Sexo mental en la papeleria


Camino por la calle rumbo a la papelería, una combi pasa, desde el interior, una chica de unos 20 años me mira, no es una mirada de deseo, sino de aburrimiento, mira por la ventana como quien mira la tele, aburrida, y toda boba, me hubiera gustado que me mirara con deseo, estaba buena, mañana me pongo a dieta y empiezo hacer deporte, ya está bien de comer tantos huevos con longaniza.

En la cotidianidad de mis días, encerrado en la casa donde vivo, he encontrado la forma de consolarme para no salir nunca, no me hace falta viajar ni tener experiencias vitales, no me hace falta ir al Vaticano a ver obras maestras de arte, si te fijas, cuando tienes hambre, unos huevos con longaniza friéndose en el sartén, son mucho más bonitos que la capilla Sixtina, o un mural de Diego Rivera, la mayor obra maestra de todos los tiempos está en una cocina cualquiera, en tu sartén, crujiendo en aceite.

Entro a la papelería, atienden dos mujeres, me gustaría cojerme a las dos, hay unas personas formadas delante de mi, un imbécil de unos 20 años (joven, un rival frente a las empleadas) y un padre de familia, lo acompañan sus dos hijos pequeñitos, 4 y 6 años aproximadamente, descartado como rival, albino, feo y demasiado alto, su cuerpo esta deforme, todos los hombres del mundo son competencia, quiero que desaparezcan todos los hombres del mundo por un virus, quiero ser el único hombre del mundo, que todas las mujeres del mundo tengan que hacer cola y sueñen con poder cojerme, que el gobierno me proteja como especie en extinción.

El niño más pequeñito de los dos me observa fijamente, le llamo la atención, quizá sea porque voy vestido con mi camiseta de superman (bermudas color negro y camiseta de superman), y mis lentes de pasta, lo admito, parezco caricatura, juego con el niño, pongo muecas, el niño ríe, me hace sentir bien hasta que me sorprendo a mi mismo mirando de reojo a las chicas de la papelería para ver si me están observando, ¿Por qué estoy jugando con el niño?, ¿Para hacerlo feliz, o únicamente para despertar el espíritu maternal de las empleadas y fantasear que me las voy a follar?, sí, las empleadas me miran de reojo, imagino que piensan: "Qué tipo más bueno, cómo juega con el niñito", de sobra he vencido al imbécil de 20 años, jugó la carta de el carita, pero al hablar, se quedó en blanco, con una sonrisa y una mueca general muy estúpida, no le salía la complicada palabra bisílaba que quería decir a la empleada, por fin la dijo: “grapa”, jejeje pobre pendejo.

Por fin me atienden, la más flaca y guapa de las dos empleadas se me acerca, sólo estoy yo, pero me dice:

-¿Vas tú ahora, amor?

Ha dicho amor, ha dicho amor: amor=sexo, ¿Me la habré ligado o se lo dirá a todo el mundo?

-Sí –contesto serio e inmaculado -Quería que me sacaras dos copias de esto.
Ella mira la portada, son las 50 hojas finales de mi tarea, le llama la atención la portada.
Mientras fotocopia, mira hoja a hoja, le causa curiosidad, con disimulo saca una copia extra para ella, me da igual, me llena de morbo que lo lea.

¿Con cual de las dos me quedaría si pudiera elegir?, ¿con la gordita o con la flaca?, Creo que con la gordita, algunas veces se antoja cojerse a una gordita, no sé sabe muy bien el motivo, creo porque es gracioso, y porque me hacen sentir una buena persona.

O quizá solo prefiero a la gordita porque a la flaca la siento accesible, y con la gordita no he hablado, siempre me gusta la chica que más lejos está de mi cama, tengo que cojerme a todas las mujeres del mundo, y hasta que no lo consiga no seré feliz.

1 Se la pajearon:

Anónimo dijo...

Yo siempre he dicho que lo mejor del mundo es un huevo frito, lo que pasa es que son baratos, lo barato no lo apreciamos, ni lo simple, ni lo cotidiano.

Al fin he comprendido lo de no pecarás de pensamiento....!!!!!!
Oh! Dios mio! No nos dejes caer en tentación!


Angy