En el metro

Pego la espalda en la pared del fondo de un vagón del metro. A mi izquierda hay un gordo con su novia. La mira como si fuera una dona, como si se la fuera a comer.

A la izquierda de ellos, hay una chica sola. Muy delgada, de piel morena, pelo muy negro, ojitos orientales. No recuerdo cómo iba vestida. Sólo recuerdo su gran bufanda roja. Y que me miraba. Pero quizá sólo porque yo la estaba mirando. Para protegerse, para estar alerta. El gordo besa a su novia y ella y yo los miramos con envidia. Queríamos ser nosotros los que nos estamos besando. O quizá sólo yo pensé en eso. Quizá ella no esté pensando en besarme. Quizá ella esté pensando que un loco la está mirando.

-Dos estaciones más y no la volveré a ver jamás en la vida –pienso.

Estoy seguro que ella podría ser el gran amor de mi vida. Cuanta gente se enamora en el metro cada día. Cuanta gente se enamora de ella cada día. Únicamente viéndola pasar, caminar. Sigo mirándola de reojo y ella también. Empiezo a tratar de mandarle unos SMS telepáticos:

-HOLA, NO SOY UN PSICÓPATA. NO TE VOY A PEDIR DINERO. SOY UN BUEN TIPO. PODRÍAMOS TOMAR UN CAFÉ JUNTOS Y CONOCERNOS. PODRÍAMOS REIRNOS. PODRÍAMOS CONTARNOS COSAS QUE NOS DIVIRTIERAN. SI ME ACERCO A TI NO GRITES. NO TE ENOJES. NO TE ASUSTES ¿PUEDO ACERCARME A TI? ¿TE GUSTARÍA QUE UN DESCONOCIDO TE ABORDARA Y TE DIJERA QUE LE GUSTAS MUCHO? NO ESTOY PENSANDO EN SEXO…AUN NO. SÓLO ESTOY PENSANDO EN QUÉ MILAGRO SERÍA QUE NOS CONOCIÉRAMOS. EN CÓMO MEJORARÍA MI DÍA SI ME ACERCARA A TI Y ME ACEPTARAS.

Es mi estación. Creo que algunos de mis SMS telepáticos le llegaron. Creo que ella me sonríe tímidamente. Pero esta es mi estación. Bajo del metro. Cobarde, ilógico. Si quiero estar con ella ¿Por qué camino hacia otro lado? Imbécil. Me alejo de ella para siempre. Será de otro. Alguien sudará sobre ella. Ella le entregara su corazón a otro, harta de esperar, de la soledad. El amor es imaginarte desnuda sobre mí, mientras yo, boquiabierto, fascinado, admiro tu belleza. Perdí la oportunidad.

-El camino al amor es en dirección contraria -me dice un bote de basura- si sigues por ese camino sólo llegarás a tu rutina de siempre.

Es el fin de nuestra historia de amor. Por mi cobardía, por los buenos modales. Por esa regla absurda que nos dicta la sociedad que dice que no te acerques a desconocidos, que si se te acerca un desconocido, desconfía. Civilización. Esa gran mierda.

Estar sobre ti y poseerte. No me atreví a decirte:

-Te quiero conocer.

Perdóname por favor.

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