres –sonríe- ¿No? Eso es de un poema de Neruda.
-Sí. Pero también es mío.
Ella se va, para siempre, del cuartucho.
Quedo sólo con lo que soy. Y con el recuerdo de sus tetas, antes de que se las metiera dentro del brasier.
Los días con mi esposa (relato)
Le quito la ropa a mi mujer, hace meses que no nos tocamos, tengo miedo de que se vaya con otro, o que murmure con sus amigas:
-A mi marido ya no se le para.
(Me masturbo muchas veces en el día, en el trabajo, en la casa, siempre solo)
Le quito la ropa a mi mujer, y al verla de frente tiemblo, no se me va a parar:... ella sigue siendo flaca, bella, joven, guapísima, sigue teniendo esos pechos por los que un día, cuando éramos novios, lloré porque quería metérmelos en la boca:
-Yo no soy una cualquiera –me decía.
Ahora la veo sin ropa, tendida sobre la cama, y es como carne rosa de salchichonería que reposa en esos estantes del Wallmart, yo no compraría esa carne aunque, cualquier otro tipo cuerdo, pagaría lo que fuera por comérsela, lo único que deseo hacer, con ese pedazo de carne, es abrazarlo, con cariño.
Nos casamos. Y yo en verdad la amo, jamás me voy con otra mujer, aunque me muera por hacerlo, sin que nadie se entere, ni siquiera a la mujer a la que se la meta: ¿Irme con una puta, quizá?... no, no quiero engañarla la respeto.
¿Qué es eso el respeto?
La confianza y el matrimonio no son algo coherente, pero tampoco lo es el amor. Ni tú, ni yo, ni el odio, ni tu patrón, ni que, por las mañanas, haya tanta gente triste en el metro camino al trabajo.
-A mi marido ya no se le para.
(Me masturbo muchas veces en el día, en el trabajo, en la casa, siempre solo)
Le quito la ropa a mi mujer, y al verla de frente tiemblo, no se me va a parar:... ella sigue siendo flaca, bella, joven, guapísima, sigue teniendo esos pechos por los que un día, cuando éramos novios, lloré porque quería metérmelos en la boca:
-Yo no soy una cualquiera –me decía.
Ahora la veo sin ropa, tendida sobre la cama, y es como carne rosa de salchichonería que reposa en esos estantes del Wallmart, yo no compraría esa carne aunque, cualquier otro tipo cuerdo, pagaría lo que fuera por comérsela, lo único que deseo hacer, con ese pedazo de carne, es abrazarlo, con cariño.
Nos casamos. Y yo en verdad la amo, jamás me voy con otra mujer, aunque me muera por hacerlo, sin que nadie se entere, ni siquiera a la mujer a la que se la meta: ¿Irme con una puta, quizá?... no, no quiero engañarla la respeto.
¿Qué es eso el respeto?
La confianza y el matrimonio no son algo coherente, pero tampoco lo es el amor. Ni tú, ni yo, ni el odio, ni tu patrón, ni que, por las mañanas, haya tanta gente triste en el metro camino al trabajo.
Estos días
En este preciso momento podría estar contigo, tomando como mil cervezas en esa terraza donde el mesero sueña con cojerte (y una buena noticia para él. lo hará algún día). Hablando con viejos que van a los bares a esperar la muerte. Metiéndote los dedos, en plena calle, por el hueco de tu pantalón, y luego chupándome los dedos para saber a qué sabes. No sabes a nada aun, es que aun no sientes nada por mí, te haces la chica dura, pero sé que estás asustada. Hablando de música, rompiendo todos los libros que no te gustan, conociendo lesbianas que nos proponen hacer tríos, pidiéndole el teléfono a la chica de las pizzas y luego rompiéndolo para que sepas que no la voy a llamar y que sólo quería ponerte celosa (pero debería llamarla y olvidarte, seguro ella me trataría mucho mejor), hablando de lo insignificante que es todo el mundo a nuestro lado, (aunque sinceramente, yo no lo crea, quizás seamos una mierda peor, por lo menos tú).
Podríamos pasear por un parque muy verde que conozco. Ahora está soleado. Y mientras, sonará el teléfono, sin parar. Será tu esposo que quiere que vuelvas a casa. Con tu niño. Pero no puedes porque, en estos momentos, hay algo demasiado autentico entre nosotros dos.
-Cojeme en el baño –me dijiste.
No se me antojaba todavía, pero fuimos. Porque sólo cuando te coja conseguiré mi propósito, que te enamores de mí. Te amo.
-Me has decepcionado –me dijiste en el baño- eres como todos los demás. Deberías haberme dicho “no” en vez de ir al baño.
Y no cojimos. Y preferí no explicarte nada. Me sentí honrado de que me consideraras “como todos los demás”.
Pero como no me llamas. Me encierro sin luz en mi casa. Me niego a trabajar o hacer algo. Me niego a ser consciente de que pasan horas sin estar a tu lado. Me acuesto sin sueño, cierro los ojos y espero a que el día pase. No quiero vivir un día sin ti. Por lo menos, no este. Cómo puedes ser tan estúpida y no llamarme. Cómo puedes ser tan mediocre en preferir a tu esposo y tu vida de mierda, que venirte aquí conmigo a vivir la vida, la pobreza, el sexo hambriento y los corazones verdaderos. Cómo puedes ser tan estúpida en rechazar toda la nada que te ofrezco ¡¿Cómo?! No quiero corregir esto que escribí, redactarlo bien. Sólo te mereces pura mierda. Puta, te quiero. No te doy ningún madrazo, porque sé que te excitarías
Podríamos pasear por un parque muy verde que conozco. Ahora está soleado. Y mientras, sonará el teléfono, sin parar. Será tu esposo que quiere que vuelvas a casa. Con tu niño. Pero no puedes porque, en estos momentos, hay algo demasiado autentico entre nosotros dos.
-Cojeme en el baño –me dijiste.
No se me antojaba todavía, pero fuimos. Porque sólo cuando te coja conseguiré mi propósito, que te enamores de mí. Te amo.
-Me has decepcionado –me dijiste en el baño- eres como todos los demás. Deberías haberme dicho “no” en vez de ir al baño.
Y no cojimos. Y preferí no explicarte nada. Me sentí honrado de que me consideraras “como todos los demás”.
Pero como no me llamas. Me encierro sin luz en mi casa. Me niego a trabajar o hacer algo. Me niego a ser consciente de que pasan horas sin estar a tu lado. Me acuesto sin sueño, cierro los ojos y espero a que el día pase. No quiero vivir un día sin ti. Por lo menos, no este. Cómo puedes ser tan estúpida y no llamarme. Cómo puedes ser tan mediocre en preferir a tu esposo y tu vida de mierda, que venirte aquí conmigo a vivir la vida, la pobreza, el sexo hambriento y los corazones verdaderos. Cómo puedes ser tan estúpida en rechazar toda la nada que te ofrezco ¡¿Cómo?! No quiero corregir esto que escribí, redactarlo bien. Sólo te mereces pura mierda. Puta, te quiero. No te doy ningún madrazo, porque sé que te excitarías
El día que me casé
Ella y yo fuimos hasta el mar. Con los pies descalzos, tomados de la mano, caminamos sobre la arena hasta la orilla. En nuestra mano, teníamos una flor que ambos habíamos adoptado, una flor del jardín de su abuela.
Llegamos a un lugar donde no había nadie.
La abracé, le dije:
-¿Quieres casarte conmigo?
-Sí.
Callamos. Le dije que ahora me lo tenía que pedir ella. Asintió.
-¿Quieres casarte conmigo?
-Sí.
Y tiramos la flor al mar, muy lejos.
-El que quiera divorciarse –dijo ella- tendrá que recuperar esa flor. Si no, hasta ese momento, no nos podremos separar.
-De acuerdo –contesté.
Me arrodillé ante ella y saqué, de mi cartera, el anillo. Un anillo vibrador de esos que se ponen en el pene.
Se lo puse primero en un dedo
Y más tarde, al llegar a la casa, se lo metí por la vagina.
Llegamos a un lugar donde no había nadie.
La abracé, le dije:
-¿Quieres casarte conmigo?
-Sí.
Callamos. Le dije que ahora me lo tenía que pedir ella. Asintió.
-¿Quieres casarte conmigo?
-Sí.
Y tiramos la flor al mar, muy lejos.
-El que quiera divorciarse –dijo ella- tendrá que recuperar esa flor. Si no, hasta ese momento, no nos podremos separar.
-De acuerdo –contesté.
Me arrodillé ante ella y saqué, de mi cartera, el anillo. Un anillo vibrador de esos que se ponen en el pene.
Se lo puse primero en un dedo
Y más tarde, al llegar a la casa, se lo metí por la vagina.
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Cuento
Desde arriba
Me aparto de las personas que dicen “no puedes”. Me rio de las personas que aseguran que tú no puedes volar. Porque yo lo he hecho. Varias veces. Cuando alguien te dice “no puedes” es porque esa persona “no puede”. Pero tú sí puedes. Por supuesto. Hay mucha gente que no sabe llegar a los sitios si no lo llevan en coche. Yo sé ir caminando: sin siquiera usar transporte. Tengo unos pies fuertes y tomo poca agua por kilómetro. No soy un camello, pero sí un escorpión. Voy a llegar quieras o no. Hay piedras por el camino: es importante que no te quedes tropezándote con ellas. Si te has dado una madrazo con una piedra, bueno, es cosa del pasado. No sigas pensando en la piedra, en el presente. Respira y sigue: al fin y al cabo las piedras del camino no sirven para nada, salvo para hacerte perder el tiempo ¿Vas a dejar que una piedra se realizé y tú no? Sé más listo que una piedra. Y no tengas miedo a los atajos,: son sólo para los inteligentes. Sé valiente. Es más divertido que ser cobarde.
Hay personas que han caminado por la luna sin traje de astronauta. Hay personas que se han bañado en el Sol. Yo no he llegado aun hasta allí. Pero sólo porque me he autolimitado. No obstante, sí he volado con gaviotas y hasta me he follado a una ¿Y tú? ¿Toda la vida arrastrándote por el suelo? ¿No tienes ganas de volar? ¿Sólo de vomitar?
Por mis venas hay sangre de gigantes. De esos que toman con sus manos a los humanos, que son enanitos y los aplastan. Bueno, por tu cuerpo también hay sangre de esa, pero quizás no te has dado cuenta. Anímate, se que puedes.
Hay personas que han caminado por la luna sin traje de astronauta. Hay personas que se han bañado en el Sol. Yo no he llegado aun hasta allí. Pero sólo porque me he autolimitado. No obstante, sí he volado con gaviotas y hasta me he follado a una ¿Y tú? ¿Toda la vida arrastrándote por el suelo? ¿No tienes ganas de volar? ¿Sólo de vomitar?
Por mis venas hay sangre de gigantes. De esos que toman con sus manos a los humanos, que son enanitos y los aplastan. Bueno, por tu cuerpo también hay sangre de esa, pero quizás no te has dado cuenta. Anímate, se que puedes.
La flor (para Disney)
Hace mucho tiempo en un reino muy muy lejano...
...Una flor azul abrió sus pétalos; en ella vivía una joven de largos cabellos negros, que vestía únicamente medias transparentes hechas con seda de gusano. La joven se deslizó por encima de un pétalo y comenzó a cantar, pues deseaba ser cantante. Cada palabra suya provocaba una hermosa nota musical. Una abeja dejó caer un poco de miel sobre ella y la joven, alegre, comió gustosa. De pronto a lo lejos, una flor carnívora sacó sus raíces de la tierra, se arrastro por el bosque y capturó a la cantante.
La flor no la mató, se plantó de nuevo en el suelo y la mantuvo atrapada entre sus fauces, con la intención de tenerla ahí para toda la vida.
En vano fueron los esfuerzos realizados por cada uno de los animalitos del bosque, con el fin de liberarla; lo único que pudieron hacer fue meterle comida entre las espinas que hacían de dientes de la flor y que actuaban de barrotes.
Al fin de unas cuantas semanas la niña notó que, sobre la flor , se ceñía la sombra de la muerte.
-¿Qué te sucede? -le preguntó.
-Te tengo en mi boca. Y por ello, no puedo comer.
-Si me sueltas podrías comer y no morir.
-Te amo, mi princesa. Quiero que seas sólo para mi.
-Tu no me amas. Si me amaras no me tendrías cautiva.
-¿Qué sabes tú del amor? -contestó enojada la flor- El amor es maldad, un juego. Es cierto que Dios lo creó, pero fue el diablo quien supo manejarlo como aliado y así poder extender todo su mal, el que ama, frecuentemente se convierte en un vanidoso incomprensible de su propio amor, no le importa nada más allá.
-Tu amor no es bueno.
-Podría comerte y decir que fuiste para mi. ¡Qué tontería! Elegí morir por amor y, sin embargo, voy a hundirme en el infierno.
Dos noches después la flor murió y la joven fue liberada por los animalitos del bosque, quienes lo celebraron con un gran banquete.
**Para mis sobrinitas Aitzin y Samantha las amo las amo las amoooooo
...Una flor azul abrió sus pétalos; en ella vivía una joven de largos cabellos negros, que vestía únicamente medias transparentes hechas con seda de gusano. La joven se deslizó por encima de un pétalo y comenzó a cantar, pues deseaba ser cantante. Cada palabra suya provocaba una hermosa nota musical. Una abeja dejó caer un poco de miel sobre ella y la joven, alegre, comió gustosa. De pronto a lo lejos, una flor carnívora sacó sus raíces de la tierra, se arrastro por el bosque y capturó a la cantante.
La flor no la mató, se plantó de nuevo en el suelo y la mantuvo atrapada entre sus fauces, con la intención de tenerla ahí para toda la vida.
En vano fueron los esfuerzos realizados por cada uno de los animalitos del bosque, con el fin de liberarla; lo único que pudieron hacer fue meterle comida entre las espinas que hacían de dientes de la flor y que actuaban de barrotes.
Al fin de unas cuantas semanas la niña notó que, sobre la flor , se ceñía la sombra de la muerte.
-¿Qué te sucede? -le preguntó.
-Te tengo en mi boca. Y por ello, no puedo comer.
-Si me sueltas podrías comer y no morir.
-Te amo, mi princesa. Quiero que seas sólo para mi.
-Tu no me amas. Si me amaras no me tendrías cautiva.
-¿Qué sabes tú del amor? -contestó enojada la flor- El amor es maldad, un juego. Es cierto que Dios lo creó, pero fue el diablo quien supo manejarlo como aliado y así poder extender todo su mal, el que ama, frecuentemente se convierte en un vanidoso incomprensible de su propio amor, no le importa nada más allá.
-Tu amor no es bueno.
-Podría comerte y decir que fuiste para mi. ¡Qué tontería! Elegí morir por amor y, sin embargo, voy a hundirme en el infierno.
Dos noches después la flor murió y la joven fue liberada por los animalitos del bosque, quienes lo celebraron con un gran banquete.
**Para mis sobrinitas Aitzin y Samantha las amo las amo las amoooooo
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Cuento
Después de hablarle por Fon
Soy soltero, puedo quedar de verme y follar con quien quiera. Aunque sea pensando en otra chica. Aunque sea para empezar a olvidarla. La chica que me dijo que si, no esta nada mal. Pero también no es la gran cosa. Es la misma basura que todo el mundo. Sólo que está un poco más buena que las demás y, bien, eso a los hombres nos vuelve débiles. Pero ya está. No soy un pendejete para volverme loco por una mediocre. Puedo estar un par de semanas equivocado, luego despierto. Ya lo hice una vez, conseguí a la chica y no fueron los mejores años de mi vida precisamente. No quiero seguir siendo un sadomasoquista. Quiero ser feliz. Encontrar a una chica guapa, lista y cínica.
Llego a la cita. La chica está buena. Otra vez muy joven para mí. 17 años. Me gustaría cojer, conocer chicas de mi edad, pero sólo se fijan en mí las de 17-20 años. Definitivamente no va a ser la chica de mi vida. Eso lo sé nada más al verla. No brilla. Es otra mediocre. No tengo ganas de hablar con ella. No me sirve de nada salvo para una cojida.
-¿Qué tal? –saludo- ¿Nos vamos a cojer?
-Chingao –la chica se enfada- te tenía como una especie de buen amigo o bueno quizá no tanto, pero como alguien especial, diferente. Pero eres la misma mierda que todos los demás.
-Como si tú no fueras la misma mierda que todas las demás.
A mi me gustaría ser como mi perra. Mi perra es super feliz dos veces al día, cuando la saco a pasear. Yo, a lo mucho, soy feliz dos o tres veces al año.
-Realmente quería conocer los entresijos de tu mente, saber que rompecabezas tienes ahí dentro y además no ser una chica más, sino que te acordaras de mí a menudo. Pero después de todo se me ha quitado la curiosidad. Me recuerdas a los pendejos de mi salon a los cuales no les veo ni un pizca de cerebro.
-Esos pendejos de tu salon son, por lo menos, sinceros. Y nena, lo más seguro es que te terminarás casando con uno de ellos, que se va a buscar putas porque no hay nadie que quiera estar con el de a gratis. Así que despierta y deja de pensar que eres especial porque nadie lo es. Somos todos cerdos, pero vamos con mascaras. Yo no.
- Te veía desde la perspectiva de una persona a la que nunca llegaría hablar.
Después de esta conversación mi mente y el concepto en el que te tenía han vuelto a la tierra dejando al descubierto que no eres más que una persona más del monton.
-Pues claro que soy una persona más ¿Quién te esperabas que iba a venir? ¿He-Man? ¿Un ser mitad hombre mitad águila?
La chica se encabrona. Se va. Me voy. Me sigue. La agarro. Le doy un beso en la boca. Me da un bofeton en la cara. Le agarro la cabeza con fuerza. Le doy un beso. Me besa. Le meto la lengua. Me mete la lengua. Le toco las tetas. Le digo que vayamos a mi casa. Me dice que no. Le digo que me voy a mi casa. Me sigue. En el metro no nos sentamos juntos. Por la calle caminamos separados. Ella detrás de mí. A mi me da vergüenza que me vean con ella. No porque sea fea, que no lo es. Si no porque no brilla. Cualquiera que nos vea juntos sabe que yo no estoy interesado en ella salvo para cojermela. Y eso me da vergüenza. Debería de ser más fuerte. Pero si estoy una semana sin follar transmuto en un cerdo y no pienso. Entramos en mi casa. cojemos. Me pongo un condón. El condón más grueso que tengo. No quiero tener hijos con ella. Por nada del mundo quiero tener un hijo con ella. Me suicido si dejo embarazada a una mediocre.
-Si te volviera a ver podría enamorarme de ti –me habla tierna: un minuto después de yo haber eyaculado.
-Perdóname, no te quiero volver a ver –le aclaro.
-¡Pero hemos cojido!
-Dame las gracias y olvídame. Yo también quiero estar con mucha gente y no por ello esa gente va a estar conmigo. Se puede elegir con quien pasar el tiempo. Algunas veces se gana, y otras se pierde.
-Eres un cabrón –me dice- Te crees que eres alguien especial. Pero no eres nada.
Llora.
-No seas patética. No conviertas este éxito en un fracaso.
Masturbate pensando en mi y búscate un chico que te mantenga y te dé seguridad; uno al que ponerle los cuernos con remordimientos, de vez en cuando. Intenta ser feliz así, como todas.
Y se va. Y yo me quedo dormido. Es lo chido de cojer en mi cama.
Que después no tengo que ir a ningúna parte.
Llego a la cita. La chica está buena. Otra vez muy joven para mí. 17 años. Me gustaría cojer, conocer chicas de mi edad, pero sólo se fijan en mí las de 17-20 años. Definitivamente no va a ser la chica de mi vida. Eso lo sé nada más al verla. No brilla. Es otra mediocre. No tengo ganas de hablar con ella. No me sirve de nada salvo para una cojida.
-¿Qué tal? –saludo- ¿Nos vamos a cojer?
-Chingao –la chica se enfada- te tenía como una especie de buen amigo o bueno quizá no tanto, pero como alguien especial, diferente. Pero eres la misma mierda que todos los demás.
-Como si tú no fueras la misma mierda que todas las demás.
A mi me gustaría ser como mi perra. Mi perra es super feliz dos veces al día, cuando la saco a pasear. Yo, a lo mucho, soy feliz dos o tres veces al año.
-Realmente quería conocer los entresijos de tu mente, saber que rompecabezas tienes ahí dentro y además no ser una chica más, sino que te acordaras de mí a menudo. Pero después de todo se me ha quitado la curiosidad. Me recuerdas a los pendejos de mi salon a los cuales no les veo ni un pizca de cerebro.
-Esos pendejos de tu salon son, por lo menos, sinceros. Y nena, lo más seguro es que te terminarás casando con uno de ellos, que se va a buscar putas porque no hay nadie que quiera estar con el de a gratis. Así que despierta y deja de pensar que eres especial porque nadie lo es. Somos todos cerdos, pero vamos con mascaras. Yo no.
- Te veía desde la perspectiva de una persona a la que nunca llegaría hablar.
Después de esta conversación mi mente y el concepto en el que te tenía han vuelto a la tierra dejando al descubierto que no eres más que una persona más del monton.
-Pues claro que soy una persona más ¿Quién te esperabas que iba a venir? ¿He-Man? ¿Un ser mitad hombre mitad águila?
La chica se encabrona. Se va. Me voy. Me sigue. La agarro. Le doy un beso en la boca. Me da un bofeton en la cara. Le agarro la cabeza con fuerza. Le doy un beso. Me besa. Le meto la lengua. Me mete la lengua. Le toco las tetas. Le digo que vayamos a mi casa. Me dice que no. Le digo que me voy a mi casa. Me sigue. En el metro no nos sentamos juntos. Por la calle caminamos separados. Ella detrás de mí. A mi me da vergüenza que me vean con ella. No porque sea fea, que no lo es. Si no porque no brilla. Cualquiera que nos vea juntos sabe que yo no estoy interesado en ella salvo para cojermela. Y eso me da vergüenza. Debería de ser más fuerte. Pero si estoy una semana sin follar transmuto en un cerdo y no pienso. Entramos en mi casa. cojemos. Me pongo un condón. El condón más grueso que tengo. No quiero tener hijos con ella. Por nada del mundo quiero tener un hijo con ella. Me suicido si dejo embarazada a una mediocre.
-Si te volviera a ver podría enamorarme de ti –me habla tierna: un minuto después de yo haber eyaculado.
-Perdóname, no te quiero volver a ver –le aclaro.
-¡Pero hemos cojido!
-Dame las gracias y olvídame. Yo también quiero estar con mucha gente y no por ello esa gente va a estar conmigo. Se puede elegir con quien pasar el tiempo. Algunas veces se gana, y otras se pierde.
-Eres un cabrón –me dice- Te crees que eres alguien especial. Pero no eres nada.
Llora.
-No seas patética. No conviertas este éxito en un fracaso.
Masturbate pensando en mi y búscate un chico que te mantenga y te dé seguridad; uno al que ponerle los cuernos con remordimientos, de vez en cuando. Intenta ser feliz así, como todas.
Y se va. Y yo me quedo dormido. Es lo chido de cojer en mi cama.
Que después no tengo que ir a ningúna parte.
Hablandole por fon
Sé que no debería de llamarla, voy a parecer un pendejo desesperado. Pero qué chingaos. Soy un pendejo desesperado. Me gusta vivir las cosas con desesperación. Me gusta desear las cosas intensamente, con todas mis fuerzas, como lo hacen los niños el día de los Reyes Magos, antes de ir a la sala a ver sus regalos mágicos o cuando quieren que sus madres les compren algo en el mercado.
Tengo muchas ganas de estar con ella. Sé que en la cita de esta tarde, no me la voy a coger pero, que chingaos, tengo ganas de beber y reírme con ella. Le gusta la chela obscura como a mí. Ella está demasiado buena para mí en el 2009. Si estuviéramos en el 2001 seguro que le bajaba la tanga en menos de 15 minutos y cogiamos súper a gusto dentro de un baño. Pero en el 2009, o me dice que se la ha pensado bien y no quiere ir conmigo, o nos estamos un rato en la tarde y a los 30 minutos se tendrá que ir. Así que, como sé que ni de suerte me la voy a coger, me siento más descansado. A la mierda. La llamo. Tengo ganas de escuchar su voz. Tengo ganas y punto. No voy a pensar si me voy a ver mal o bien por llamarla. Quiero escuchar su voz y vaya si la voy a escuchar:
-Emmm…Hola Lorena ¿Qué tal? –pregunto.
-Hola. Eh… Es demasiado temprano para llamar ¿no?
Son las 8.30 de la mañana. Me dijo que hoy era su día de descanso. Los mediocres, en la mañana de su día libre, suelen dormir hasta la hora de la comida. Yo, como no trabajo, duermo cada día hasta la hora que me da la gana. Es más, dentro de un rato me voy a la cama porque me he pasado toda la noche escribiendo un buen de pendejadas. Que se joda si ya la desperté. Será muy guapa pero poco inteligente, yo cuando estoy durmiendo apago el teléfono. Además, apuesto lo que sea a que no estaba durmiendo.
Tiene la voz muy bonita para ser lo primero que emite al despertarse. Seguro que está fornicando con un tipo. O con dos tipos. Las chicas súper buenas como ella se los cogerán de dos en dos porque tendrán demasiada lista de espera. Estará cogiendo a todas horas. Menos esta tarde, de 16 a 17 horas.
-Perdona, princesa. Era para saber si esta tarde nos vemos.
-Sí, a las 16 horas -me dice.
Y cuelga. Espero no haberla molestado. Mis intenciones con ella son buenas:
Enamorarla, casarme y hacerla feliz. Sé que no lo voy a conseguir pero tengo muchas ganas de verla.
Tengo muchas ganas de estar con ella. Sé que en la cita de esta tarde, no me la voy a coger pero, que chingaos, tengo ganas de beber y reírme con ella. Le gusta la chela obscura como a mí. Ella está demasiado buena para mí en el 2009. Si estuviéramos en el 2001 seguro que le bajaba la tanga en menos de 15 minutos y cogiamos súper a gusto dentro de un baño. Pero en el 2009, o me dice que se la ha pensado bien y no quiere ir conmigo, o nos estamos un rato en la tarde y a los 30 minutos se tendrá que ir. Así que, como sé que ni de suerte me la voy a coger, me siento más descansado. A la mierda. La llamo. Tengo ganas de escuchar su voz. Tengo ganas y punto. No voy a pensar si me voy a ver mal o bien por llamarla. Quiero escuchar su voz y vaya si la voy a escuchar:
-Emmm…Hola Lorena ¿Qué tal? –pregunto.
-Hola. Eh… Es demasiado temprano para llamar ¿no?
Son las 8.30 de la mañana. Me dijo que hoy era su día de descanso. Los mediocres, en la mañana de su día libre, suelen dormir hasta la hora de la comida. Yo, como no trabajo, duermo cada día hasta la hora que me da la gana. Es más, dentro de un rato me voy a la cama porque me he pasado toda la noche escribiendo un buen de pendejadas. Que se joda si ya la desperté. Será muy guapa pero poco inteligente, yo cuando estoy durmiendo apago el teléfono. Además, apuesto lo que sea a que no estaba durmiendo.
Tiene la voz muy bonita para ser lo primero que emite al despertarse. Seguro que está fornicando con un tipo. O con dos tipos. Las chicas súper buenas como ella se los cogerán de dos en dos porque tendrán demasiada lista de espera. Estará cogiendo a todas horas. Menos esta tarde, de 16 a 17 horas.
-Perdona, princesa. Era para saber si esta tarde nos vemos.
-Sí, a las 16 horas -me dice.
Y cuelga. Espero no haberla molestado. Mis intenciones con ella son buenas:
Enamorarla, casarme y hacerla feliz. Sé que no lo voy a conseguir pero tengo muchas ganas de verla.
La historia de mi vida
Necesitaba emborracharme para olvidarme de ella, aunque fuera solo por un momento. Pero no quería hacerlo en mi casa. Así que salí y entre en una cantina para ancianos. En esas cantinas se toma barato y la gente suele dejarte tranquilo. Y si no, da lo mismo, porque ahí todos son como tú, unos perdedores. Y los perdedores somos todos hermanos, no nos molestamos nunca, hasta nos abrazamos.
Cuando iba por la quinta jarra de cerveza, pensé que comenzaría a llorar pensando en ella. Pero entonces lo vi:
Era un viejito, sentado frente a mí, me miraba con ojos emocionados. Pensé que me había reconocido, que era el único lector de este blog. No. Eso era muy improbable, enseguida supe la verdad. Ese viejito era yo. Pero con 40 años más.
-Me has reconocido, ¿verdad? –me dijo.
-Sí. ¿A qué has venido?
-He venido por la agencia de viajes. Hay una oferta, en el futuro puedes viajar en el tiempo para ir a presenciar momentos importantes de tu pasado. Siempre y cuando no interfieras en ellos. Sólo presenciarlos. He estado reuniendo dinero durante años, comiendo sólo frijoles. Conseguí el dinero y aquí estoy.
-¿Y has elegido este momento? ¿Yo solo, derrotado por una zorra que no me quiere a mí pero que en estos momentos esta acostada con un pendejo que no vale la mitad que yo?
-No. No es esto. Es lo que va a pasar dentro de 15 segundos –dijo muy emocionado- Hoy vas a conocer a la mujer de tu vida ¡Va a entrar por esa puerta dentro de 15 segundos!
El viejito dijo todo esto súper emocionado, con la voz temblorosa y los ojos llorosos. Se notaba que la había querido muchísimo. Y, a los 15 segundos, efectivamente, entró en ese lugar de mierda la mujer más pinche hermosa de esta galaxia (y sus alrededores). Entró a comprar un cigarro suelto.
-Ahora verá que no tiene monedas y vendrá a la barra a pedir que le cambien un billete –me dijo el viejito con los ojos rojos por el dolor- Se pondrá a tu lado. Te mirará y tú te enamorarás de ella inmediatamente, como nunca lo has hecho ni harás de nadie. Prepárate a sentir el AMOR TOTAL. El amor que se siente solamente una vez en la vida. El AMOR SOBRENATURAL. El AMOR DE LAS PELÍCULAS Y DE LAS LEYENDAS IMPOSIBLES DE CREER ¡EL AMOR!
-¿Cuántos años estuviste casado con ella? –pregunté asombrado- ¿No tuviste hijos? Me extraña que no te hayan acompañado. Imaginaba que sería un buen padre.
-No para nada. Me dejó tener sexo con ella unas cuantas veces. Las mejores veces de mi vida. Pero como soy pobre jamás quiso casarse conmigo y se casó con un arquitecto. Pero de verdad te digo que el tiempo que pasé con ella fue el mejor de mi vida.
Y mientras el viejo se rompía a llorar nuevamente, la chica se acercó a la barra, sacó un billete de 50 pesos y me miró. Pero yo cerré los ojos justo a tiempo, le di tremendo madrazo a su barbilla perfecta y me fui del bar corriendo, tras escupir sobre ella y llamarla puta. Que se vaya a la chingada el amor.
A mí no me va hacer sufrir ninguna pendeja, nunca más. A partir de hoy, en esta puta vida de mierda, mi corazón deja de funcionar para el amor y se concentra únicamente en el conocimiento.
Cuando iba por la quinta jarra de cerveza, pensé que comenzaría a llorar pensando en ella. Pero entonces lo vi:
Era un viejito, sentado frente a mí, me miraba con ojos emocionados. Pensé que me había reconocido, que era el único lector de este blog. No. Eso era muy improbable, enseguida supe la verdad. Ese viejito era yo. Pero con 40 años más.
-Me has reconocido, ¿verdad? –me dijo.
-Sí. ¿A qué has venido?
-He venido por la agencia de viajes. Hay una oferta, en el futuro puedes viajar en el tiempo para ir a presenciar momentos importantes de tu pasado. Siempre y cuando no interfieras en ellos. Sólo presenciarlos. He estado reuniendo dinero durante años, comiendo sólo frijoles. Conseguí el dinero y aquí estoy.
-¿Y has elegido este momento? ¿Yo solo, derrotado por una zorra que no me quiere a mí pero que en estos momentos esta acostada con un pendejo que no vale la mitad que yo?
-No. No es esto. Es lo que va a pasar dentro de 15 segundos –dijo muy emocionado- Hoy vas a conocer a la mujer de tu vida ¡Va a entrar por esa puerta dentro de 15 segundos!
El viejito dijo todo esto súper emocionado, con la voz temblorosa y los ojos llorosos. Se notaba que la había querido muchísimo. Y, a los 15 segundos, efectivamente, entró en ese lugar de mierda la mujer más pinche hermosa de esta galaxia (y sus alrededores). Entró a comprar un cigarro suelto.
-Ahora verá que no tiene monedas y vendrá a la barra a pedir que le cambien un billete –me dijo el viejito con los ojos rojos por el dolor- Se pondrá a tu lado. Te mirará y tú te enamorarás de ella inmediatamente, como nunca lo has hecho ni harás de nadie. Prepárate a sentir el AMOR TOTAL. El amor que se siente solamente una vez en la vida. El AMOR SOBRENATURAL. El AMOR DE LAS PELÍCULAS Y DE LAS LEYENDAS IMPOSIBLES DE CREER ¡EL AMOR!
-¿Cuántos años estuviste casado con ella? –pregunté asombrado- ¿No tuviste hijos? Me extraña que no te hayan acompañado. Imaginaba que sería un buen padre.
-No para nada. Me dejó tener sexo con ella unas cuantas veces. Las mejores veces de mi vida. Pero como soy pobre jamás quiso casarse conmigo y se casó con un arquitecto. Pero de verdad te digo que el tiempo que pasé con ella fue el mejor de mi vida.
Y mientras el viejo se rompía a llorar nuevamente, la chica se acercó a la barra, sacó un billete de 50 pesos y me miró. Pero yo cerré los ojos justo a tiempo, le di tremendo madrazo a su barbilla perfecta y me fui del bar corriendo, tras escupir sobre ella y llamarla puta. Que se vaya a la chingada el amor.
A mí no me va hacer sufrir ninguna pendeja, nunca más. A partir de hoy, en esta puta vida de mierda, mi corazón deja de funcionar para el amor y se concentra únicamente en el conocimiento.
Hablando de la Madre Naturaleza
Tomo cervezas con una chica con la cual solo quiero pasar el rato. Como ya no estoy como hace 7 años, trato de enternecerla para comérmela. Decido montar el número de “amo tanto a mi gato”. Quizá así crea que yo pueda ser un gran padre. Tengo la maldición de que las chicas no me quieren sólo para utilizarme, sino para mantener una relación formal:
-Mi gato me enternece hasta grado infinito –le digo-. Es tan bueno. Lo que me gusta tanto de los animales es su inocencia. Lo buenos que son en contraste con los seres humanos.
-¿Te gustaría ser como un animal? –pregunta ella.
-Creo que sí ¿Y tú? No sé. Veo que mi gato, para ser feliz, sólo necesita comida, que le rasque las orejas, y tener una pelotita.
-Pero eso es porque no es inteligente. Porque los animales no tienen tanta inteligencia como tú o yo –replica ella.
-Si para poder ser feliz de una puta vez he de renunciar a mi inteligencia, que así sea. Los animales se diferencian a nosotros porque no tienen inteligencia ni maldad.
-¿Entonces crees que la inteligencia origina la maldad?
-Eso es. Pero no creo que a mayor inteligencia, mayor maldad. Ni lo contrario. Lo que creo es que la inteligencia origina maldad por orden directa de la madre naturaleza. Que la naturaleza necesita que algunos seres humanos seamos malvados para que la vida pueda continuar.
-¿Te estoy entendiendo mal? ¿Crees que, por ejemplo, Hitler organizó tanta matanza porque la madre naturaleza así lo necesitaba?
-Exactamente. Pero él no lo sabía. Él sólo era un asesino. Pero fue porque la madre naturaleza necesitaba que lo fuera. Si la madre naturaleza quisiera, no habría asesinatos jamás. Es ella quien nos fabrica y utiliza. Nosotros sólo podemos decidir qué hacer con nuestro tiempo libre. Existen accidentes como el del camión del otro día. Pero es la madre naturaleza quien fabrica monstruos u origina terremotos.
-Pues con sólo un terremoto podría matar a más personas que las que Hitler podría matar en siete vidas.
-Pero fabricando a un asesino, puede llegar a matar a personas en concreto sin necesidad de matar las que le rodean. Por ejemplo, quizá la madre naturaleza quiere matarme por revelar este, su secreto. Pero no le interesa provocar un terremoto en esta terraza donde tomamos esta cerveza pues necesita tu vagina para que te insemine alguien. Así que ha estado creando durante todo este tiempo a un psicópata para que, cuando yo salga de este bar, me lo cruce y me mate. Todo esto como segunda opción, pues si ella hubiera sabido que yo iba a tener este pensamiento a los 27 años, la madre naturaleza me hubiera ido originando un cáncer para que a los 23 hubiera estado muerto.
Seguimos filosofando y tomando cervezas. A medida que sigo hablando pendejadas y emborrachándome, la chica me mira cada vez más raro. En un momento dado, cuando comienzo a hablarle sobre Dios y mi teoría de que es un pervertido sexual, le meto la lengua en la boca. Ella me aparta, dice que va al baño. Le pido perdón por haberme abalanzado sobre ella. Se levanta de su silla y va al baño. Cuento hasta 60, es el tiempo que imagino que tarda en bajarse los calzones, mear cerveza y limpiarse. Voy al baño de mujeres. Entro. Me la encuentro mirándose al espejo. Sola. La vuelvo a atacar. No se defiende. Se deja. Le levanto la falda y se lo hago a lo bestia, como el animal que sueño ser, un perro, mitad cerdo, mitad caballo, mitad cerdo. Noto como la chica termina, después de unos segundillos yo también dentro de ella, le formo un estanque lleno de espermatozoides carnívoros.
-Es la primera vez que me coje un loco –me dice con mirada de gata, tras recuperarse- …espero que no sea la última…
….
Salimos del bar. No hay ningún psicópata esperándome para matarme. Así que imagino que la madre naturaleza desea que haga público su secreto. Imagino que es porque está cansada de matar, de originar tantos crímenes. La madre naturaleza desea que la detengan. O que la comprendan
-Mi gato me enternece hasta grado infinito –le digo-. Es tan bueno. Lo que me gusta tanto de los animales es su inocencia. Lo buenos que son en contraste con los seres humanos.
-¿Te gustaría ser como un animal? –pregunta ella.
-Creo que sí ¿Y tú? No sé. Veo que mi gato, para ser feliz, sólo necesita comida, que le rasque las orejas, y tener una pelotita.
-Pero eso es porque no es inteligente. Porque los animales no tienen tanta inteligencia como tú o yo –replica ella.
-Si para poder ser feliz de una puta vez he de renunciar a mi inteligencia, que así sea. Los animales se diferencian a nosotros porque no tienen inteligencia ni maldad.
-¿Entonces crees que la inteligencia origina la maldad?
-Eso es. Pero no creo que a mayor inteligencia, mayor maldad. Ni lo contrario. Lo que creo es que la inteligencia origina maldad por orden directa de la madre naturaleza. Que la naturaleza necesita que algunos seres humanos seamos malvados para que la vida pueda continuar.
-¿Te estoy entendiendo mal? ¿Crees que, por ejemplo, Hitler organizó tanta matanza porque la madre naturaleza así lo necesitaba?
-Exactamente. Pero él no lo sabía. Él sólo era un asesino. Pero fue porque la madre naturaleza necesitaba que lo fuera. Si la madre naturaleza quisiera, no habría asesinatos jamás. Es ella quien nos fabrica y utiliza. Nosotros sólo podemos decidir qué hacer con nuestro tiempo libre. Existen accidentes como el del camión del otro día. Pero es la madre naturaleza quien fabrica monstruos u origina terremotos.
-Pues con sólo un terremoto podría matar a más personas que las que Hitler podría matar en siete vidas.
-Pero fabricando a un asesino, puede llegar a matar a personas en concreto sin necesidad de matar las que le rodean. Por ejemplo, quizá la madre naturaleza quiere matarme por revelar este, su secreto. Pero no le interesa provocar un terremoto en esta terraza donde tomamos esta cerveza pues necesita tu vagina para que te insemine alguien. Así que ha estado creando durante todo este tiempo a un psicópata para que, cuando yo salga de este bar, me lo cruce y me mate. Todo esto como segunda opción, pues si ella hubiera sabido que yo iba a tener este pensamiento a los 27 años, la madre naturaleza me hubiera ido originando un cáncer para que a los 23 hubiera estado muerto.
Seguimos filosofando y tomando cervezas. A medida que sigo hablando pendejadas y emborrachándome, la chica me mira cada vez más raro. En un momento dado, cuando comienzo a hablarle sobre Dios y mi teoría de que es un pervertido sexual, le meto la lengua en la boca. Ella me aparta, dice que va al baño. Le pido perdón por haberme abalanzado sobre ella. Se levanta de su silla y va al baño. Cuento hasta 60, es el tiempo que imagino que tarda en bajarse los calzones, mear cerveza y limpiarse. Voy al baño de mujeres. Entro. Me la encuentro mirándose al espejo. Sola. La vuelvo a atacar. No se defiende. Se deja. Le levanto la falda y se lo hago a lo bestia, como el animal que sueño ser, un perro, mitad cerdo, mitad caballo, mitad cerdo. Noto como la chica termina, después de unos segundillos yo también dentro de ella, le formo un estanque lleno de espermatozoides carnívoros.
-Es la primera vez que me coje un loco –me dice con mirada de gata, tras recuperarse- …espero que no sea la última…
….
Salimos del bar. No hay ningún psicópata esperándome para matarme. Así que imagino que la madre naturaleza desea que haga público su secreto. Imagino que es porque está cansada de matar, de originar tantos crímenes. La madre naturaleza desea que la detengan. O que la comprendan
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Chaquetas Mentales
En el pais de las maravillas
Yo no quiero que este amor que ahora siento por ti sea un puto resfriado. Una enfermedad de mierda que se cure a los 4 días. Yo quiero que nuestro amor sea un Sida, una enfermedad incurable con la que debamos de cargar el resto de nuestros días. Los dos estamos enfermos de este amor que se llama sida. Y que éticamente, sólo podamos acostarnos juntos.
Este amor que me das, me hace caminar sobre las nubes. Y la gente, yo mismo, decía que era imposible. No quiero volver a bajar al infierno de los mortales, donde no se enamora nadie, donde el amor es una disculpa para ayudar a pagar la renta. Donde el amor es tener malos modales. Una broma de mal gusto. Un comportamiento políticamente correcto.
Te escribo desde un bar. Ha llegado un hombre con corbata.
Le pido al mesero, una carne asada y unas papas. Estoy seguro que ese hombre con corbata no sabe nada de nuestro amor. Estoy seguro que ese hombre no sabe de qué se trata este amor. Tu amor me ha subido hasta el país de las maravillas, justo al lugar donde la gente dice que no se puede llegar. Amor, es el mejor sitio. Porque en esa zona no hay nadie más que nosotros dos.
Este amor que me das, me hace caminar sobre las nubes. Y la gente, yo mismo, decía que era imposible. No quiero volver a bajar al infierno de los mortales, donde no se enamora nadie, donde el amor es una disculpa para ayudar a pagar la renta. Donde el amor es tener malos modales. Una broma de mal gusto. Un comportamiento políticamente correcto.
Te escribo desde un bar. Ha llegado un hombre con corbata.
Le pido al mesero, una carne asada y unas papas. Estoy seguro que ese hombre con corbata no sabe nada de nuestro amor. Estoy seguro que ese hombre no sabe de qué se trata este amor. Tu amor me ha subido hasta el país de las maravillas, justo al lugar donde la gente dice que no se puede llegar. Amor, es el mejor sitio. Porque en esa zona no hay nadie más que nosotros dos.
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Guaguara
La razón por la cual no escribo de amor
Si te digo que casi no escribo cosas de amor
No es por el rencor paciente de mis penas
Es la verdad que se halló contigo un día
Y no pudo encontrar las palabras justas
La expresión suficientemente decente
Para decir: te amo a pesar de esta imbécil muerte en la que me tienes
Por eso y por más
Yo de amor, casi no escribo.
Yo solo se amar como aman los humanos.
Rara generosidad, calma limpia
Del que ya no espera nada de la vida.
No es por el rencor paciente de mis penas
Es la verdad que se halló contigo un día
Y no pudo encontrar las palabras justas
La expresión suficientemente decente
Para decir: te amo a pesar de esta imbécil muerte en la que me tienes
Por eso y por más
Yo de amor, casi no escribo.
Yo solo se amar como aman los humanos.
Rara generosidad, calma limpia
Del que ya no espera nada de la vida.
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Otras cosas
NUBES Y ARCOIRIS, (en un mundo de color de rosa)
Entramos en una fonda, pedimos un menú de $35. Ella es hermosísima, en cuanto a belleza ella es de clase A, y yo de clase D no obstante, ella me decía a cada rato:
-Eres precioso. No me canso de mirarte. Estás guapísimo así, con el pelo un poco largo. Todas las chicas con las que nos cruzamos por la calle se te quedan viendo.
Y yo me ponía delante un servilletero metálico, para que su cara se reflejara en él. Deseaba que se callara; quería pedirle matrimonio, ella me hacía inmensamente feliz, me daba todo lo que necesitaba, me hacía reír y cada día, le dedicaba mucho esmero y amor a mi persona.
Pero justo cuando iba a pedirle matrimonio llegó una familia a la fonda, entre los miembros de esa familia había una chica joven que se sentó de espaldas a mí, llevaba un pantalón muy pegado que al sentarse, hizo que la parte de atrás de su tanga (roja) saliera a la luz. Y yo la vi.…
…para colmo, al rato, esa chica se volteó y me sonrío, con una expresión que decía que ella estaba a mi alcance, que se ofrecería a mí si no fuera porque ella estaba con su familia y yo acompañado.
Esa tanga roja, esa sonrisa, frenaron mi declaración de amor.
Me hicieron pensar en los arcoiris que nunca penetraría, en las nubes sobre las que nunca me acostaría. No pedí matrimonio a mi amor.
Y al poco tiempo, otro cabron me la quitó.
Ahora, extraño levantarme antes que ella y preparar su desayuno: café con leche, un sándwich de jamón y su pastilla anticonceptiva para que no se quedara embarazada de mí.
Cuando recuerdo porqué la perdí, pienso en lo que soy, y en lo que seré por siempre.
-Eres precioso. No me canso de mirarte. Estás guapísimo así, con el pelo un poco largo. Todas las chicas con las que nos cruzamos por la calle se te quedan viendo.
Y yo me ponía delante un servilletero metálico, para que su cara se reflejara en él. Deseaba que se callara; quería pedirle matrimonio, ella me hacía inmensamente feliz, me daba todo lo que necesitaba, me hacía reír y cada día, le dedicaba mucho esmero y amor a mi persona.
Pero justo cuando iba a pedirle matrimonio llegó una familia a la fonda, entre los miembros de esa familia había una chica joven que se sentó de espaldas a mí, llevaba un pantalón muy pegado que al sentarse, hizo que la parte de atrás de su tanga (roja) saliera a la luz. Y yo la vi.…
…para colmo, al rato, esa chica se volteó y me sonrío, con una expresión que decía que ella estaba a mi alcance, que se ofrecería a mí si no fuera porque ella estaba con su familia y yo acompañado.
Esa tanga roja, esa sonrisa, frenaron mi declaración de amor.
Me hicieron pensar en los arcoiris que nunca penetraría, en las nubes sobre las que nunca me acostaría. No pedí matrimonio a mi amor.
Y al poco tiempo, otro cabron me la quitó.
Ahora, extraño levantarme antes que ella y preparar su desayuno: café con leche, un sándwich de jamón y su pastilla anticonceptiva para que no se quedara embarazada de mí.
Cuando recuerdo porqué la perdí, pienso en lo que soy, y en lo que seré por siempre.
Hombres enamorados
El muy cabron no sabía que en aquella discoteca, su novia lo espiaba. Así que trató de besar a una gorda. La gorda le dijo que no. En venganza, su novia vino a mí. Me besó, delante de él. El guey quería matarme, pero sus amigos lo agarraron. Su novia y yo salimos de la discoteca, fuimos hasta mi casa. Su novio nos siguió. Nos lo encontramos frente al portal. El pendejo no me atacó. Quedó inmóvil y de rodillas sobre la banqueta, comenzó a gritar al cielo oscuro, a la luna. No gritaba palabras. Sólo una letra. A. Una y otra vez. Me quedé un buen rato mirándolo, pensando que presenciaba una dramática obra de arte. Emocionado, se me pusieron los pelos de punta. Sin embargo, me llevé a su novia a la cama. Uno aprecia el arte, pero no es imbécil.
En otra ocasión, estaba en una fiesta con una chica que era pretendida desde hacía años, por otro chavo. Ella era mi novia y yo, aquella noche, me sentía triste, mi cara así lo reflejaba. Cuando me fui a buscar una cerveza, el tipo se me acercó. Me dijo:
-¿Por qué diablos crees que tienes derecho a estar triste?
No contesté. Los hombres me suelen dar asco. Me parecen unos cavernicolas sin sentimientos, pendejos, egoístas y sin cerebro. Pero cuando los veo derrotados, enamorados, me parece que, en la Tierra no se puede hallar mayor poesía.
En otra ocasión, estaba en una fiesta con una chica que era pretendida desde hacía años, por otro chavo. Ella era mi novia y yo, aquella noche, me sentía triste, mi cara así lo reflejaba. Cuando me fui a buscar una cerveza, el tipo se me acercó. Me dijo:
-¿Por qué diablos crees que tienes derecho a estar triste?
No contesté. Los hombres me suelen dar asco. Me parecen unos cavernicolas sin sentimientos, pendejos, egoístas y sin cerebro. Pero cuando los veo derrotados, enamorados, me parece que, en la Tierra no se puede hallar mayor poesía.
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Guaguara
Amor de otra dimensión
Soy de esas personas que si lloran es sólo porque están muriendo.
Soy de esas personas que piensan que casarse por la iglesia no sirve para nada.
Si un día me caso, lo haré por medio de un rito satánico. Que el diablo o una de sus bestias presidan la ceremonia y haga que, si me dejas o me eres infiel, tengas que morir de una enfermedad dolorosa, espantosa, que dure hasta el día que yo muera: el día que te olvide.
El matrimonio es para personas normales. El amor, para seres sobrenaturales. Y cuando cojemos, reescribimos el sagrado testamento, un tuteo a Dios y al cielo .
Soy de esas personas que piensan que casarse por la iglesia no sirve para nada.
Si un día me caso, lo haré por medio de un rito satánico. Que el diablo o una de sus bestias presidan la ceremonia y haga que, si me dejas o me eres infiel, tengas que morir de una enfermedad dolorosa, espantosa, que dure hasta el día que yo muera: el día que te olvide.
El matrimonio es para personas normales. El amor, para seres sobrenaturales. Y cuando cojemos, reescribimos el sagrado testamento, un tuteo a Dios y al cielo .
El pasado
De pura casualidad, me encontré con un gran amigo. Pasamos la adolescencia juntos, persiguiendo princesas, estudiando, contando el uno con el otro bajo cualquier circunstancia. Luego, él encontró novia y se alejó. Perdimos la amistad diaria. Hoy trabaja en una empresa farmacéutica, está casado con otra chica.
Para celebrar el fortuito encuentro, nos fuimos a tomar una cerveza helada con limón a una terraza. A los 10 minutos de estar hablando con él, quería morirme.
Sólo me entraban ganas de decirle:
-¿No puedes volver a ser cómo eras antes? ¿Por qué la persona aburrida y muerta que eres ahora mató a la persona genial y llena de sueños y sin perjuicios que eras de joven.
Pero quedamos callados frente a un incómodo silencio. Ahora somos unos extraños…
Me pasó lo mismo con la mujer que me "desvirgó". Fue hace tiempo. Tras 12 años sin vernos pasó una mala racha económica, le ofrecí mi casa para que se quedara. Antes de que llegara recogí el cuarto, muy nervioso… recordando las fiestas, las risas, los momentos que pasamos divertidos, enfrentándonos al mundo, envueltos entre sábanas azules…
Cuando ella llegó a casa ya no era una niña. Era una mujer por la que la vida, las facturas, los desengaños, habían pasado por encima. Ella no me vio llorar mientras le sonreía y hablábamos como hacen los adultos, con conversaciones que no conducen a nada... (Pero lo hice por dentro).
No quiero ver a nadie más que haya amado en el pasado. No quiero ver más gente, que fue indiscutiblemente maravillosa, muerta dentro del cuerpo de un adulto.
Los buenos momentos del pasado deberían de ser un lugar al que siempre pudiéramos volver.
Hay gente que no madura, sino que se pudre. Hay gente que al crecer, debería de ingresar en la cárcel, por haber matado a su yo vivo y sano
Para celebrar el fortuito encuentro, nos fuimos a tomar una cerveza helada con limón a una terraza. A los 10 minutos de estar hablando con él, quería morirme.
Sólo me entraban ganas de decirle:
-¿No puedes volver a ser cómo eras antes? ¿Por qué la persona aburrida y muerta que eres ahora mató a la persona genial y llena de sueños y sin perjuicios que eras de joven.
Pero quedamos callados frente a un incómodo silencio. Ahora somos unos extraños…
Me pasó lo mismo con la mujer que me "desvirgó". Fue hace tiempo. Tras 12 años sin vernos pasó una mala racha económica, le ofrecí mi casa para que se quedara. Antes de que llegara recogí el cuarto, muy nervioso… recordando las fiestas, las risas, los momentos que pasamos divertidos, enfrentándonos al mundo, envueltos entre sábanas azules…
Cuando ella llegó a casa ya no era una niña. Era una mujer por la que la vida, las facturas, los desengaños, habían pasado por encima. Ella no me vio llorar mientras le sonreía y hablábamos como hacen los adultos, con conversaciones que no conducen a nada... (Pero lo hice por dentro).
No quiero ver a nadie más que haya amado en el pasado. No quiero ver más gente, que fue indiscutiblemente maravillosa, muerta dentro del cuerpo de un adulto.
Los buenos momentos del pasado deberían de ser un lugar al que siempre pudiéramos volver.
Hay gente que no madura, sino que se pudre. Hay gente que al crecer, debería de ingresar en la cárcel, por haber matado a su yo vivo y sano
Platica sin sentido
-¿No tienes miedo de estar siempre solo? –Me preguntó ella- Ya te estás haciendo mayorcito.
-No –le contesto-. No tengo miedo de estar solo, sin pareja. Sería absurdo. Tengo 27 años. Primera parte de mi vida finalizada. En esos 27 años he estado casi siempre solo, sin pareja. Menos a ratos, cuando me estaba cojiendo a una chica. Miro hacia atrás y me la he pasado bien. Me da igual estar otros 27 años de la misma forma. Cuando tenga 50 años me acostaré con princesas de 50. Cuando tenga 60 a señoras de 60. Y a los 70, por fin, impotente. La libertad, fin de la tiranía sexual.
Sólo necesito unas cervezas para sentirme lo que soy, el rey del mundo. Sólo necesito unas cervezas, una buena canción que suene de fondo y una vagina que me diga te quiero para estar en el cielo. Cuando acabe de chingarme esas cervezas, todo terminará. Y el día que destape otras cervezas empezara otra vida, me cojere a otra chava que me dirá te quiero. Yo también le diré que la quiero. Pero luego que se vaya. No quiero estropear lo nuestro.
Solamente tener un hijo cambiaría mi estilo de vida.
Mi estilo de vida no es un gran estilo de vida. Pero es el mejor para un rey del mundo urbano como yo (jaja). Hay otros estilos de vida en esta sociedad. Por ejemplo traficar con armas, con niños, con dinero. Tu jefe trafica con dinero y tú eres su esclavo. Y luego están los reyes del mundo de las pequeñas ciudades. Como yo. Y, abajo de todo, los esclavos, los más estúpidos de todos, los que se auto esclavizan a cambio de una TV de plasma, de un coche. En busca de un status de vida que, cuando lo consiguen y se sientan en el sillón de la salita, los hacen sentir muy desgraciados.
Si Dios (en dado caso de que existiera), hubiera querido que estuviéramos siempre con la misma persona, en el mismo sitio, nos habría hecho inmortales.
...
Hablamos un rato más. Ella me dijo que por favor me fuera, que su marido iba a llegar de un momento a otro y que era demasiado celoso. Nos pusimos de pie para despedirnos: le di mi celular y un beso en el cachete.
A la izquierda de nosotros, un paralítico piensa en qué injusto es el mundo. Tener piernas para eso. El paralítico nos mira y piensa que si él tuviera unas piernas fuertes correría tan rápido que podría hacerlo sobre el mar, que llegaría al infinito y que luego, se tiraría por la gran cascada del fin del mundo, donde inicia el espacio. Flotar por el universo en silencio. Eso sí que tiene sentido.
-No –le contesto-. No tengo miedo de estar solo, sin pareja. Sería absurdo. Tengo 27 años. Primera parte de mi vida finalizada. En esos 27 años he estado casi siempre solo, sin pareja. Menos a ratos, cuando me estaba cojiendo a una chica. Miro hacia atrás y me la he pasado bien. Me da igual estar otros 27 años de la misma forma. Cuando tenga 50 años me acostaré con princesas de 50. Cuando tenga 60 a señoras de 60. Y a los 70, por fin, impotente. La libertad, fin de la tiranía sexual.
Sólo necesito unas cervezas para sentirme lo que soy, el rey del mundo. Sólo necesito unas cervezas, una buena canción que suene de fondo y una vagina que me diga te quiero para estar en el cielo. Cuando acabe de chingarme esas cervezas, todo terminará. Y el día que destape otras cervezas empezara otra vida, me cojere a otra chava que me dirá te quiero. Yo también le diré que la quiero. Pero luego que se vaya. No quiero estropear lo nuestro.
Solamente tener un hijo cambiaría mi estilo de vida.
Mi estilo de vida no es un gran estilo de vida. Pero es el mejor para un rey del mundo urbano como yo (jaja). Hay otros estilos de vida en esta sociedad. Por ejemplo traficar con armas, con niños, con dinero. Tu jefe trafica con dinero y tú eres su esclavo. Y luego están los reyes del mundo de las pequeñas ciudades. Como yo. Y, abajo de todo, los esclavos, los más estúpidos de todos, los que se auto esclavizan a cambio de una TV de plasma, de un coche. En busca de un status de vida que, cuando lo consiguen y se sientan en el sillón de la salita, los hacen sentir muy desgraciados.
Si Dios (en dado caso de que existiera), hubiera querido que estuviéramos siempre con la misma persona, en el mismo sitio, nos habría hecho inmortales.
...
Hablamos un rato más. Ella me dijo que por favor me fuera, que su marido iba a llegar de un momento a otro y que era demasiado celoso. Nos pusimos de pie para despedirnos: le di mi celular y un beso en el cachete.
A la izquierda de nosotros, un paralítico piensa en qué injusto es el mundo. Tener piernas para eso. El paralítico nos mira y piensa que si él tuviera unas piernas fuertes correría tan rápido que podría hacerlo sobre el mar, que llegaría al infinito y que luego, se tiraría por la gran cascada del fin del mundo, donde inicia el espacio. Flotar por el universo en silencio. Eso sí que tiene sentido.
El escorpión
Ella se encabrona conmigo, mientras fuma un cigarro de cocaína, un “nevadito”, caminando calle arriba y calle abajo para que nadie la descubra. En mi casa no la dejé fumar, mi familia, nos sorprendería. Yo no fumo porque, tras una época muy mala, las drogas me parecen de gente imbécil, me hacen actuar de forma que no deseo, me dejan la cabeza fatal y a mi cuerpo, tirado sobre la cama sin fuerzas para levantarme y luchar por mis sueños.
-No escribas sobre mi –me recrimina Ella- No sé con qué derecho escribes sobre mi.
Yo le digo que, por mucho que se enoje, escribiré sobre ella, con o sin su permiso, aunque me lleve la policía. Yo soy como la historia esa del escorpión.
-¿Cual? –pregunta.
-Una rata –le cuento- quiere cruzar un río, el escorpión le dice que se suba sobre su lomo y él la cruzará. No lo haré, dice la rata, si lo hago me picarás con tu aguijón. No haré eso rata, replica el escorpión, si lo hiciera tú podrías morderme mientras nado, y yo moriría, así que confía en mi. Mientras cruzan el río, el escorpión la pica con su aguijón: la rata, de un mordisco, lo hiere de muerte, se hunden, la rata pregunta al escorpión.
-¿Por qué lo has hecho? Ahora moriremos los dos.
-Porque soy un escorpión –contesta- Lo llevo en mi naturaleza. No puedo evitarlo.
...
Con tristeza decido no volverla a ver nunca. No quiero hacerle daño. No puedo evitarlo.
-No escribas sobre mi –me recrimina Ella- No sé con qué derecho escribes sobre mi.
Yo le digo que, por mucho que se enoje, escribiré sobre ella, con o sin su permiso, aunque me lleve la policía. Yo soy como la historia esa del escorpión.
-¿Cual? –pregunta.
-Una rata –le cuento- quiere cruzar un río, el escorpión le dice que se suba sobre su lomo y él la cruzará. No lo haré, dice la rata, si lo hago me picarás con tu aguijón. No haré eso rata, replica el escorpión, si lo hiciera tú podrías morderme mientras nado, y yo moriría, así que confía en mi. Mientras cruzan el río, el escorpión la pica con su aguijón: la rata, de un mordisco, lo hiere de muerte, se hunden, la rata pregunta al escorpión.
-¿Por qué lo has hecho? Ahora moriremos los dos.
-Porque soy un escorpión –contesta- Lo llevo en mi naturaleza. No puedo evitarlo.
...
Con tristeza decido no volverla a ver nunca. No quiero hacerle daño. No puedo evitarlo.
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Chaquetas Mentales
No le voy a hablar
Ya pasaron muchos años desde que ella me beso. Lo hizo como si nada.
Sin embargo, su beso, se deslizó por el hueco de mi garganta. Y cayó, sin que ella lo supiera, en mi corazón.
La casualidad hizo que nos cruzáramos en la calle.
-¿Qué tal, como estas? -me preguntó
-Muy bien. Gracias. ¿Y tú?
-No me puedo quejar.
-Bueno, pues que sigas bien –le dije.
-Igualmente Noel.
Como si nada, seguí caminando, aterrorizado por si descubría que me tiene clavado en una cruz en la que no quiero hacer otra cosa que verla caminar con su saco de peluche oscuro y sus tenis negros.
Hace unos días me quemé la mano con un cigarro. Las quemaduras son las heridas que más se parecen a las del amor, las que más tardan en cicatrizar.
Al llegar a mi casa, me asusté mucho, porque había decidido marcarle a su celular. Así que rompí el papel donde tengo anotado su número, lo tiré a la basura. Luego, me incliné sobre la bolsa de la basura y saqué todos los trocitos del papel que antes había roto, lo reconstruí. Me sentí a salvo cuando comprobé que de nuevo tenía en mi poder, su número telefónico.
Con él en la mano, me tendí sobre la cama y disfruté del dolor de esta locura maravillosa que se llama amor. Y, por supuesto, cuando me levanté, no la llamé y lo rompí de nuevo.
Sin embargo, su beso, se deslizó por el hueco de mi garganta. Y cayó, sin que ella lo supiera, en mi corazón.
La casualidad hizo que nos cruzáramos en la calle.
-¿Qué tal, como estas? -me preguntó
-Muy bien. Gracias. ¿Y tú?
-No me puedo quejar.
-Bueno, pues que sigas bien –le dije.
-Igualmente Noel.
Como si nada, seguí caminando, aterrorizado por si descubría que me tiene clavado en una cruz en la que no quiero hacer otra cosa que verla caminar con su saco de peluche oscuro y sus tenis negros.
Hace unos días me quemé la mano con un cigarro. Las quemaduras son las heridas que más se parecen a las del amor, las que más tardan en cicatrizar.
Al llegar a mi casa, me asusté mucho, porque había decidido marcarle a su celular. Así que rompí el papel donde tengo anotado su número, lo tiré a la basura. Luego, me incliné sobre la bolsa de la basura y saqué todos los trocitos del papel que antes había roto, lo reconstruí. Me sentí a salvo cuando comprobé que de nuevo tenía en mi poder, su número telefónico.
Con él en la mano, me tendí sobre la cama y disfruté del dolor de esta locura maravillosa que se llama amor. Y, por supuesto, cuando me levanté, no la llamé y lo rompí de nuevo.
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Chaquetas Mentales
El loco
Regresé a mi casa, a las 3 de la madrugada.
Entonces lo vi sentado a mitad de la calle:
Es un mesero del bar que esta por mi casa, creo que también es uno de los dueños, no estoy seguro, pero ahora estaba sentado en el suelo, como muy preocupado, casi llorando, normalmente, ese bar, cierra temprano, mas o menos como a las 10 de la noche. Y abre a las 6, era muy extraño que ese hombre estuviera sentado a mitad de la calle, y a esa hora.
Me miró, me sentí reconocido, él también se había acostumbrado a verme caminar por esa calle, no pude evitarlo entonces me sentí obligado a preguntar:
-¿Puedo ayudarle?
-¿Tu sabes algo de poesía? –preguntó angustiado, preocupado.
No supe qué contestar ¿Sería un loco?... Así que contesté la verdad:
-No. No sé nada de poesía.
Y me miró como si le hubiera escupido en la cara, como si me despreciara. Me miró con un asco infinito. Seguí caminando y cuando llegué a mi cuarto, la forma en la que me miro, aun me hacia sentir sucio e incómodo.
…
Al mediodía, al despertarme, lo hice con demasiada hambre, salí a comer algo, no pude evitar pasar por esa calle, por ese bar, siempre está medio vacío miré por el cristal, allí estaba él, en el fondo del local, frente su Laptop, juraría que componiendo versos.
Ya que eso era un bar, yo tenía hambre y aparte me moría de curiosidad, entré:
-Hola –saludé.
El hombre levantó la mirada como si lo estuviera sacando de un foso, parecía que se encontraba en el suelo de una tumba, en un agujero lleno de musgo, flores y duendes, se había hecho amigo de los duendes, seguro que estaba hablando, extraños secretos, con ellos.
-¿Qué quieres? –preguntó encabronado por la interrupción.
-¿Puedo comer algo?
-¿Necesitas comer? ¿Seguro?
Quedé extrañado por la pregunta. Muy extrañado ¿Estaba ese cabron retándome? Sin embargo, como algunas veces pienso que soy un paranoico y tomo cualquier cosa como una ofensa, pasé por alto la extraña pregunta... también, no lo oculto, porque deseaba permanecer más tiempo dentro de ese lugar, averiguar más sobre ese hombre, de su comportamiento tan extraño.
-Sí.
-Pues siéntate –dijo malhumorado.
No me senté, estaba realmente nervioso. Me quedé en la barra, vigilando mientras cocinaba, tenía miedo de que escupiera sobre mi comida, realmente sentía que ese hombre me despreciaba, ni siquiera me había preguntado ¿que quería de comer?.
Era un hombre alto. En otro tiempo debió de ser muy fornido. Sin embargo, aun, en una pelea, sería peligroso. Vi que puso -en un sarten, con bastante mala gana- unas papas y un trozo de carne. Luego, regresó frente a su computadora a hundirse en la fosa de su extraña tumba con las flores y con los duendes de los que era amigo.
Esperé un rato, mirándolo de reojo. Cuando él me miraba, aun encabronado, yo me hacía pendejo y volteaba la mirada a la televisión que estaba en un canal de videos musicales. Empecé a oler a quemado, las papas.
-Creo que se está quemando algo ahí dentro –me atreví a decirle.
El hombre, volvió a salir de su tumba, se dirigió a la cocina. Efectivamente, las papas se habían quemado. Aun así, no le importó en absoluto servírmelas en el plato para que me las tragara.
-Oiga –le dije- estas papas están todas quemadas.
-A los que no saben nada de poesía, en este local –contestó- les servimos siempre las papas quemadas.
Y regresó a su Lap, dándome la espalda, lo único que le importaba a ese hombre, eran los versos que, sin duda estaba componiendo, lo único que le importaba era su literatura.
…Yo, contra la literatura, no puedo ni quiero luchar. Me comí el bistec, separé las papas quemadas, pagué sin chistar y me fui de ahí deseando regresar mañana para volver a ver a ese hermano.
Entonces lo vi sentado a mitad de la calle:
Es un mesero del bar que esta por mi casa, creo que también es uno de los dueños, no estoy seguro, pero ahora estaba sentado en el suelo, como muy preocupado, casi llorando, normalmente, ese bar, cierra temprano, mas o menos como a las 10 de la noche. Y abre a las 6, era muy extraño que ese hombre estuviera sentado a mitad de la calle, y a esa hora.
Me miró, me sentí reconocido, él también se había acostumbrado a verme caminar por esa calle, no pude evitarlo entonces me sentí obligado a preguntar:
-¿Puedo ayudarle?
-¿Tu sabes algo de poesía? –preguntó angustiado, preocupado.
No supe qué contestar ¿Sería un loco?... Así que contesté la verdad:
-No. No sé nada de poesía.
Y me miró como si le hubiera escupido en la cara, como si me despreciara. Me miró con un asco infinito. Seguí caminando y cuando llegué a mi cuarto, la forma en la que me miro, aun me hacia sentir sucio e incómodo.
…
Al mediodía, al despertarme, lo hice con demasiada hambre, salí a comer algo, no pude evitar pasar por esa calle, por ese bar, siempre está medio vacío miré por el cristal, allí estaba él, en el fondo del local, frente su Laptop, juraría que componiendo versos.
Ya que eso era un bar, yo tenía hambre y aparte me moría de curiosidad, entré:
-Hola –saludé.
El hombre levantó la mirada como si lo estuviera sacando de un foso, parecía que se encontraba en el suelo de una tumba, en un agujero lleno de musgo, flores y duendes, se había hecho amigo de los duendes, seguro que estaba hablando, extraños secretos, con ellos.
-¿Qué quieres? –preguntó encabronado por la interrupción.
-¿Puedo comer algo?
-¿Necesitas comer? ¿Seguro?
Quedé extrañado por la pregunta. Muy extrañado ¿Estaba ese cabron retándome? Sin embargo, como algunas veces pienso que soy un paranoico y tomo cualquier cosa como una ofensa, pasé por alto la extraña pregunta... también, no lo oculto, porque deseaba permanecer más tiempo dentro de ese lugar, averiguar más sobre ese hombre, de su comportamiento tan extraño.
-Sí.
-Pues siéntate –dijo malhumorado.
No me senté, estaba realmente nervioso. Me quedé en la barra, vigilando mientras cocinaba, tenía miedo de que escupiera sobre mi comida, realmente sentía que ese hombre me despreciaba, ni siquiera me había preguntado ¿que quería de comer?.
Era un hombre alto. En otro tiempo debió de ser muy fornido. Sin embargo, aun, en una pelea, sería peligroso. Vi que puso -en un sarten, con bastante mala gana- unas papas y un trozo de carne. Luego, regresó frente a su computadora a hundirse en la fosa de su extraña tumba con las flores y con los duendes de los que era amigo.
Esperé un rato, mirándolo de reojo. Cuando él me miraba, aun encabronado, yo me hacía pendejo y volteaba la mirada a la televisión que estaba en un canal de videos musicales. Empecé a oler a quemado, las papas.
-Creo que se está quemando algo ahí dentro –me atreví a decirle.
El hombre, volvió a salir de su tumba, se dirigió a la cocina. Efectivamente, las papas se habían quemado. Aun así, no le importó en absoluto servírmelas en el plato para que me las tragara.
-Oiga –le dije- estas papas están todas quemadas.
-A los que no saben nada de poesía, en este local –contestó- les servimos siempre las papas quemadas.
Y regresó a su Lap, dándome la espalda, lo único que le importaba a ese hombre, eran los versos que, sin duda estaba componiendo, lo único que le importaba era su literatura.
…Yo, contra la literatura, no puedo ni quiero luchar. Me comí el bistec, separé las papas quemadas, pagué sin chistar y me fui de ahí deseando regresar mañana para volver a ver a ese hermano.
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Otras cosas
Testículo
En mi corazón tengo nudos. Por cada decepción que me proporcionaste. Con cada nudo, el corazón se hace más pequeño. Y su piel más dura.
Por mi parte, pronto dejaré de tener corazón: se va a convertir en un testículo.
-Pero no te preocupes -me dicen- Con un testículo es más fácil vivir.
Prefiero tener un testículo que un corazón cuando vuelva a verte.
Prefiero darte un golpe que una caricia. Prefiero saber qué era el amor, que volverlo a sentir: cuando te hable, cuando te mire, cuando vuelva a sentir tu mano o te vea de casualidad, en el Metro o ejerciendo la prostitución de la mano de tu nuevo novio ¿No te da asco despertarte a su lado cada mañana? ¿Cómo evitas el vómito? ¿O es vómito lo que te hace desayunar por las mañanas? No quiero que tú me vuelvas a doler. Y si es posible, nadie más (ya sé que es el amor, prefiero vivir sin volverlo a sentir, a la larga da más infelicidad que felicidad, más problemas que momentos felices). Quiero ser capaz de pisotear a alguien, quiero ser capaz de tirar a un niño a las vías del tren. Quiero ser capaz de violar a una adolescente y descuartizarla en un baño. Quiero ser capaz de verte y no pedirte que te vengas a vivir conmigo. Quiero comer pizza todos los días.
Prefiero ponerte de rodillas, darte una patada que volverte a amar o cuidar. Tú amas como si fueras una niña que juega con una pistola. Das balazos en la frente a la gente. Devuélveme todo el semen que eyaculé en el interior de tu vagina. No lo mereces. Devuélvemelo y haré una mansión de leche donde vivir tranquilo.
Devuélveme todos mis espermatozoides y los convertiré en un ejército de serpientes, que matarán a toda tu familia, sobre todo a tu madre. Que todos los orgasmos que te di se conviertan en martillazos en tu cabeza.
Quiero que mueras: si es posible asesinada por un ataque de cerdos.
Prefiero tener un testículo que un corazón.
Por mi parte, pronto dejaré de tener corazón: se va a convertir en un testículo.
-Pero no te preocupes -me dicen- Con un testículo es más fácil vivir.
Prefiero tener un testículo que un corazón cuando vuelva a verte.
Prefiero darte un golpe que una caricia. Prefiero saber qué era el amor, que volverlo a sentir: cuando te hable, cuando te mire, cuando vuelva a sentir tu mano o te vea de casualidad, en el Metro o ejerciendo la prostitución de la mano de tu nuevo novio ¿No te da asco despertarte a su lado cada mañana? ¿Cómo evitas el vómito? ¿O es vómito lo que te hace desayunar por las mañanas? No quiero que tú me vuelvas a doler. Y si es posible, nadie más (ya sé que es el amor, prefiero vivir sin volverlo a sentir, a la larga da más infelicidad que felicidad, más problemas que momentos felices). Quiero ser capaz de pisotear a alguien, quiero ser capaz de tirar a un niño a las vías del tren. Quiero ser capaz de violar a una adolescente y descuartizarla en un baño. Quiero ser capaz de verte y no pedirte que te vengas a vivir conmigo. Quiero comer pizza todos los días.
Prefiero ponerte de rodillas, darte una patada que volverte a amar o cuidar. Tú amas como si fueras una niña que juega con una pistola. Das balazos en la frente a la gente. Devuélveme todo el semen que eyaculé en el interior de tu vagina. No lo mereces. Devuélvemelo y haré una mansión de leche donde vivir tranquilo.
Devuélveme todos mis espermatozoides y los convertiré en un ejército de serpientes, que matarán a toda tu familia, sobre todo a tu madre. Que todos los orgasmos que te di se conviertan en martillazos en tu cabeza.
Quiero que mueras: si es posible asesinada por un ataque de cerdos.
Prefiero tener un testículo que un corazón.
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Amargueitor
Por andar de culero
Viernes en la noche.
Salgo del trabajo. Me siento feliz, la vida me sonríe. No tengo ni un solo problema. Tengo salud, amigos, un trabajo que me gusta. Voy al cajero a sacar dinero para comer algo. Hace 4 días que cobré, y tengo todo al corriente.
Delante de mí hay una chica. Tarda en sacar dinero. Me mira de reojo, nerviosa:
-La típica estúpida que no sabe utilizar el cajero –pienso.
Estas personas son fáciles de espantar. Basta con que las veas con el ceño fruncido mientras ellas se desesperan por no poder hacer su operación, normalmente se avergüenzan porque piensan que todo el mundo está viendo que no tienen dinero en sus tarjetas, o porque todo el mundo está viendo que son tan imbéciles que no saben utilizar un cajero automático.
Sin embargo, esta pendeja es diferente. Es la típica loca. La típica mujer desesperada que se pone a contar sus penas sin conocerte:
-Hoy es el peor día de mi vida –se da la vuelta y me cuenta- Mi novio me acaba de correr de la casa, no tengo a donde ir. Me ha llamado mi ex amante y me ha dicho que quiere que todo vuelva a ser como antes, no sé a qué se refiere pues se va a casar dentro de un mes. Mierda, no tengo dinero en la tarjeta. No sé qué hacer. No tengo donde dormir. Me da cosa llamar a mi novio para pedirle dinero.
Ella me mira como pidiendo ayuda. No se la pienso dar:
1.-Porque es fea.
2.-Realmente no es tan fea. Lo que pasa es que esta muuuy bigotona.
3.-Porque se nota que es la típica problemática que sale con los cabrones más feos y necesitados de sexo de todo este puto mundo y los tortura con sus locuras, y ellos la aguantan porque saben que si la pierden no volverán a cojer sin pagar en años.
Pienso en lo culero y ogete que me ví. Si fuera una princesa guapa la adoptaría, empezaría por invitarla a cenar, escucharía –con cara de tristeza- sus problemas, y la abrazaría diciendo:
-Todo va a salir bien. Yo te ayudaré.
Me la llevaría a casa y esperaría como un buitre el momento exacto para poder bajarle los calzones. Pero como es fea la mando a la mierda. Además, me digo, es joven, tiene brazos, que trabaje, y tendrá familia, un padre, una madre, que se busque una vida, que se vaya a un McDonalds a trabajar.
La muchacha se va del cajero automático con la cara triste, quien sabe a donde, por mi, que se vaya de puta. Cuando me dispongo a sacar dinero me doy cuenta que no llevo la tarjeta, la dejé en casa. Bueno, me da igual, iré a cenar al bar de un amigo donde tengo cuenta.
Veo una moneda de 10 centavos en el suelo.
No la recojo.
A las 2 de la mañana mi compa cierra el bar, se va a su casa. Camino borracho rumbo a mi pocilga. Llego a la puerta, me doy cuenta que no tengo las llaves. Ni a donde ir. No tengo el celular, no tengo dinero, el timbre de mi edificio no funciona. No sé donde vive mi amigo el del bar. Me quedo toda la madrugada sentado en las escaleras del edificio donde vivo. No entra ni sale nadie de los demás departamentos. Me muero de frío. Debería de haber ayudado a esa pendeja bigotuda. Debería de haber recogido esos 10 centavos. No recogerlos fue un desprecio para la gente que se muere de hambre. Dios ha visto mi comportamiento y me ha castigado por culero.
Salgo del trabajo. Me siento feliz, la vida me sonríe. No tengo ni un solo problema. Tengo salud, amigos, un trabajo que me gusta. Voy al cajero a sacar dinero para comer algo. Hace 4 días que cobré, y tengo todo al corriente.
Delante de mí hay una chica. Tarda en sacar dinero. Me mira de reojo, nerviosa:
-La típica estúpida que no sabe utilizar el cajero –pienso.
Estas personas son fáciles de espantar. Basta con que las veas con el ceño fruncido mientras ellas se desesperan por no poder hacer su operación, normalmente se avergüenzan porque piensan que todo el mundo está viendo que no tienen dinero en sus tarjetas, o porque todo el mundo está viendo que son tan imbéciles que no saben utilizar un cajero automático.
Sin embargo, esta pendeja es diferente. Es la típica loca. La típica mujer desesperada que se pone a contar sus penas sin conocerte:
-Hoy es el peor día de mi vida –se da la vuelta y me cuenta- Mi novio me acaba de correr de la casa, no tengo a donde ir. Me ha llamado mi ex amante y me ha dicho que quiere que todo vuelva a ser como antes, no sé a qué se refiere pues se va a casar dentro de un mes. Mierda, no tengo dinero en la tarjeta. No sé qué hacer. No tengo donde dormir. Me da cosa llamar a mi novio para pedirle dinero.
Ella me mira como pidiendo ayuda. No se la pienso dar:
1.-Porque es fea.
2.-Realmente no es tan fea. Lo que pasa es que esta muuuy bigotona.
3.-Porque se nota que es la típica problemática que sale con los cabrones más feos y necesitados de sexo de todo este puto mundo y los tortura con sus locuras, y ellos la aguantan porque saben que si la pierden no volverán a cojer sin pagar en años.
Pienso en lo culero y ogete que me ví. Si fuera una princesa guapa la adoptaría, empezaría por invitarla a cenar, escucharía –con cara de tristeza- sus problemas, y la abrazaría diciendo:
-Todo va a salir bien. Yo te ayudaré.
Me la llevaría a casa y esperaría como un buitre el momento exacto para poder bajarle los calzones. Pero como es fea la mando a la mierda. Además, me digo, es joven, tiene brazos, que trabaje, y tendrá familia, un padre, una madre, que se busque una vida, que se vaya a un McDonalds a trabajar.
La muchacha se va del cajero automático con la cara triste, quien sabe a donde, por mi, que se vaya de puta. Cuando me dispongo a sacar dinero me doy cuenta que no llevo la tarjeta, la dejé en casa. Bueno, me da igual, iré a cenar al bar de un amigo donde tengo cuenta.
Veo una moneda de 10 centavos en el suelo.
No la recojo.
A las 2 de la mañana mi compa cierra el bar, se va a su casa. Camino borracho rumbo a mi pocilga. Llego a la puerta, me doy cuenta que no tengo las llaves. Ni a donde ir. No tengo el celular, no tengo dinero, el timbre de mi edificio no funciona. No sé donde vive mi amigo el del bar. Me quedo toda la madrugada sentado en las escaleras del edificio donde vivo. No entra ni sale nadie de los demás departamentos. Me muero de frío. Debería de haber ayudado a esa pendeja bigotuda. Debería de haber recogido esos 10 centavos. No recogerlos fue un desprecio para la gente que se muere de hambre. Dios ha visto mi comportamiento y me ha castigado por culero.
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Otras cosas
Puta civilización, Putas filosofías hipócritas de mierda!
Regreso del trabajo. Camino por la calle. Tengo frío. Veo un local donde hacen café y chocolate caliente. Un Starbucks.
Entro en ese sitio, a pesar de que no veo en la fila a ninguna chica con un culo medianamente decente. Hace tiempo que no veía a tantos pendejos juntos. Miro a los que atienden. Trabajar en lugares como este, aceptar trabajos como estos, es el último recurso que queda antes de hacerse puta o darte un tiro en el culo. Lo sé, porque yo los he tenido. Observo a los trajeados que hacen fila. Son como cerdos en el matadero. En lo único que les ha cambiado la vida, en los últimos siete años, es que antes tomaban café en la universidad y ahora se creen triunfadores, cool’s modernos, por tomarlo en un lugar como este.
Es mi turno. Sorpresa. He ligado. La cajera que me atiende me sonríe y… ¡Pregunta mi nombre!!!! Pizpireta lo escribe en el vaso. Soy un seductor nato. A mis años aun levanto pasiones instantáneas entre las mujeres.
-Me llamo Noel –contesto.
Imagino a la cajera desnuda, en mi cama. Pienso en el momento en el que estemos a solas. Y me dan ganas de seguir la platica... ahora no es momento de hablar, hay mucha gente en la fila, quizá su jefe esté mirando, fisgoneando, ella está buena seguro que su jefe gordo y pendejo se la quiere coger, cuando se entere que me ha preguntado mi nombre se va a cagar de envidia, seguro que le empieza a hacer la vida imposible en el trabajo.
-¿Mucho trabajo? –le pregunto como si nada, mientras pago.
-Bufff… aun me quedan 5 horas –contesta.
Bingo!!. La muy zorra me ha dicho a qué hora sale, tiene ganas de fiesta, qué casualidad, mi pene también, la esperaré.
Cinco horas más tarde sale del Starbucks. Me acerco a ella:
-Hola.
-¿? –dice asustada.
-¿No te acuerdas de mí? Soy Noel. Tuviste el bonito detalle de preguntarme el nombre y escribírmelo en el vaso esta mañana…
-¿Y?
-Bueno… que a mí también me gustas… ¿Quieres venir a mi cuarto a fumar un porro y a cojer?
-En Sturbucks siempre se pregunta el nombre de cada cliente. Es la filosofía de la casa –responde muy seria- Escribimos el nombre de cada cliente en el vaso mientras le preparamos su pedido.
-Hija de puta. Calentona de mierda –le susurro al oido, mientras me voy encabronadísimo- ¡No lo puedo creer! Lo que pasa es que ahora te da miedo abrirte de piernas ¡Por tus prejuicios de subhumana!
Me alejo de ella, caminando nervioso. Entro en otro Starbucks. Pido un chocolate.
-¿Cómo te llamas? –me pregunta el homosexual subhumano que me atiende.
Entro en ese sitio, a pesar de que no veo en la fila a ninguna chica con un culo medianamente decente. Hace tiempo que no veía a tantos pendejos juntos. Miro a los que atienden. Trabajar en lugares como este, aceptar trabajos como estos, es el último recurso que queda antes de hacerse puta o darte un tiro en el culo. Lo sé, porque yo los he tenido. Observo a los trajeados que hacen fila. Son como cerdos en el matadero. En lo único que les ha cambiado la vida, en los últimos siete años, es que antes tomaban café en la universidad y ahora se creen triunfadores, cool’s modernos, por tomarlo en un lugar como este.
Es mi turno. Sorpresa. He ligado. La cajera que me atiende me sonríe y… ¡Pregunta mi nombre!!!! Pizpireta lo escribe en el vaso. Soy un seductor nato. A mis años aun levanto pasiones instantáneas entre las mujeres.
-Me llamo Noel –contesto.
Imagino a la cajera desnuda, en mi cama. Pienso en el momento en el que estemos a solas. Y me dan ganas de seguir la platica... ahora no es momento de hablar, hay mucha gente en la fila, quizá su jefe esté mirando, fisgoneando, ella está buena seguro que su jefe gordo y pendejo se la quiere coger, cuando se entere que me ha preguntado mi nombre se va a cagar de envidia, seguro que le empieza a hacer la vida imposible en el trabajo.
-¿Mucho trabajo? –le pregunto como si nada, mientras pago.
-Bufff… aun me quedan 5 horas –contesta.
Bingo!!. La muy zorra me ha dicho a qué hora sale, tiene ganas de fiesta, qué casualidad, mi pene también, la esperaré.
Cinco horas más tarde sale del Starbucks. Me acerco a ella:
-Hola.
-¿? –dice asustada.
-¿No te acuerdas de mí? Soy Noel. Tuviste el bonito detalle de preguntarme el nombre y escribírmelo en el vaso esta mañana…
-¿Y?
-Bueno… que a mí también me gustas… ¿Quieres venir a mi cuarto a fumar un porro y a cojer?
-En Sturbucks siempre se pregunta el nombre de cada cliente. Es la filosofía de la casa –responde muy seria- Escribimos el nombre de cada cliente en el vaso mientras le preparamos su pedido.
-Hija de puta. Calentona de mierda –le susurro al oido, mientras me voy encabronadísimo- ¡No lo puedo creer! Lo que pasa es que ahora te da miedo abrirte de piernas ¡Por tus prejuicios de subhumana!
Me alejo de ella, caminando nervioso. Entro en otro Starbucks. Pido un chocolate.
-¿Cómo te llamas? –me pregunta el homosexual subhumano que me atiende.
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Chaquetas Mentales
Un beso, un boleto del metro, el DF romántico.
Después de estar con una chica, quedo intranquilo hasta que me vuelve a llamar. Si no llama, pienso que estoy idiota o que no sé platicar. Porque siempre, si se la ha pasado bien, la chica vuelve a llamar.
…
Por eso, tras dos días de silencio, me alegro muchísimo cuando ella me habla para vernos, en un parque que queda cerca de donde vivo, ella tiene dos horas libres para comer, antes de regresar al trabajo.
En estos días, yo sólo le había mandado un mensaje, ella ninguno, me moría por mandarle más pero conseguí contenerme, debía de evitar parecerme un psicópata obsesivo, tenía que demostrarle que yo no iba a interponerme en la relación que tiene con su novio, en que si se casaba, por mi no había problema alguno, que yo era sólo una persona serena y relajada que le daría amistad y sexo cuando a ella se le antojara, me importa una mierda que tenga novio, mejor para ella, tiene dos corazones, dos personas con las que puede pasar buenos momentos, tener muchas personas que te den amor, debería de ser lo mas lógico.
-Me da miedo verte –me dijo por teléfono, antes de quedar de acuerdo- Todavía no sé si eres bueno o malo.
A mi, no sólo me gusta tener sexo con ella. También me gusta pasear o entrar en algún sitio donde podamos tomar un café y charlar susurrándonos palabras. Eso proporciona el mismo placer que follar, la he extrañado, tanto, que a veces me he sorprendido buscando las fotos que le saqué hace tiempo, en la memoria de mi cámara digital, y sonriendo cuando las encuentro, dándole al zum para verle mejor los ojos, la sonrisa, la forma de sus pechos.
Hoy, me espera sentada en una banca del parque, está abrigada con una gran gabardina negra que tapa todo, menos sus botas, no sé porqué pero ver a chicas con esos abrigos me pone muy loco, o quizá sea ella, porque la recuerdo sobre mi, de color azul, las luces de la habitación estaban apagadas, las imágenes de la televisión teñían su piel de ese color, era como si yo hubiera estado fornicando en el cielo, como si el cielo estuviera encerrado en la habitación, todo era azul.
Me besa, al momento de sentarme a su lado, como si fuera una niña que se ha escapado de la escuela para besar a su novio, porque acaban de descubrir los besos, nos besamos con la lengua, con mucha lengua, me avergüenza besar en la calle, hace años que no beso en la calle, me siento un adolescente besando en la calle, pienso que los besos en la calle son una pérdida de tiempo, se besa en la cama, desnudos, uno frente al otro, que nadie nos vea besarnos, cuando por fin, separamos nuestras bocas para besarnos con la mirada, sorprendemos a un viejo, nos estaba observando, detuvo su camino para mirar nuestro beso, lo miramos, disimula, sigue adelante sonrojado, nosotros estallamos en carcajadas, estoy seguro que imaginaba que era él quien la besaba.
Tras estar así por un largo momento, la acompaño hasta la estación del metro, por la calle, me da la mano:
-¿No te da miedo que nos vea alguien? –le pregunto.
-El DF es tan grande. Es muy difícil –contesta.
Caminando, a nuestro alrededor, veo otras parejas de la mano y pienso en la romántica idea de que, quizá, el DF es la ciudad libre de los amantes.
Nos besamos en cada esquina, nos separamos pero cada paso que damos a continuación, es para volvernos a plegar el uno sobre el otro, cada vez que mi lengua roza su lengua es el momento más sexual de mi vida, nos besamos demasiado demasiadas veces la lengua, todo el rato, ocupando la boca del otro ella se acerca tantas veces a la mía, buscando besos, que hasta me da risa, pero evito reírme porque me encanta que me quiera besar, estoy halagado, soy un imbécil que le mete la lengua a la chica más bonita del mundo, siempre que beso a una chica guapa sé que no lo merezco, siempre pienso que va aparecer alguien a reventarme la cara a madrazos, que la policía me va a detener, porque yo soy una mierda y no merezco el cielo.
Rechazo su último beso, preocupado por su trabajo:
-Vete ya, se te va hacer tarde.
Con pena, saca su boleto, lo mete dentro del torniquete y éste le da paso, sólo a ella, nos separamos:
-Adiós.
Nos damos la espalda, yo camino de prisa hacia mi casa, tengo hambre, voy a comer algo, me da remordimiento, doy la vuelta, me regreso, saco mi boleto del metro, el torniquete me deja pasar la busco, la encuentro, la beso justo cuando la gente sale en manada de un vagón, la gente se topa de frente con esta historia de amor ,y civilizados, siguen caminando como si nada con sus pasos rápidos, en busca de las escaleras que dan a la superficie, como si tuvieran miedo de quedarse sin aire, como si toda la gente del mundo no deseara tener un amante a quien besar apasionadamente, en las horas libres del trabajo.
…
Por eso, tras dos días de silencio, me alegro muchísimo cuando ella me habla para vernos, en un parque que queda cerca de donde vivo, ella tiene dos horas libres para comer, antes de regresar al trabajo.
En estos días, yo sólo le había mandado un mensaje, ella ninguno, me moría por mandarle más pero conseguí contenerme, debía de evitar parecerme un psicópata obsesivo, tenía que demostrarle que yo no iba a interponerme en la relación que tiene con su novio, en que si se casaba, por mi no había problema alguno, que yo era sólo una persona serena y relajada que le daría amistad y sexo cuando a ella se le antojara, me importa una mierda que tenga novio, mejor para ella, tiene dos corazones, dos personas con las que puede pasar buenos momentos, tener muchas personas que te den amor, debería de ser lo mas lógico.
-Me da miedo verte –me dijo por teléfono, antes de quedar de acuerdo- Todavía no sé si eres bueno o malo.
A mi, no sólo me gusta tener sexo con ella. También me gusta pasear o entrar en algún sitio donde podamos tomar un café y charlar susurrándonos palabras. Eso proporciona el mismo placer que follar, la he extrañado, tanto, que a veces me he sorprendido buscando las fotos que le saqué hace tiempo, en la memoria de mi cámara digital, y sonriendo cuando las encuentro, dándole al zum para verle mejor los ojos, la sonrisa, la forma de sus pechos.
Hoy, me espera sentada en una banca del parque, está abrigada con una gran gabardina negra que tapa todo, menos sus botas, no sé porqué pero ver a chicas con esos abrigos me pone muy loco, o quizá sea ella, porque la recuerdo sobre mi, de color azul, las luces de la habitación estaban apagadas, las imágenes de la televisión teñían su piel de ese color, era como si yo hubiera estado fornicando en el cielo, como si el cielo estuviera encerrado en la habitación, todo era azul.
Me besa, al momento de sentarme a su lado, como si fuera una niña que se ha escapado de la escuela para besar a su novio, porque acaban de descubrir los besos, nos besamos con la lengua, con mucha lengua, me avergüenza besar en la calle, hace años que no beso en la calle, me siento un adolescente besando en la calle, pienso que los besos en la calle son una pérdida de tiempo, se besa en la cama, desnudos, uno frente al otro, que nadie nos vea besarnos, cuando por fin, separamos nuestras bocas para besarnos con la mirada, sorprendemos a un viejo, nos estaba observando, detuvo su camino para mirar nuestro beso, lo miramos, disimula, sigue adelante sonrojado, nosotros estallamos en carcajadas, estoy seguro que imaginaba que era él quien la besaba.
Tras estar así por un largo momento, la acompaño hasta la estación del metro, por la calle, me da la mano:
-¿No te da miedo que nos vea alguien? –le pregunto.
-El DF es tan grande. Es muy difícil –contesta.
Caminando, a nuestro alrededor, veo otras parejas de la mano y pienso en la romántica idea de que, quizá, el DF es la ciudad libre de los amantes.
Nos besamos en cada esquina, nos separamos pero cada paso que damos a continuación, es para volvernos a plegar el uno sobre el otro, cada vez que mi lengua roza su lengua es el momento más sexual de mi vida, nos besamos demasiado demasiadas veces la lengua, todo el rato, ocupando la boca del otro ella se acerca tantas veces a la mía, buscando besos, que hasta me da risa, pero evito reírme porque me encanta que me quiera besar, estoy halagado, soy un imbécil que le mete la lengua a la chica más bonita del mundo, siempre que beso a una chica guapa sé que no lo merezco, siempre pienso que va aparecer alguien a reventarme la cara a madrazos, que la policía me va a detener, porque yo soy una mierda y no merezco el cielo.
Rechazo su último beso, preocupado por su trabajo:
-Vete ya, se te va hacer tarde.
Con pena, saca su boleto, lo mete dentro del torniquete y éste le da paso, sólo a ella, nos separamos:
-Adiós.
Nos damos la espalda, yo camino de prisa hacia mi casa, tengo hambre, voy a comer algo, me da remordimiento, doy la vuelta, me regreso, saco mi boleto del metro, el torniquete me deja pasar la busco, la encuentro, la beso justo cuando la gente sale en manada de un vagón, la gente se topa de frente con esta historia de amor ,y civilizados, siguen caminando como si nada con sus pasos rápidos, en busca de las escaleras que dan a la superficie, como si tuvieran miedo de quedarse sin aire, como si toda la gente del mundo no deseara tener un amante a quien besar apasionadamente, en las horas libres del trabajo.
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Otras cosas
Cuando éramos inseparables
-Te tienes que rasurar –me dice.
-No –contesto.
-Tenemos un bautizo.
-Me rasuraré después de el bautizo. Cuando lleguemos a casa.
Ahora siempre me peleo contigo por cualquier cosa.
Eres tan maravillosa.
Todo el tiempo quería estar contigo. Ahora siempre nos enojamos.
Tú tenías 16 años, yo 18 cuando nos conocimos. No tenía dinero para regalarte algo. Así que iba a casa de mi vecino. Le pedía que me dejara utilizar su radio para grabarte un casette de música romántica, de temas que grababa de aquellas buenas estaciones de radio. Le hacía una portada y te lo daba. Me mordía las uñas esperando que me llamaras para decirme que era la selección de música más maravillosa que habías escuchado. Cuando el cantante te decía, te quiero, era yo diciéndote te quiero. Cuando la batería golpeaba duro, cuando la música subía, ese era mi amor subiendo: en su máxima plenitud.
No me daban mucho dinero en casa para salir, así que cuando me daban dinero para los pasajes del mes, yo lo utilizaba para invitarte al cine y comprarte palomitas. E iba a la escuela caminando o simplemente no iba ¿Para qué ir a la escuela si no te iba a ver?
Yo creía en el cuento del amor. Creía en cada centímetro nuevo de tu piel. territorio virgen, que conquistaba cada domingo tras la misa, en las escaleras de entre el tercer y cuatro piso de tu edificio: en aquel lugar secreto donde me tocabas un poco, pero sólo un poco porque no te gustaba mucho.
Ya con el tiempo tú y yo nos fuimos a vivir juntos. Y vivimos juntos, nos enfrentamos a lo que es la vida de adultos. Lo malo es que tú creciste y te hiciste una gran licenciada y seguiste yendo a misa los domingos. Yo no crecí. Yo descubrí que cojer bajo los influjos del alcohol estaba de puta madre. Yo seguí pensando que la vida era un juego que no había que tomarse nunca en serio. Y que Jesucristo era un tipo de poca madre que nada tenía que ver con el Papa. Seguí diciendo sin parar:
-Quiero escribir cosas.
Pero dejé de rentar en donde vivía y me mudé a tu casa y volví a tirar el celular para que ninguna persona me distrajera, sólo tú, solo tú, sólo tú.
Olvidé mis sueños de escribir cosas. Empecé a trabajar de mesero en un hotel de 5 estrellas. Traté por todos los medios de que no me corrieran de aquel trabajo, sueldo digno, construir un hogar juntos como debe de ser. Quizá tener hijos. Y viví esa vida de mierda qué dice la gente que es la mas lógica y civilizada.
El sillón de la salita. La nueva cocina. El juego de cortinas. Ver la tele después del trabajo. Los cojines. Comprar la mecedora. Ir construyendo un ataúd donde meterse y morir cómodamente, a plazos fijos y sin intereses. El amor fue creciendo al mismo tiempo que la decepción. La vida era eso, objetos materiales por los que dejar de vivir. La vida se veía a través de la televisión, pero era prefabricada. Y no había emoción. Siempre los mismos guionistas.
En Navidad, en fin de año, te ibas con tu familia, a otra ciudad, me dejabas solo, frente a la tele, con las campanadas, con mi gato. Yo pedía siempre el mismo deseo:
-Quiero escribir cosas.
Así que, cada noche, me arrastraba a la computadora con cuidado de que no te despertaras. Y empecé a escribir cosas. Para escaparme virtualmente al espacio exterior. En internet fumaba marihuana virtualmente. Y bebía virtualmente. Y era escritor virtualmente. E hice amigos y amantes virtuales a las que les veía los pechos.
Todo eso sin tú enterarte de nada. Porque cada vez que te enseñaba lo que escribía me decías que era una mierda y que no valía. Te dejé de mostrar mis escritos, me absorbías toda la energía, a tu lado no podía escribir.
No tuvimos un hijo. Tuvimos una perrita. Y ahora eres tú la que nunca está en casa. Normal, porque nuestra vida es tan aburrida como nos la merecemos. Yo duermo abajo, en el sala, con la perrita, porque cada vez que abro los ojos ella me lame la cara, la perra es la única persona que me da cariño en esta casa de dos pisos. Y tú duermes arriba, en la cama: mañana tienes que ir a trabajar porque, a diferencia de mi, tú tienes un trabajo serio… el sábado te perdiste el primer baño de nuestra perra, tú nunca lo verás porque no te importa.
Pronto me voy a ir de aquí y sé que te voy a llevar en mi corazón. Deja de llorar cada vez que te digo que me voy, porque a mi también me haces llorar, no quiero que nos pudramos juntos. Vamos a dar una oportunidad a la vida. A ver si uno de los dos, al fin, consigue la felicidad. Sé que a mi lado no la vas a conseguir nunca. Yo algunas veces la tengo.
Cuando vemos la tele y me acaricias el cabello.
-No –contesto.
-Tenemos un bautizo.
-Me rasuraré después de el bautizo. Cuando lleguemos a casa.
Ahora siempre me peleo contigo por cualquier cosa.
Eres tan maravillosa.
Todo el tiempo quería estar contigo. Ahora siempre nos enojamos.
Tú tenías 16 años, yo 18 cuando nos conocimos. No tenía dinero para regalarte algo. Así que iba a casa de mi vecino. Le pedía que me dejara utilizar su radio para grabarte un casette de música romántica, de temas que grababa de aquellas buenas estaciones de radio. Le hacía una portada y te lo daba. Me mordía las uñas esperando que me llamaras para decirme que era la selección de música más maravillosa que habías escuchado. Cuando el cantante te decía, te quiero, era yo diciéndote te quiero. Cuando la batería golpeaba duro, cuando la música subía, ese era mi amor subiendo: en su máxima plenitud.
No me daban mucho dinero en casa para salir, así que cuando me daban dinero para los pasajes del mes, yo lo utilizaba para invitarte al cine y comprarte palomitas. E iba a la escuela caminando o simplemente no iba ¿Para qué ir a la escuela si no te iba a ver?
Yo creía en el cuento del amor. Creía en cada centímetro nuevo de tu piel. territorio virgen, que conquistaba cada domingo tras la misa, en las escaleras de entre el tercer y cuatro piso de tu edificio: en aquel lugar secreto donde me tocabas un poco, pero sólo un poco porque no te gustaba mucho.
Ya con el tiempo tú y yo nos fuimos a vivir juntos. Y vivimos juntos, nos enfrentamos a lo que es la vida de adultos. Lo malo es que tú creciste y te hiciste una gran licenciada y seguiste yendo a misa los domingos. Yo no crecí. Yo descubrí que cojer bajo los influjos del alcohol estaba de puta madre. Yo seguí pensando que la vida era un juego que no había que tomarse nunca en serio. Y que Jesucristo era un tipo de poca madre que nada tenía que ver con el Papa. Seguí diciendo sin parar:
-Quiero escribir cosas.
Pero dejé de rentar en donde vivía y me mudé a tu casa y volví a tirar el celular para que ninguna persona me distrajera, sólo tú, solo tú, sólo tú.
Olvidé mis sueños de escribir cosas. Empecé a trabajar de mesero en un hotel de 5 estrellas. Traté por todos los medios de que no me corrieran de aquel trabajo, sueldo digno, construir un hogar juntos como debe de ser. Quizá tener hijos. Y viví esa vida de mierda qué dice la gente que es la mas lógica y civilizada.
El sillón de la salita. La nueva cocina. El juego de cortinas. Ver la tele después del trabajo. Los cojines. Comprar la mecedora. Ir construyendo un ataúd donde meterse y morir cómodamente, a plazos fijos y sin intereses. El amor fue creciendo al mismo tiempo que la decepción. La vida era eso, objetos materiales por los que dejar de vivir. La vida se veía a través de la televisión, pero era prefabricada. Y no había emoción. Siempre los mismos guionistas.
En Navidad, en fin de año, te ibas con tu familia, a otra ciudad, me dejabas solo, frente a la tele, con las campanadas, con mi gato. Yo pedía siempre el mismo deseo:
-Quiero escribir cosas.
Así que, cada noche, me arrastraba a la computadora con cuidado de que no te despertaras. Y empecé a escribir cosas. Para escaparme virtualmente al espacio exterior. En internet fumaba marihuana virtualmente. Y bebía virtualmente. Y era escritor virtualmente. E hice amigos y amantes virtuales a las que les veía los pechos.
Todo eso sin tú enterarte de nada. Porque cada vez que te enseñaba lo que escribía me decías que era una mierda y que no valía. Te dejé de mostrar mis escritos, me absorbías toda la energía, a tu lado no podía escribir.
No tuvimos un hijo. Tuvimos una perrita. Y ahora eres tú la que nunca está en casa. Normal, porque nuestra vida es tan aburrida como nos la merecemos. Yo duermo abajo, en el sala, con la perrita, porque cada vez que abro los ojos ella me lame la cara, la perra es la única persona que me da cariño en esta casa de dos pisos. Y tú duermes arriba, en la cama: mañana tienes que ir a trabajar porque, a diferencia de mi, tú tienes un trabajo serio… el sábado te perdiste el primer baño de nuestra perra, tú nunca lo verás porque no te importa.
Pronto me voy a ir de aquí y sé que te voy a llevar en mi corazón. Deja de llorar cada vez que te digo que me voy, porque a mi también me haces llorar, no quiero que nos pudramos juntos. Vamos a dar una oportunidad a la vida. A ver si uno de los dos, al fin, consigue la felicidad. Sé que a mi lado no la vas a conseguir nunca. Yo algunas veces la tengo.
Cuando vemos la tele y me acaricias el cabello.
Malas opciones
No nos vemos desde hace tiempo.
Ella vive con otro hombre, duerme con él y de vez en cuando tienen sexo. Un sexo de calidad muy pobre, casi no se debería llamar sexo, sino agonía.
-Vamos a tener agonía. Mètela.
Ella no es feliz. Él le da una vida de mierda, pero ella no se atreve a abandonarlo. Por cobardía y supervivencia, cree que no habrá nadie que la quiera como él la quiere, y que la mantenga. Las chicas necesitan saber que hay alguien que las ama sobre todas las cosas. Le sumas a eso, estabilidad económica y pueden aguantar junto a un ex amor toda la vida. Ese ex amor es más un dolor crónico que un sentimiento. Una infelicidad diaria a la que se acostumbran. Otra manera de supervivencia. Un salvavidas que apesta.
Ella, cada día, piensa en mí. Jamás me escribe, jamás me llama pero sé que mi recuerdo, los momentos que hemos vivido juntos, las veces que estuve mirándola a la cara y agarrándole la mano, abrazándola, la acompañan en casi todos sus movimientos. A menudo estoy viajando en el metro, en el trabajo; en mi cama, acostado con otra, con cualquiera, y me llega su señal a mi cabeza. Es como una alarma y un susurro. Bluetooth, Wifi, o como carajo se escriba. Es una señal que se traduce en unas simples frases:
-Estoy pensando en ti, Noel ¿Y tú en mí? ¿Aun me amas?
-Claro que te amo –digo en ese momento-. Claro que pienso en ti. Pero eres cobarde y por eso te desprecio.
Y mi frase se convierte en otra señal, y a la velocidad de la luz, cruza la ciudad, el océano, lo que sea, hasta donde esté ella. Y, la recoge, la saborea, la siente y sigue con su vida de mierda: cobarde, sin atreverse si quiera a llamarme por teléfono. Porque a veces, amar tanto, da miedo. Porque a veces la gente, inexplicablemente, prefiere hundirse en la mierda, ser terriblemente infeliz que vivir.
Ella vive con otro hombre, duerme con él y de vez en cuando tienen sexo. Un sexo de calidad muy pobre, casi no se debería llamar sexo, sino agonía.
-Vamos a tener agonía. Mètela.
Ella no es feliz. Él le da una vida de mierda, pero ella no se atreve a abandonarlo. Por cobardía y supervivencia, cree que no habrá nadie que la quiera como él la quiere, y que la mantenga. Las chicas necesitan saber que hay alguien que las ama sobre todas las cosas. Le sumas a eso, estabilidad económica y pueden aguantar junto a un ex amor toda la vida. Ese ex amor es más un dolor crónico que un sentimiento. Una infelicidad diaria a la que se acostumbran. Otra manera de supervivencia. Un salvavidas que apesta.
Ella, cada día, piensa en mí. Jamás me escribe, jamás me llama pero sé que mi recuerdo, los momentos que hemos vivido juntos, las veces que estuve mirándola a la cara y agarrándole la mano, abrazándola, la acompañan en casi todos sus movimientos. A menudo estoy viajando en el metro, en el trabajo; en mi cama, acostado con otra, con cualquiera, y me llega su señal a mi cabeza. Es como una alarma y un susurro. Bluetooth, Wifi, o como carajo se escriba. Es una señal que se traduce en unas simples frases:
-Estoy pensando en ti, Noel ¿Y tú en mí? ¿Aun me amas?
-Claro que te amo –digo en ese momento-. Claro que pienso en ti. Pero eres cobarde y por eso te desprecio.
Y mi frase se convierte en otra señal, y a la velocidad de la luz, cruza la ciudad, el océano, lo que sea, hasta donde esté ella. Y, la recoge, la saborea, la siente y sigue con su vida de mierda: cobarde, sin atreverse si quiera a llamarme por teléfono. Porque a veces, amar tanto, da miedo. Porque a veces la gente, inexplicablemente, prefiere hundirse en la mierda, ser terriblemente infeliz que vivir.
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Otras cosas
El diablo de los grandes cuernos te ve, mientras estas dormido
Aborrezco esta sociedad. Odio que todo, absolutamente todo, cueste dinero. Odio que la gente no se abrace por la calle, odio que la gente vaya vestida por la calle cuando hace calor, me gustaría que inventaran un insecticida que sólo matara a la gente mala, y que cada uno de nosotros tuviera un insecticida de esos en la bolsa y que usarlo no estuviera penalizado por la ley.
Siempre he deseado que haya vida después de la muerte, pero hoy pienso que realmente lo que me gustaría, es que no hubiera nada, que no hubiéramos existido nunca, que la humanidad desapareciera y dejáramos a las plantas y a los animales tranquilos dicen que somos superiores porque pensamos, pero no pensamos más que puras pendejadas, mira a tu alrededor, observa todo este puto mundo de porquería que ridículo y repugnante es, cada vez que me visto para ir al trabajo me dan unas ganas horribles de vomitar, cada vez que veo a gente trabajando en empleos de mierda me dan ganas de llorar, porque veo en sus ojos que se sienten basura, y que odian a la gente por sentirse así.
Llego del trabajo, estoy cansadísimo. Me acuesto. Y por primera vez tengo un viaje astral. Sin querer. Llevo años intentándolo. Mi alma sale de mi cuerpo. Miro a mi izquierda, hay un diablo de cuernos muy largos, observándome, sentado en el suelo:
-¿Qué haces? –le pregunto asustado.
-Solo sal un poco más y me meto en tu cuerpo –contesta el diablo.
-¿Y donde quedaría yo?
-Flotando entre dos mundos. Sin cuerpo.
Lo pienso un poco. Flotar entre dos mundos no suena mal. Me atrae la idea. Pero seguro que allí no podría ni follar, ni beber, ni fumar, ni conocer chicas guapas de vez en cuando, veloz regreso a mi cuerpo.
Abro los ojos. Me pongo a pensar que quizá la sociedad es tan repugnante porque las personas buenas se quedan dormidas y permiten que se les meta dentro del cuerpo el diablo de los grandes cuernos. Porque prefieren vivir flotando entre dos mundos que en este mundo de mierda. Se rinden. No los culpo. Qué ganas de llorar abrazado a alguien. Odio salir a la calle. Hay demasiado odio
Siempre he deseado que haya vida después de la muerte, pero hoy pienso que realmente lo que me gustaría, es que no hubiera nada, que no hubiéramos existido nunca, que la humanidad desapareciera y dejáramos a las plantas y a los animales tranquilos dicen que somos superiores porque pensamos, pero no pensamos más que puras pendejadas, mira a tu alrededor, observa todo este puto mundo de porquería que ridículo y repugnante es, cada vez que me visto para ir al trabajo me dan unas ganas horribles de vomitar, cada vez que veo a gente trabajando en empleos de mierda me dan ganas de llorar, porque veo en sus ojos que se sienten basura, y que odian a la gente por sentirse así.
Llego del trabajo, estoy cansadísimo. Me acuesto. Y por primera vez tengo un viaje astral. Sin querer. Llevo años intentándolo. Mi alma sale de mi cuerpo. Miro a mi izquierda, hay un diablo de cuernos muy largos, observándome, sentado en el suelo:
-¿Qué haces? –le pregunto asustado.
-Solo sal un poco más y me meto en tu cuerpo –contesta el diablo.
-¿Y donde quedaría yo?
-Flotando entre dos mundos. Sin cuerpo.
Lo pienso un poco. Flotar entre dos mundos no suena mal. Me atrae la idea. Pero seguro que allí no podría ni follar, ni beber, ni fumar, ni conocer chicas guapas de vez en cuando, veloz regreso a mi cuerpo.
Abro los ojos. Me pongo a pensar que quizá la sociedad es tan repugnante porque las personas buenas se quedan dormidas y permiten que se les meta dentro del cuerpo el diablo de los grandes cuernos. Porque prefieren vivir flotando entre dos mundos que en este mundo de mierda. Se rinden. No los culpo. Qué ganas de llorar abrazado a alguien. Odio salir a la calle. Hay demasiado odio
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Guaguara
L@s Odio!!!(Anti-todo)
Maldigo a los alcohólicos y drogaditos adictos del cemento, vagabundos sucios que me piden dinero, ojetes y estafadores que no dejan caminar tranquilo por el centro histórico, los pinches piratas de tepito vendiendo discos defectuosos, los pendejetes que se roban los desodorantes de la comercial mexicana y se hacen los cabrones mientras los vez, los infelices que se pasan de hijos de puta con la gente dando billetes falsos, los que te roban la cartera al subirte al metro, me cago en las agrupaciones que protestan por puras pendejadas sin fundamento, en los putos protectores de animales con chalecos de lana, maldigo a los supuestos anarquistas que le rinden cuentas a sus papis, a los pendejos que se creen neonazis chingando por pendejadas que no les corresponden, a las sectas y grupos que se dedican a reclutar y transformar imbeciles, usándolos para su propia conveniencia o para la de su “líder” que no es mas que un pinche inadaptado social que no supo relacionarse con sus semejantes y no le quedo mas que inventar una secta toda pendeja para hacerse de amigos, pobres pendejos, malditos también los encapuchados que cagan las protestas justas destruyendo cuanto semáforo y vitrina hay, gastándose el dinero que no tienen haciendo bombas molotov, ojala se les queme el hocico para que de verdad necesiten usar un pañuelo para taparse su pinche arremedo de cara, también maldigo a los pendejos reggetoneros que manejan rápido, malditos también sus padres que les prestan el auto para mantener tranquilito y contento al pendejo de su hijo, también maldigo a los idiotas de sus amigos que se suben al carro del que va borracho, hijos de su puta madre, a los que chocan y matan inocentes en las autopistas, por ir haciendo carreras clandestinas para costearse la peda del próximo fin de semana, maldigo a los millonarios de mierda drogadictos que consumen éxtasis y cocaína por ¡curiosidad¡, gastándose el dinero que se gana su puto padre, a los que mantienen el doble estándar del arribismo mediante el contrabando y el narcotráfico, hijos de puta hinchados en dinero, aparecidos de mierda que no son mas que una lacra asquerosa, maldigo la conciencia social de medidas populistas, los izquierdistas de mentira que llevan mas años lamiéndose las heridas que siendo oprimidos, llorando por un pasado que difícilmente de esa forma vaya a volver. A los muy putos derechistas que se guardan tras grandes fajos de billetes su conciencia social y además se dicen “populares”, hijos de su puta madre fascistas de mierda, para ellos lo mas cercano a ser oposición es estar sentados en la mesa de atrás de su restaurante pendejo al que asisten todos los putos políticos de este país, maldita su falsa ayuda a la gente , sus promesas y el aprovechamiento de la humildad de las personas, sin la gente no son nada hijos de puta, también maldigo a las anoréxicas, bulímicas y vigorexicos ¡!, que realizan dietas compulsivas, llevando sus cuerpos al limite de lo insano, hundiendo con ellos a todos aquellos que tienen alrededor, enfermos mentales, malditos los obesos de mierda que almuerzan en lugares de comida rápida y agrandan las promociones para no quedar con hambre, asquerosas bolas de grasa, que enriquecen con su gula a los grandes desgraciados que matan a gente con sus “cajitas felices” , que nos vuelven a todos mas infelices aun, maldito el canon mundial de belleza asociado a la flaqueza extrema que hace que todas las pendejas estén a los 10 años pidiendo liposucciones para navidad y deseando a gritos silicón, malditas futuras perras anoréxicas, maldigo a la publicidad, y su forma de arrear a las personas como vacas, estimulando al exceso de consumo y el endeudamiento grave, odio a las tiendas que intentan hacerte creer que hacen algo por ti , que te “ayudan”, y a sus rostros televisivos, vendidos a las marcas, malditos los empresarios explotadores, monopolistas de mierda que llevan a este país directo a hundirse, entregándoselo a los gringos de mierda, abandonando toda identidad nacional, sucumbiendo ante el poder del dinero, “regalando” créditos y prestamos eternos para chingar a la gente, tenerla ahogada y meterla en un circulo vicioso, haciendo mierda sus libertades y abusando de su sumisión, maldigo a los medios de comunicación, que solo le llenan de mierda y miedo la cabeza a la gente. Malditos los editores y periodistas dedicados a mentir abiertamente al país, a manipular y transformar la información; los que publican lo que les conviene y de la forma que mas los beneficie, confundiendo las ideas de la gente, malditos también los mafiosos detrás de cada medio, hijos de perra que manejan todo el país, con tener en su poder un canal de TV, y maldigo también a los pobres pendejos que se creen todo lo que sale en la tele, malditos los viejos maricones que llevan 20 años de casados y descubren que son gay a los 50 y profanan a los pendejos jovencitos, para “vivir experiencias nuevas” ¡infelices aburridos hijos de puta, incapaces de afrontar la vejez!, maldigo a los violadores , también a sus hijos violados: futuros violadores, también a los pendejos pedófilos, vinculados a redes de prostitucion infantil, desviados de mierda, a los abusadores sexuales que van caminando en el metro mirando para otro lado con cara de pendejos, a los hijos de puta que ejercen abuso de poder y abusan de sus secretarias y trabajadoras, a los que manosean a sus sobrinas a cambio de un silencio obligado, maldigo a los padres golpeadores, alcohólicos y ausentes, a los padres y madres infieles que destruyen sus familias por calenturas, inmadurez o falta de voluntad, a las madres que dejan solos a sus hijos y se pasan todo el día haciendo vida social fuera de sus casas, maldita la dictadura familiar, los padres conservadores, que mal entienden sus “principios” de mierda trasformándolos en reglas estrictas, llevando a la falta de comunicación y al odio, malditos aquellos que llevan una doble vida de mentiras y engaños a la familia, malditos los padres golpeadores que maltratan a los niños que ni siquiera son suyos, desgraciados infelices hijos de puta. Maldigo este país de mediocres donde todo se hace a lo “compadre”, hijos de puta chaqueteros burócratas, que hacen todo a ultima hora, chingando a cuanto pendejo se les ponga enfrente, no saben vivir sin endeudarse, tienen una vida sacada a 12 pagos que aun no terminan de pagar y ya van atrasados, semana tras semana corren al centro comercial mas cercano a que les ofrezcan el mejor estilo de vida que se merecen, y claro pagándolos en miserables plazos de tu justo salario mínimo, maldigo a los culeros que asaltan y matan por unos pocos pesos, para ir a comprar mota o coca, a los que roban a la gente humilde, a los que se creen los dueños del pueblo cuando los muy hijos de su puta madre no tienen ni dignidad, a los sicarios ojetes que hacen ajustes de cuentas disparando a matar mientras que los niños corren a sus casas a esconderse, a la pinche policía de mierda incompetente, incapaz de hacerse valer como autoridad donde abunda la miseria y las pandillas, a los “mara”, al “Isra”, al “cabeza” y a toda esa bola de pendejos mal nacidos que no se saben ni sonar los mocos y andan disparando armas hechizas, maldigo a los curas que cometen abuso sexual en sus escuelas católicas, donde esconden sus desviaciones mediante “Jornadas espirituales o retiros”, a la Iglesia encubridora que se ha dedicado a tapar esta mierda, para no perder su “prestigio institucional”, malditos los Mormones, Elder, Hare Krishna y Canutos, que vienen a tocar la puerta, a contarme sus principios, con sus zapatitos lustrados y peinados con gel, a los Opus Dei, secta rancia dedicada a producir seres asquerosos en grupos de a 7, destinados a casarse entre ellos, y guardar las apariencias de familias perfectas, aun cuando llevan 8 años sin siquiera dirigirse la palabra…
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Guaguara
Mi idea de un cortometraje
Alguien sabe como hacer un cortometraje? tengo 2 mini historias esta es una
001: Estoy incrustado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Escucho a Placebo “This Picture”. Esa tonada la he llevado durante años en mi pecho, como cualquier güey lleva un piercing en la ceja. Estoy cansado, confundido y, pese a que me inyecte heroína hace unos segundos en el baño, me sigue dando vueltas la cabeza como si tuviera una terrible banda de ratas en ella. Tomo agua, tiemblo, sudo. Pienso en la mujer que maté hace unos minutos después de fornicarla en el sótano de su casa. Pienso en mi avión, en mi equipaje y qué haré cuando llegué a Tijuana?. Buena pregunta; ni yo sé a qué voy a hacer en Tijuana. Sí lo sé. Soy un asesino a sueldo. Me han pagado este vuelo porque hay una reservación en el Holiday Inn con mi nombre. Y allí, debajo de la cama, me esperan mis herramientas de trabajo: armas, bombas y más armas. Mañana abordaré una troca a las cuatro de la mañana con rumbo a Los Ángeles. Debo viajar junto a los ilegales y un pollero. Un gringo racista me ha pagado para que ponga una bomba en el chasis del cofre de esa troca y escriba una crónica sobre cómo murieron y cómo logré salir con vida de ese crimen.
002: Estoy sentado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. No sé cómo llegué aquí. Hace unos minutos me hallaba piloteando mi nave porque emprendí un escape vertiginoso por la culpa de Zberg, un mago desquiciado y vil que invocó los poderes de los truenos y meteoritos estelares para destruir mi planeta, Silzar66. Tomé mi nave mientras las grandes rocas destrozaban los edificios y una enorme lengua de fuego, que partía las nubes, batallaba por consumir lo que se hallaba a su paso. Al estar dentro cerré la compuerta de la nave, presione el botón del nitro para salir librado de la catástrofe y esquivar los poderes de Zberg. Hubo una explosión mientras abandonaba el planeta. Una explosión de tamaño descomunal que estuvo a punto de llevarme a sus entrañas y me obligó a desafiar los límites de la gravedad y el espacio. Oprimí nuevamente el nitro y di un par de giros y vuelcos. Comencé a sentir una presión horrible en el pecho, que el oxígeno se convertía en veneno y aparecí aquí, sentado en esta silla incómoda en la sala de espera de un aeropuerto.
003: Estoy clavado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Desesperado, no he podido dejar de ver mi agenda. El calor es insoportable. El avión lleva retraso. Tengo que estar en la ciudad dentro de una hora. Soy un hombre serio, que respeta la puntualidad. Soy un empresario que está enamorado del dinero y es dueño de empresas hoteleras en un sinfín de sitios. Soy un estratega, me gustan los trajes Paco Rabane y soy ágil con los números y las cuentas bancarias. Si alguien quiere ser millonario, puede hacer negocios conmigo. Pronto tendrá enormes sumas de dinero en sus manos. Soy un hombre serio: me gusta prostituir a niños de diez años y debo llegar en una hora a mi planeta porque tengo hecho un negocio con uno de mis clientes que mejor pagan. Desde hace años he aprendido que la principal manera de hacer dinero es viajar a los rincones más miserables de la tierra: Honduras, El Salvador, México y Colombia, para reclutar humanos, niños de la calle que muestren carácter en las mejillas y unas piernas versátiles, para prostituirlos en mi planeta hasta que cumplan la mayoría de edad. Así he ganado mucho dinero y seguiré ganándolo.
004: Estoy sentado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Soy un niño-robot genio, un niño-predicador que debe viajar a New York para dar a conocer la palabra de Dios en una iglesia de Central Park. Tengo ocho años, mi número de serie es IDQ999512. Visto traje negro y conozco los textos bíblicos así como conozco todos los circuitos que me componen. Mis maestros predicadores incrustaron un micro-chip en mi cerebro que manda ondas divinas y me ordena que predique la palabra de Dios a cualquier ser con vida. Ayer prediqué en un zoológico. Hoy, antes de llegar al aeropuerto, en un circo. Mis maestros predicadores me enseñaron hasta el hartazgo que debo desmentir las teorías científicas y sus avances; negar que la pregunta de nuestro génesis se responda con la evolución del mono, es mi misión en este mundo. Debo hallar todos los textos de Darwin y quemarlos. Yo nací de Adán y Eva, vengo de su carne y de sus huesos. No soy pariente del mono. Nací para llevar la palabra de Dios a cualquier parte del mundo y corregir la inmundicia y pestilencia sobre la tierra. Nadie se ha percatado de que el demonio anda entre nosotros. Soy hijo de Dios y voy a exterminarlo. Todo el mundo está equivocado y se irá al infierno si sigue creyendo que Dios no existe y que todos somos un accidente provocado por el desarrollo de una célula que chocó contra otras miles de células que después provocaron un bing-bang y se convirtieron en agua, hielo, aire, carne, tierra, huesos y vapor. Todos los que piensan eso están condenados a pagar sus penas. Yo soy el nuevo robot-mesías y tengo una misión: vine a redimir los pecados del hombre y deben escucharme.
005: Estoy aplatanado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Soy un gran conductor de la cadena Telemundo y he ganado fama conduciendo talk shows como “Los mejores suicidas”, “Familias disfuncionales” y “Los feos también tenemos derecho de amar”. Soy una persona elocuente, que ha ganado popularidad; me han pagado bien por mi brillante sonrisa. Tengo la verga de veinticinco centímetros y me gustan las mujeres. Cojo seis veces a la semana, siempre con mujeres distintas. Me agrada que prueben el pito erguido de un artista y se sientan realizadas. Todas aman mi gran verga y piensan que es un regalo de Dios. Piensan que probarme es la mejor manera de estar en contacto con él. Mi verga es una flama erguida: parte cualquier carne y entra en todo lugar. Mi verga es el mismo dedo de Dios dando órdenes: en todos lados está y en todos lados es bien recibida. Me gusta que todo el mundo hable de mí, que digan que soy viril, que mi sonrisa vale un millón de dólares. Estoy esperando mi vuelo con rumbo a Hawái. Un director de cine porno se interesó en mi verga; me ofreció una buena cantidad de dinero por cogerme a un par de mujeres en una playa nudista. No quiero que nadie sepa que voy a participar en una película porno. Puede suceder que mi sonrisa no siga valiendo el mismo precio si alguien se entera. Soy un profesional y tengo todo solucionado. Voy a cubrir mi rostro con una máscara de luchador mientras se filme la película. Sólo espero que mi verga de veinticinco centímetros no me delate y que las mujeres no extrañen mi sonrisa.
006: Estoy sentada en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. No he dormido bien y esto de dedicar mi vida a la literatura me tiene fastidiada: se come poco, se sacrifica el cuerpo, se piensa mucho y se mata a lo que más se ama. Mi esposo me ha encaminado hasta este sitio. Me dejó afuera de la sala de pasajeros, donde hacen la revisión correspondiente de tu equipaje y te obligan a que vacíes tus bolsas en una banda móvil. No entiendo por qué mi esposo no ha dejado de seguirme desde su muerte. Ya me tiene harta, por esa razón voy abordar un vuelo e intentaré olvidarlo. Hace unos momentos fui a la máquina de refrescos porque tengo una sed seca y la maldita máquina no funciona. Recogí mis monedas de la boca de ese aparato y recordé que hoy mi esposo se veía guapo y atento y que sus ojos brillantes por el sol de la tarde me hicieron recordar la noche de ayer, cuando los abrió por última vez frente al brillo de la luna. Yo no quería matarlo, pero se empeñaba en obligarme a que dejara de escribir y a cogerme en horas de trabajo. Recapitulemos: el bosque, un camino estrecho en la penumbra, la lluvia sobre nuestras cabezas, el árbol donde solíamos pasar horas enteras, el brillo de las estrellas sobre nosotros, los labios de mi esposo, su rostro junto al mío, un cuchillo dentro de su vientre varias veces y la boca de la tierra tragando su cuerpo.
007: Estoy atrapado en una silla incómoda, en una sala de pasajeros del aeropuerto. Soy un niño miedoso, azorado, enfermizo, de nueve años de edad y que suele orinarse al primer indicio de que algo malo va a pasar. Tengo miedo porque mi mamá ha desaparecido mientras yo leía los comic’s que están en mis manos. Me gustan los comic’s, los amo y tengo una gran colección en mi casa. Pero el ruido de las turbinas de los aviones me aterra, así como me aterra viajar y las grandes alturas y estar rodeado de tanta gente en espacios tan pequeños y verla a los ojos y crearles una y otra historia guiándome con los personajes de los comic’s que están en mis manos. Soy un niño miedoso que sufre de asma y no llevo conmigo el tuvo para jalar aire y reponerme y todo comienza a darme vueltas en la cabeza y no veo a mi mamá por ninguna parte y la sala se va llenando cada vez más de pasajeros y un líquido caliente comienza a correr por mis piernas y creo que voy a llorar porque se me está yendo más y más el aire y no quiero volar y mi mamá no aparece y no va aparecer porque dijo que si me volvía a orinar me abandonaría y las personas no dejan de mirarme porque se han dado cuenta que estoy solo y que no he dejado de crearles historias y simular ser como ellos y el aire se me va, se me está yendo, se me ha ido y no sé cómo detener este dolor en el pecho y la garganta se me reseca y tengo que volver a imaginar que soy otra persona para fingir que no me estoy ahogando.
001: Estoy incrustado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Escucho a Placebo “This Picture”. Esa tonada la he llevado durante años en mi pecho, como cualquier güey lleva un piercing en la ceja. Estoy cansado, confundido y, pese a que me inyecte heroína hace unos segundos en el baño, me sigue dando vueltas la cabeza como si tuviera una terrible banda de ratas en ella. Tomo agua, tiemblo, sudo. Pienso en la mujer que maté hace unos minutos después de fornicarla en el sótano de su casa. Pienso en mi avión, en mi equipaje y qué haré cuando llegué a Tijuana?. Buena pregunta; ni yo sé a qué voy a hacer en Tijuana. Sí lo sé. Soy un asesino a sueldo. Me han pagado este vuelo porque hay una reservación en el Holiday Inn con mi nombre. Y allí, debajo de la cama, me esperan mis herramientas de trabajo: armas, bombas y más armas. Mañana abordaré una troca a las cuatro de la mañana con rumbo a Los Ángeles. Debo viajar junto a los ilegales y un pollero. Un gringo racista me ha pagado para que ponga una bomba en el chasis del cofre de esa troca y escriba una crónica sobre cómo murieron y cómo logré salir con vida de ese crimen.
002: Estoy sentado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. No sé cómo llegué aquí. Hace unos minutos me hallaba piloteando mi nave porque emprendí un escape vertiginoso por la culpa de Zberg, un mago desquiciado y vil que invocó los poderes de los truenos y meteoritos estelares para destruir mi planeta, Silzar66. Tomé mi nave mientras las grandes rocas destrozaban los edificios y una enorme lengua de fuego, que partía las nubes, batallaba por consumir lo que se hallaba a su paso. Al estar dentro cerré la compuerta de la nave, presione el botón del nitro para salir librado de la catástrofe y esquivar los poderes de Zberg. Hubo una explosión mientras abandonaba el planeta. Una explosión de tamaño descomunal que estuvo a punto de llevarme a sus entrañas y me obligó a desafiar los límites de la gravedad y el espacio. Oprimí nuevamente el nitro y di un par de giros y vuelcos. Comencé a sentir una presión horrible en el pecho, que el oxígeno se convertía en veneno y aparecí aquí, sentado en esta silla incómoda en la sala de espera de un aeropuerto.
003: Estoy clavado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Desesperado, no he podido dejar de ver mi agenda. El calor es insoportable. El avión lleva retraso. Tengo que estar en la ciudad dentro de una hora. Soy un hombre serio, que respeta la puntualidad. Soy un empresario que está enamorado del dinero y es dueño de empresas hoteleras en un sinfín de sitios. Soy un estratega, me gustan los trajes Paco Rabane y soy ágil con los números y las cuentas bancarias. Si alguien quiere ser millonario, puede hacer negocios conmigo. Pronto tendrá enormes sumas de dinero en sus manos. Soy un hombre serio: me gusta prostituir a niños de diez años y debo llegar en una hora a mi planeta porque tengo hecho un negocio con uno de mis clientes que mejor pagan. Desde hace años he aprendido que la principal manera de hacer dinero es viajar a los rincones más miserables de la tierra: Honduras, El Salvador, México y Colombia, para reclutar humanos, niños de la calle que muestren carácter en las mejillas y unas piernas versátiles, para prostituirlos en mi planeta hasta que cumplan la mayoría de edad. Así he ganado mucho dinero y seguiré ganándolo.
004: Estoy sentado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Soy un niño-robot genio, un niño-predicador que debe viajar a New York para dar a conocer la palabra de Dios en una iglesia de Central Park. Tengo ocho años, mi número de serie es IDQ999512. Visto traje negro y conozco los textos bíblicos así como conozco todos los circuitos que me componen. Mis maestros predicadores incrustaron un micro-chip en mi cerebro que manda ondas divinas y me ordena que predique la palabra de Dios a cualquier ser con vida. Ayer prediqué en un zoológico. Hoy, antes de llegar al aeropuerto, en un circo. Mis maestros predicadores me enseñaron hasta el hartazgo que debo desmentir las teorías científicas y sus avances; negar que la pregunta de nuestro génesis se responda con la evolución del mono, es mi misión en este mundo. Debo hallar todos los textos de Darwin y quemarlos. Yo nací de Adán y Eva, vengo de su carne y de sus huesos. No soy pariente del mono. Nací para llevar la palabra de Dios a cualquier parte del mundo y corregir la inmundicia y pestilencia sobre la tierra. Nadie se ha percatado de que el demonio anda entre nosotros. Soy hijo de Dios y voy a exterminarlo. Todo el mundo está equivocado y se irá al infierno si sigue creyendo que Dios no existe y que todos somos un accidente provocado por el desarrollo de una célula que chocó contra otras miles de células que después provocaron un bing-bang y se convirtieron en agua, hielo, aire, carne, tierra, huesos y vapor. Todos los que piensan eso están condenados a pagar sus penas. Yo soy el nuevo robot-mesías y tengo una misión: vine a redimir los pecados del hombre y deben escucharme.
005: Estoy aplatanado en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. Soy un gran conductor de la cadena Telemundo y he ganado fama conduciendo talk shows como “Los mejores suicidas”, “Familias disfuncionales” y “Los feos también tenemos derecho de amar”. Soy una persona elocuente, que ha ganado popularidad; me han pagado bien por mi brillante sonrisa. Tengo la verga de veinticinco centímetros y me gustan las mujeres. Cojo seis veces a la semana, siempre con mujeres distintas. Me agrada que prueben el pito erguido de un artista y se sientan realizadas. Todas aman mi gran verga y piensan que es un regalo de Dios. Piensan que probarme es la mejor manera de estar en contacto con él. Mi verga es una flama erguida: parte cualquier carne y entra en todo lugar. Mi verga es el mismo dedo de Dios dando órdenes: en todos lados está y en todos lados es bien recibida. Me gusta que todo el mundo hable de mí, que digan que soy viril, que mi sonrisa vale un millón de dólares. Estoy esperando mi vuelo con rumbo a Hawái. Un director de cine porno se interesó en mi verga; me ofreció una buena cantidad de dinero por cogerme a un par de mujeres en una playa nudista. No quiero que nadie sepa que voy a participar en una película porno. Puede suceder que mi sonrisa no siga valiendo el mismo precio si alguien se entera. Soy un profesional y tengo todo solucionado. Voy a cubrir mi rostro con una máscara de luchador mientras se filme la película. Sólo espero que mi verga de veinticinco centímetros no me delate y que las mujeres no extrañen mi sonrisa.
006: Estoy sentada en una silla incómoda, en la sala de pasajeros del aeropuerto. No he dormido bien y esto de dedicar mi vida a la literatura me tiene fastidiada: se come poco, se sacrifica el cuerpo, se piensa mucho y se mata a lo que más se ama. Mi esposo me ha encaminado hasta este sitio. Me dejó afuera de la sala de pasajeros, donde hacen la revisión correspondiente de tu equipaje y te obligan a que vacíes tus bolsas en una banda móvil. No entiendo por qué mi esposo no ha dejado de seguirme desde su muerte. Ya me tiene harta, por esa razón voy abordar un vuelo e intentaré olvidarlo. Hace unos momentos fui a la máquina de refrescos porque tengo una sed seca y la maldita máquina no funciona. Recogí mis monedas de la boca de ese aparato y recordé que hoy mi esposo se veía guapo y atento y que sus ojos brillantes por el sol de la tarde me hicieron recordar la noche de ayer, cuando los abrió por última vez frente al brillo de la luna. Yo no quería matarlo, pero se empeñaba en obligarme a que dejara de escribir y a cogerme en horas de trabajo. Recapitulemos: el bosque, un camino estrecho en la penumbra, la lluvia sobre nuestras cabezas, el árbol donde solíamos pasar horas enteras, el brillo de las estrellas sobre nosotros, los labios de mi esposo, su rostro junto al mío, un cuchillo dentro de su vientre varias veces y la boca de la tierra tragando su cuerpo.
007: Estoy atrapado en una silla incómoda, en una sala de pasajeros del aeropuerto. Soy un niño miedoso, azorado, enfermizo, de nueve años de edad y que suele orinarse al primer indicio de que algo malo va a pasar. Tengo miedo porque mi mamá ha desaparecido mientras yo leía los comic’s que están en mis manos. Me gustan los comic’s, los amo y tengo una gran colección en mi casa. Pero el ruido de las turbinas de los aviones me aterra, así como me aterra viajar y las grandes alturas y estar rodeado de tanta gente en espacios tan pequeños y verla a los ojos y crearles una y otra historia guiándome con los personajes de los comic’s que están en mis manos. Soy un niño miedoso que sufre de asma y no llevo conmigo el tuvo para jalar aire y reponerme y todo comienza a darme vueltas en la cabeza y no veo a mi mamá por ninguna parte y la sala se va llenando cada vez más de pasajeros y un líquido caliente comienza a correr por mis piernas y creo que voy a llorar porque se me está yendo más y más el aire y no quiero volar y mi mamá no aparece y no va aparecer porque dijo que si me volvía a orinar me abandonaría y las personas no dejan de mirarme porque se han dado cuenta que estoy solo y que no he dejado de crearles historias y simular ser como ellos y el aire se me va, se me está yendo, se me ha ido y no sé cómo detener este dolor en el pecho y la garganta se me reseca y tengo que volver a imaginar que soy otra persona para fingir que no me estoy ahogando.
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Otras cosas
En el metro
Pego la espalda en la pared del fondo de un vagón del metro. A mi izquierda hay un gordo con su novia. La mira como si fuera una dona, como si se la fuera a comer.
A la izquierda de ellos, hay una chica sola. Muy delgada, de piel morena, pelo muy negro, ojitos orientales. No recuerdo cómo iba vestida. Sólo recuerdo su gran bufanda roja. Y que me miraba. Pero quizá sólo porque yo la estaba mirando. Para protegerse, para estar alerta. El gordo besa a su novia y ella y yo los miramos con envidia. Queríamos ser nosotros los que nos estamos besando. O quizá sólo yo pensé en eso. Quizá ella no esté pensando en besarme. Quizá ella esté pensando que un loco la está mirando.
-Dos estaciones más y no la volveré a ver jamás en la vida –pienso.
Estoy seguro que ella podría ser el gran amor de mi vida. Cuanta gente se enamora en el metro cada día. Cuanta gente se enamora de ella cada día. Únicamente viéndola pasar, caminar. Sigo mirándola de reojo y ella también. Empiezo a tratar de mandarle unos SMS telepáticos:
-HOLA, NO SOY UN PSICÓPATA. NO TE VOY A PEDIR DINERO. SOY UN BUEN TIPO. PODRÍAMOS TOMAR UN CAFÉ JUNTOS Y CONOCERNOS. PODRÍAMOS REIRNOS. PODRÍAMOS CONTARNOS COSAS QUE NOS DIVIRTIERAN. SI ME ACERCO A TI NO GRITES. NO TE ENOJES. NO TE ASUSTES ¿PUEDO ACERCARME A TI? ¿TE GUSTARÍA QUE UN DESCONOCIDO TE ABORDARA Y TE DIJERA QUE LE GUSTAS MUCHO? NO ESTOY PENSANDO EN SEXO…AUN NO. SÓLO ESTOY PENSANDO EN QUÉ MILAGRO SERÍA QUE NOS CONOCIÉRAMOS. EN CÓMO MEJORARÍA MI DÍA SI ME ACERCARA A TI Y ME ACEPTARAS.
Es mi estación. Creo que algunos de mis SMS telepáticos le llegaron. Creo que ella me sonríe tímidamente. Pero esta es mi estación. Bajo del metro. Cobarde, ilógico. Si quiero estar con ella ¿Por qué camino hacia otro lado? Imbécil. Me alejo de ella para siempre. Será de otro. Alguien sudará sobre ella. Ella le entregara su corazón a otro, harta de esperar, de la soledad. El amor es imaginarte desnuda sobre mí, mientras yo, boquiabierto, fascinado, admiro tu belleza. Perdí la oportunidad.
-El camino al amor es en dirección contraria -me dice un bote de basura- si sigues por ese camino sólo llegarás a tu rutina de siempre.
Es el fin de nuestra historia de amor. Por mi cobardía, por los buenos modales. Por esa regla absurda que nos dicta la sociedad que dice que no te acerques a desconocidos, que si se te acerca un desconocido, desconfía. Civilización. Esa gran mierda.
Estar sobre ti y poseerte. No me atreví a decirte:
-Te quiero conocer.
Perdóname por favor.
A la izquierda de ellos, hay una chica sola. Muy delgada, de piel morena, pelo muy negro, ojitos orientales. No recuerdo cómo iba vestida. Sólo recuerdo su gran bufanda roja. Y que me miraba. Pero quizá sólo porque yo la estaba mirando. Para protegerse, para estar alerta. El gordo besa a su novia y ella y yo los miramos con envidia. Queríamos ser nosotros los que nos estamos besando. O quizá sólo yo pensé en eso. Quizá ella no esté pensando en besarme. Quizá ella esté pensando que un loco la está mirando.
-Dos estaciones más y no la volveré a ver jamás en la vida –pienso.
Estoy seguro que ella podría ser el gran amor de mi vida. Cuanta gente se enamora en el metro cada día. Cuanta gente se enamora de ella cada día. Únicamente viéndola pasar, caminar. Sigo mirándola de reojo y ella también. Empiezo a tratar de mandarle unos SMS telepáticos:
-HOLA, NO SOY UN PSICÓPATA. NO TE VOY A PEDIR DINERO. SOY UN BUEN TIPO. PODRÍAMOS TOMAR UN CAFÉ JUNTOS Y CONOCERNOS. PODRÍAMOS REIRNOS. PODRÍAMOS CONTARNOS COSAS QUE NOS DIVIRTIERAN. SI ME ACERCO A TI NO GRITES. NO TE ENOJES. NO TE ASUSTES ¿PUEDO ACERCARME A TI? ¿TE GUSTARÍA QUE UN DESCONOCIDO TE ABORDARA Y TE DIJERA QUE LE GUSTAS MUCHO? NO ESTOY PENSANDO EN SEXO…AUN NO. SÓLO ESTOY PENSANDO EN QUÉ MILAGRO SERÍA QUE NOS CONOCIÉRAMOS. EN CÓMO MEJORARÍA MI DÍA SI ME ACERCARA A TI Y ME ACEPTARAS.
Es mi estación. Creo que algunos de mis SMS telepáticos le llegaron. Creo que ella me sonríe tímidamente. Pero esta es mi estación. Bajo del metro. Cobarde, ilógico. Si quiero estar con ella ¿Por qué camino hacia otro lado? Imbécil. Me alejo de ella para siempre. Será de otro. Alguien sudará sobre ella. Ella le entregara su corazón a otro, harta de esperar, de la soledad. El amor es imaginarte desnuda sobre mí, mientras yo, boquiabierto, fascinado, admiro tu belleza. Perdí la oportunidad.
-El camino al amor es en dirección contraria -me dice un bote de basura- si sigues por ese camino sólo llegarás a tu rutina de siempre.
Es el fin de nuestra historia de amor. Por mi cobardía, por los buenos modales. Por esa regla absurda que nos dicta la sociedad que dice que no te acerques a desconocidos, que si se te acerca un desconocido, desconfía. Civilización. Esa gran mierda.
Estar sobre ti y poseerte. No me atreví a decirte:
-Te quiero conocer.
Perdóname por favor.
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Chaquetas Mentales
Super viaje astral gay
¿No sientes la fuerza con la que tu corazón late, como si quisiera salir de tu pecho? ¿No te sientes como un superhéroe? Mi corazón me dice salta por la ventana, volarás, pero mi cabeza me dice, te vas a matar pedazo de pendejo.
Tomo un cristal, me corto un dedo.
-No voy a sangrar –me digo.
Pero sangro.
¿No sientes un poder inmenso dentro de ti, que por desgracia nunca has podido utilizar? ¿Qué es esa sensación? ¿Por qué la siento si es metira? ¿Estoy puto loco?...
Llevo varias semanas intentando hacer viajes astrales, me acuesto sobre la cama, trato de desalojar mi alma.
Quiero verme desde fuera, quiero ser humo de cigarro, el día que consiga salir de esta celda de huesos y grasa (mi cuerpo), seré el hombre más feliz del mundo, tendré la certeza de que existe algo más que el dinero.
El dinero y las responsabilidades adquiridas, no son más que una patraña que aplasta a nuestro ser (que no nos dejan ser…que puta mamada).
Voy a una librería del viejo, compro dos libros de esoterismo, la cajera me los cobra, mira los títulos, me mira a la cara, a los ojos, quiere ver al pedazo de pendejo que se dedica a gastar el dinero comprando esos libros, debe pensar que estoy loco, quiero preguntarle:
-¿No necesitas salir de ti misma? ¿Ver que todo lo que te rodea es una vil mentira? La vida no puede ser algo tan elemental como lo que estamos viendo a diario, computadoras, tarjetas de crédito, compras, vergas, ropa, culos, coches, propaganda... Tiene que haber otro espacio, un lugar donde pueda sentir algo de verdad, donde no todo sea una gran pila de mierda.
No me atrevo a hablar con la cajera, en primera porque si le digo eso, va a pensar que soy un pendejete, un estúpido, un tarado, en segunda, porque es muy guapa y lo sabe, esa carita como de egipcia, esas tetas grandes que tiene, esa forma de vestir, la hace toda una princesa, si le digo algo va a pensar, que soy un puto depravado sexual, que le hablo porque quiero metérsela toda por la boca, da igual que ella no tenga nada más en la cabeza que la casa que se quiere comprar, ella por su belleza, es superior a mi:... me voy avergonzado de la librería.
¿Cómo he sido capaz de comprarme un libro escrito por unas personas que dicen ser un equipo de expertos en lo paranormal? Me los imagino en sus casas, todos cagados de risa, ¡Ha caído uno! ¡Uno ha comprado mi libro!
... Un compa, desde una esquina, vestido de padrote, me hace señas para que me acerque, camino hacia él porque sé a donde va esto, y lo deseo.
-¿Quieres coca, pastillas? –Pregunta-. Tengo hierba, muy buena.
Desde que dejé de ser mesero en la discoteca llevo dos años sin meterme nada de nada, he dejado esas mierdas y vuelvo a sentir mi cuerpo limpio, con fuerza, pero hoy voy a caer, quiero fumarme un porro, quiero apartarme, dejar de ser yo, quiero ir a la playa, ahogarme en el mar, quiero renacer, quiero ser un pez negro, ser un pez negro, un pez negro, un pez negro, un pez negro, un pez negro con una cola llena de estrellas, la cocaína y las pastillas son una puta mierda, te dejan el cuerpo, la cabeza fatal para pensar, vivir, para escribir, pero la hierba está bien.
-Dame 200 varos de hierba. Y papelillos y... y un encendedor.
El compa me da unas bolsitas bien llenas, las huelo, asiento con la cabeza, como si fuera un experto, me da unas cuantas.
-Dame más, que no soy pendejo.
El compa asiente sonriendo, me da unas cuantas bolsitas más... realmente no soy un experto en drogas, no sé si me está robando, siempre me he metido lo que me han dado, sin preguntar, las veces que me he drogado ha sido porque me ha dado igual vivir o morir, hoy no es uno de esos días, sólo quiero escapar de mi por un rato, aunque esa hierba hubiera olido a mierda de mandril me lo hubiera llevado....
Llego a casa, me quito la ropa hasta quedarme en boxers, trato de hacerme unos porros, no lo logro, no puedo, no sé hacerlos, cuando trabajaba en la discoteca fumé muchos porros, pero siempre los preparaban las chicas que luego me iba a cojer, me encantaba verlas en mi cama preparando un porro, medias desnudas, con la certidumbre de sexo inminente, de que las iba a usar en cualquier momento, ellas se tendían sobre la cama y yo me colocaba por detrás les bajaba el tanga y se las metía.
-¿Como me hago esto ahora? –le pregunto a mi gato.
Mi gato, que hasta entonces permanecía mirándome atento, trata, entonces, de subirse a la mesa, de comerse la hierba, lo quito, ha tenido una idea excelente, la gente cocina con marihuana, en el bacho probé los space cakes, pastelitos de marihuana, y estaban buenísimos, entonces ¿Por qué no me como la hierba y ya? ¿Acaso lo que pretendo no es desconectarme? ¿Para qué fumarla si a mi no me gusta fumar?
Me tiendo en el sillón prendo la tele: mordisqueo los 200 varos de hierba, abro los libros sobre la proyección astral.
Leo, tengo que conseguir salir de mi cuerpo, leo, una tal Hetheien Seewfler (el libro dice que es una reputadísima escritora ciega, aunque ni el Google ni yo la conozcamos de nada) afirma que:
-“Conozco a mis camaradas no por su forma física sino por su brío. La muerte no me aleja de los seres queridos; en cualquier momento puedo hacer que se manifiesten a mi lado para que alegren mi soledad. La muerte no existe para mi”
...sonrío, sería maravilloso salir de mi cuerpo, volar por el cielo, contactar con algunos seres queridos, besarlos, preguntarles por donde andan los espíritus de Freddy Mercury, kobain, Paco Stanley... hablar con ellos, reírme, hacerlos reír, beber cerveza... empiezo a notar los efectos de la hierba, tengo alucinaciones, veo frente a mi, a un ser superior.
-Me llamo “Qwerty” –me dice- Y este mundo en el que vives es efímero, muy primitivo, ya verás cuando mueras, que son tan insignificantes y miserables como insectos del averno. Ya verás que en la vida, hay algo más que comer carne.
-Pero entonces –le pregunto- ¿Para que existe este puto mundo? ¿Por qué debemos de vivirlo? ¡Es absurdo!
-Por las selvas. No hay nada más bello que las selvas.
Y me enseña una selva.
-¡No entiendo! –le grito- ¿Por qué me muestras esa selva? ¿Qué pretendes con eso? ¿Qué me vaya a vivir a una selva?
-¡No me grites! –Advierte enfadado- ¡Observa el verde!
-¡Veo el verde! ¿Qué pasa?
-¿Acaso no te late el verde?
Dice “no te late”, entonces me doy cuenta, es un impostor, la hierba me ha provocado una alucinación, ese “Qwerty” es un hijo de puta misógino esquizofrénico que no deja de escribir en la pared que esta fuera de mi casa, insultándome a mi y a algunos amigos y familiares, o quizá no, quizá Qwerty, es un demonio, quizá yo, ahora mismo, esté haciendo un viaje astral, recuerdo lo que leí en el libro, dice que en el otro plano, hay seres malignos, los “desencarnados”, seres atormentados que murieron y que no tienen el valor necesario para dar el salto a la espiritualidad pura, tratan de ocupar tu cuerpo, poseerlo, mientras estás fuera.
-Eres un impostor –le grito- ¡Tú no eres un ser superior!
-El contesta -atrévete a salir de tu cuerpo ¡Verás como te la meto por el culo! ¿Nunca has oído hablar de las violaciones astrales? ¿No ponen nada sobre ellas en esos libritos que compraste?
Pienso, siempre he tenido pesadillas, que soy un homosexual, es lo único que me falta para ser un genio, porque los verdaderos genios de la historia han sido siempre unos gay’s, desde Sócrates a Da Vinci, Miguel Ángel, Shakespeare, Gandhi... pero, por desgracia, no soy homosexual, besar a un hombre me daría el mismo placer que besar a un puto perro, la idea de metérsela por el culo a un hombre me excita tanto como la idea de metérsela por el culo a un pinche cerdo,... cerdo, perros ¿Acaso eso no es lo que somos los hombres? ¿Como es posible que las mujeres se acuesten con los hombres? Todas las mujeres del mundo, si fueran listas deberían hacerse lesbianas, nosotros, los hombres, somos una enfermedad de la que hay que librarse cuanto antes, todos somos como Bush, más buenos o más malos, pero siempre como George Bush, egoístas, dementes, asesinos, despreciables.
-¡No soy homosexual! –Grito-, Todo el mundo que me lo dice o son mujeres con las que no he conseguido coger, o a veces son homosexuales que tratan de confundirme para que me la deje meter! ¡No soy homosexual! ¡Déjenme ya en paz con eso! ¡Me gustan las viejas! ¡Mucho! ¡No quiero que nadie me meta nada por el culo!
Mi gato, me mira asustado, siempre esta jugando, mordiendo, ahora me observa nervioso, se sienta a mi lado, percibe que estoy mal, la droga me ha caído fatal, me he metido demasiada, estoy asustado, el corazón se me va a salir, taquicardia, quizá un ataque al corazón, estoy temblando, tengo escalofríos, la cabeza me va a estallar.
-¿Me voy a morir?
-Sí –me dice mi gato, telepáticamente- te vas a morir, y lo siento mucho, fuiste un buen dueño.
-Por lo menos –gimo- A ti siempre te traté bien.
-Sí. Pero te olvidaré. Y tendré otros dueños, todo el mundo es reemplazable.
Pienso pedir ayuda por teléfono, a una ambulancia, no, mejor no, me imagino en la camilla, que vergüenza, ¿Qué pensará de mi el doctor? ¿Y los vecinos? Pinche drogadicto de mierda! Prefiero morir, morir aquí, que hablen lo que quieran de mi después de que haya muerto, soy una mierda, un deshecho humano,...tomo una sabana blanca, me tapo con ella, me acorruco en el sillón...
espero la muerte... me topo con una pluma en el sillón, tomo uno de los libros, lo abro en la última página y con la mano temblorosa garabateo mis últimas palabras escritas:
“Por si muero hoy domingo, digan que comí hierba y que por eso morí. Amo a xxxxxx con todo mi corazón. Te pido perdón. Me equivoqué”
Y cierro los ojos.
Muero.
...
Abro los ojos,... es el día siguiente, siempre hay un día siguiente, un día en el que puedes reirte de lo mal que la pasaste ayer, leo lo que escribí, me sorprendo por haber pensado en xxxxxx en ese preciso momento... pienso en llamarla, contarle que creí morir, que mis últimas palabras, mis últimos pensamientos fueron para ella... Pero no, a ella sólo la llamaré el día que vaya a morir, ahora estoy vivo, y la vida no tiene nada que ver con ella, porque soy un egoísta, mi muerte es para ella pero mi vida, sólo a mi me pertenece.
Tomo un cristal, me corto un dedo.
-No voy a sangrar –me digo.
Pero sangro.
¿No sientes un poder inmenso dentro de ti, que por desgracia nunca has podido utilizar? ¿Qué es esa sensación? ¿Por qué la siento si es metira? ¿Estoy puto loco?...
Llevo varias semanas intentando hacer viajes astrales, me acuesto sobre la cama, trato de desalojar mi alma.
Quiero verme desde fuera, quiero ser humo de cigarro, el día que consiga salir de esta celda de huesos y grasa (mi cuerpo), seré el hombre más feliz del mundo, tendré la certeza de que existe algo más que el dinero.
El dinero y las responsabilidades adquiridas, no son más que una patraña que aplasta a nuestro ser (que no nos dejan ser…que puta mamada).
Voy a una librería del viejo, compro dos libros de esoterismo, la cajera me los cobra, mira los títulos, me mira a la cara, a los ojos, quiere ver al pedazo de pendejo que se dedica a gastar el dinero comprando esos libros, debe pensar que estoy loco, quiero preguntarle:
-¿No necesitas salir de ti misma? ¿Ver que todo lo que te rodea es una vil mentira? La vida no puede ser algo tan elemental como lo que estamos viendo a diario, computadoras, tarjetas de crédito, compras, vergas, ropa, culos, coches, propaganda... Tiene que haber otro espacio, un lugar donde pueda sentir algo de verdad, donde no todo sea una gran pila de mierda.
No me atrevo a hablar con la cajera, en primera porque si le digo eso, va a pensar que soy un pendejete, un estúpido, un tarado, en segunda, porque es muy guapa y lo sabe, esa carita como de egipcia, esas tetas grandes que tiene, esa forma de vestir, la hace toda una princesa, si le digo algo va a pensar, que soy un puto depravado sexual, que le hablo porque quiero metérsela toda por la boca, da igual que ella no tenga nada más en la cabeza que la casa que se quiere comprar, ella por su belleza, es superior a mi:... me voy avergonzado de la librería.
¿Cómo he sido capaz de comprarme un libro escrito por unas personas que dicen ser un equipo de expertos en lo paranormal? Me los imagino en sus casas, todos cagados de risa, ¡Ha caído uno! ¡Uno ha comprado mi libro!
... Un compa, desde una esquina, vestido de padrote, me hace señas para que me acerque, camino hacia él porque sé a donde va esto, y lo deseo.
-¿Quieres coca, pastillas? –Pregunta-. Tengo hierba, muy buena.
Desde que dejé de ser mesero en la discoteca llevo dos años sin meterme nada de nada, he dejado esas mierdas y vuelvo a sentir mi cuerpo limpio, con fuerza, pero hoy voy a caer, quiero fumarme un porro, quiero apartarme, dejar de ser yo, quiero ir a la playa, ahogarme en el mar, quiero renacer, quiero ser un pez negro, ser un pez negro, un pez negro, un pez negro, un pez negro, un pez negro con una cola llena de estrellas, la cocaína y las pastillas son una puta mierda, te dejan el cuerpo, la cabeza fatal para pensar, vivir, para escribir, pero la hierba está bien.
-Dame 200 varos de hierba. Y papelillos y... y un encendedor.
El compa me da unas bolsitas bien llenas, las huelo, asiento con la cabeza, como si fuera un experto, me da unas cuantas.
-Dame más, que no soy pendejo.
El compa asiente sonriendo, me da unas cuantas bolsitas más... realmente no soy un experto en drogas, no sé si me está robando, siempre me he metido lo que me han dado, sin preguntar, las veces que me he drogado ha sido porque me ha dado igual vivir o morir, hoy no es uno de esos días, sólo quiero escapar de mi por un rato, aunque esa hierba hubiera olido a mierda de mandril me lo hubiera llevado....
Llego a casa, me quito la ropa hasta quedarme en boxers, trato de hacerme unos porros, no lo logro, no puedo, no sé hacerlos, cuando trabajaba en la discoteca fumé muchos porros, pero siempre los preparaban las chicas que luego me iba a cojer, me encantaba verlas en mi cama preparando un porro, medias desnudas, con la certidumbre de sexo inminente, de que las iba a usar en cualquier momento, ellas se tendían sobre la cama y yo me colocaba por detrás les bajaba el tanga y se las metía.
-¿Como me hago esto ahora? –le pregunto a mi gato.
Mi gato, que hasta entonces permanecía mirándome atento, trata, entonces, de subirse a la mesa, de comerse la hierba, lo quito, ha tenido una idea excelente, la gente cocina con marihuana, en el bacho probé los space cakes, pastelitos de marihuana, y estaban buenísimos, entonces ¿Por qué no me como la hierba y ya? ¿Acaso lo que pretendo no es desconectarme? ¿Para qué fumarla si a mi no me gusta fumar?
Me tiendo en el sillón prendo la tele: mordisqueo los 200 varos de hierba, abro los libros sobre la proyección astral.
Leo, tengo que conseguir salir de mi cuerpo, leo, una tal Hetheien Seewfler (el libro dice que es una reputadísima escritora ciega, aunque ni el Google ni yo la conozcamos de nada) afirma que:
-“Conozco a mis camaradas no por su forma física sino por su brío. La muerte no me aleja de los seres queridos; en cualquier momento puedo hacer que se manifiesten a mi lado para que alegren mi soledad. La muerte no existe para mi”
...sonrío, sería maravilloso salir de mi cuerpo, volar por el cielo, contactar con algunos seres queridos, besarlos, preguntarles por donde andan los espíritus de Freddy Mercury, kobain, Paco Stanley... hablar con ellos, reírme, hacerlos reír, beber cerveza... empiezo a notar los efectos de la hierba, tengo alucinaciones, veo frente a mi, a un ser superior.
-Me llamo “Qwerty” –me dice- Y este mundo en el que vives es efímero, muy primitivo, ya verás cuando mueras, que son tan insignificantes y miserables como insectos del averno. Ya verás que en la vida, hay algo más que comer carne.
-Pero entonces –le pregunto- ¿Para que existe este puto mundo? ¿Por qué debemos de vivirlo? ¡Es absurdo!
-Por las selvas. No hay nada más bello que las selvas.
Y me enseña una selva.
-¡No entiendo! –le grito- ¿Por qué me muestras esa selva? ¿Qué pretendes con eso? ¿Qué me vaya a vivir a una selva?
-¡No me grites! –Advierte enfadado- ¡Observa el verde!
-¡Veo el verde! ¿Qué pasa?
-¿Acaso no te late el verde?
Dice “no te late”, entonces me doy cuenta, es un impostor, la hierba me ha provocado una alucinación, ese “Qwerty” es un hijo de puta misógino esquizofrénico que no deja de escribir en la pared que esta fuera de mi casa, insultándome a mi y a algunos amigos y familiares, o quizá no, quizá Qwerty, es un demonio, quizá yo, ahora mismo, esté haciendo un viaje astral, recuerdo lo que leí en el libro, dice que en el otro plano, hay seres malignos, los “desencarnados”, seres atormentados que murieron y que no tienen el valor necesario para dar el salto a la espiritualidad pura, tratan de ocupar tu cuerpo, poseerlo, mientras estás fuera.
-Eres un impostor –le grito- ¡Tú no eres un ser superior!
-El contesta -atrévete a salir de tu cuerpo ¡Verás como te la meto por el culo! ¿Nunca has oído hablar de las violaciones astrales? ¿No ponen nada sobre ellas en esos libritos que compraste?
Pienso, siempre he tenido pesadillas, que soy un homosexual, es lo único que me falta para ser un genio, porque los verdaderos genios de la historia han sido siempre unos gay’s, desde Sócrates a Da Vinci, Miguel Ángel, Shakespeare, Gandhi... pero, por desgracia, no soy homosexual, besar a un hombre me daría el mismo placer que besar a un puto perro, la idea de metérsela por el culo a un hombre me excita tanto como la idea de metérsela por el culo a un pinche cerdo,... cerdo, perros ¿Acaso eso no es lo que somos los hombres? ¿Como es posible que las mujeres se acuesten con los hombres? Todas las mujeres del mundo, si fueran listas deberían hacerse lesbianas, nosotros, los hombres, somos una enfermedad de la que hay que librarse cuanto antes, todos somos como Bush, más buenos o más malos, pero siempre como George Bush, egoístas, dementes, asesinos, despreciables.
-¡No soy homosexual! –Grito-, Todo el mundo que me lo dice o son mujeres con las que no he conseguido coger, o a veces son homosexuales que tratan de confundirme para que me la deje meter! ¡No soy homosexual! ¡Déjenme ya en paz con eso! ¡Me gustan las viejas! ¡Mucho! ¡No quiero que nadie me meta nada por el culo!
Mi gato, me mira asustado, siempre esta jugando, mordiendo, ahora me observa nervioso, se sienta a mi lado, percibe que estoy mal, la droga me ha caído fatal, me he metido demasiada, estoy asustado, el corazón se me va a salir, taquicardia, quizá un ataque al corazón, estoy temblando, tengo escalofríos, la cabeza me va a estallar.
-¿Me voy a morir?
-Sí –me dice mi gato, telepáticamente- te vas a morir, y lo siento mucho, fuiste un buen dueño.
-Por lo menos –gimo- A ti siempre te traté bien.
-Sí. Pero te olvidaré. Y tendré otros dueños, todo el mundo es reemplazable.
Pienso pedir ayuda por teléfono, a una ambulancia, no, mejor no, me imagino en la camilla, que vergüenza, ¿Qué pensará de mi el doctor? ¿Y los vecinos? Pinche drogadicto de mierda! Prefiero morir, morir aquí, que hablen lo que quieran de mi después de que haya muerto, soy una mierda, un deshecho humano,...tomo una sabana blanca, me tapo con ella, me acorruco en el sillón...
espero la muerte... me topo con una pluma en el sillón, tomo uno de los libros, lo abro en la última página y con la mano temblorosa garabateo mis últimas palabras escritas:
“Por si muero hoy domingo, digan que comí hierba y que por eso morí. Amo a xxxxxx con todo mi corazón. Te pido perdón. Me equivoqué”
Y cierro los ojos.
Muero.
...
Abro los ojos,... es el día siguiente, siempre hay un día siguiente, un día en el que puedes reirte de lo mal que la pasaste ayer, leo lo que escribí, me sorprendo por haber pensado en xxxxxx en ese preciso momento... pienso en llamarla, contarle que creí morir, que mis últimas palabras, mis últimos pensamientos fueron para ella... Pero no, a ella sólo la llamaré el día que vaya a morir, ahora estoy vivo, y la vida no tiene nada que ver con ella, porque soy un egoísta, mi muerte es para ella pero mi vida, sólo a mi me pertenece.
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Como un diamante
Ella sabe que estoy pasando hambre y me invitó a comer en el restaurante de “EL bife del padrino”. Yo era su buena acción del día. Sin permiso y sin esperar, siquiera, a que me sirvieran el pan, comenzó a sermonearme:
-No puedes seguir viviendo así, Tienes que madurar. Buscarte un trabajo serio de subhumano. Buscarte una novia. Por amor de Dios, no tienes nada.
Pensé en decirle que tenía un gato, un alma, una cabeza y una verga que aun se pone dura y que me transporta a otros mundos. No obstante, supe que para ella eso no era nada. También pensé en decirle que no me gusta el noviazgo: que las novias sólo sirven para cagarte la vida: o te castran los sueños o te convierten en un gordo o te ponen los cuernos. No hay nada positivo en tener novia. Lo lógico sería que, por vivir con otro ser humano, tuvieras más fuerza: que fueras dos personas. Pero no. Siempre que he estado de novio con alguna chica, lo único que me ha hecho es cagarme la vida y amargarme con eso de la “responsabilidad”. Como si la responsabilidad sirviera de algo hoy en día. Todo lo que nos rodea es un caos sin sentido o una estafa. No hay que tomarse nada en serio.
-Sí, tienes razón –le contesté. Y me sirvieron unos espaguetis muy buenos y un pan dentro de una bolsa de plástico. Comencé a comer sin modales.
-Aun puedes ponerte a estudiar. Toma un curso de algo –continuó aconsejándome la muy pendeja. Pero no. La muy subhumana no iba a conseguir arruinarme mi primer almuerzo caliente en 3 días. Mi capacidad de meditación era más fuerte que ella. Me limité a escucharla con una sonrisa entre bocado de espagueti y espagueti. Y cuando ¡por dios, al fin! mi estómago estaba lleno le dije:
-¿Quieres que te meta la verga? Te mereces una buena cojida con este salvaje por haberme dado de comer.
-¡Por Dios! ¿Que no te das cuenta? ¿No existe más que el sexo y tus sueños para ti? ¡Estoy preocupada!
El sexo y los sueños, pensé ¿Qué más es la vida? ¿Acaso tener ropa limpia? ¿Una Tv? ¿Las sabanas de la cama sin pelos de gato? Pero no le dije ni expliqué nada. Simplemente ella y yo estábamos en otra sintonía de la vida y yo no tenía ninguna prueba física para demostrar que mi sintonía era la acertada. Más bien lo contrario. Porque ella, con todo ese dinero en el banco, era la “razón”. Pero apuesto el culo que si nos abrieran por la mitad con un cuchillo y pudieran ver mi alma, ella descubriría que la mía brilla como un puto diamante y que la suya no es más que un montón de ceniza. Ceniza que no vuela ni nada.
-No puedes seguir viviendo así, Tienes que madurar. Buscarte un trabajo serio de subhumano. Buscarte una novia. Por amor de Dios, no tienes nada.
Pensé en decirle que tenía un gato, un alma, una cabeza y una verga que aun se pone dura y que me transporta a otros mundos. No obstante, supe que para ella eso no era nada. También pensé en decirle que no me gusta el noviazgo: que las novias sólo sirven para cagarte la vida: o te castran los sueños o te convierten en un gordo o te ponen los cuernos. No hay nada positivo en tener novia. Lo lógico sería que, por vivir con otro ser humano, tuvieras más fuerza: que fueras dos personas. Pero no. Siempre que he estado de novio con alguna chica, lo único que me ha hecho es cagarme la vida y amargarme con eso de la “responsabilidad”. Como si la responsabilidad sirviera de algo hoy en día. Todo lo que nos rodea es un caos sin sentido o una estafa. No hay que tomarse nada en serio.
-Sí, tienes razón –le contesté. Y me sirvieron unos espaguetis muy buenos y un pan dentro de una bolsa de plástico. Comencé a comer sin modales.
-Aun puedes ponerte a estudiar. Toma un curso de algo –continuó aconsejándome la muy pendeja. Pero no. La muy subhumana no iba a conseguir arruinarme mi primer almuerzo caliente en 3 días. Mi capacidad de meditación era más fuerte que ella. Me limité a escucharla con una sonrisa entre bocado de espagueti y espagueti. Y cuando ¡por dios, al fin! mi estómago estaba lleno le dije:
-¿Quieres que te meta la verga? Te mereces una buena cojida con este salvaje por haberme dado de comer.
-¡Por Dios! ¿Que no te das cuenta? ¿No existe más que el sexo y tus sueños para ti? ¡Estoy preocupada!
El sexo y los sueños, pensé ¿Qué más es la vida? ¿Acaso tener ropa limpia? ¿Una Tv? ¿Las sabanas de la cama sin pelos de gato? Pero no le dije ni expliqué nada. Simplemente ella y yo estábamos en otra sintonía de la vida y yo no tenía ninguna prueba física para demostrar que mi sintonía era la acertada. Más bien lo contrario. Porque ella, con todo ese dinero en el banco, era la “razón”. Pero apuesto el culo que si nos abrieran por la mitad con un cuchillo y pudieran ver mi alma, ella descubriría que la mía brilla como un puto diamante y que la suya no es más que un montón de ceniza. Ceniza que no vuela ni nada.
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