Buscaba una mesa, mi charola traía un plato con arroz, brócoli y pollo, una servilleta, una galleta de la suerte y agua de naranja.
Al final de la última fila, junto al ventanal, estaba una mesa, iluminada, sola, limpia, podría hasta decir que triste o abstraída pero me han dicho que deje de adjudicar sentimientos a los objetos inanimados.
Me senté dos mesas más hacia el centro de la cafetería, para verla.
Me cruzó un pensamiento.
Era ingenuo, bello, alevoso y obsceno.
Eras Tú.
Haciendome viejo (a calzón quitado)
La gente, sólo es válida, cuando se desnuda y se deja ver tal cual es. Cuando se quitan la máscara y muestran sus debilidades, sus miserias. Cuando dejan de actuar como personas importantes.No hay nadie que sea importante, eso lo sabe cualquiera.
Amo el momento en que una chica desconocida se desnuda, abre las piernas y me deja entrar. Amo cuando su cuerpo y el mío interactúan, se mueven, tratando dar placer al otro.
Amo cuando terminamos y no hay nada más qué hacer, cuando nos miramos, diciendo:
-¿Y ahora qué?
Es el momento de abrazarla, de hacerle ver que no se ha acostado con un psicópata. De demostrarle que todas las palabras que le dije antes para que se abriera de piernas no eran mentira. Es un momento bello. Se forma una conexión que nunca se olvida. A pesar de que la relación no sea para siempre. A pesar de que la dejes.
Cuando das amor a alguien, ese momento nunca muere, queda en deuda eterna. Es un paisaje bello que siempre se recuerda.
Dentro de la caja de mi cabeza tengo la mirada de casi todas las amantes con las que he estado (a no ser que estuviera borracho). Guardo todas sus esencias y, en mis noches de soledad vuelvo a ellas para recordar que algunas veces tuve suerte. Me masturbo en mi cama, solo, pensando en la forma en que me miraban mientras me daban placer.
¿Dónde estarán todas esas chicas con las que he estado? ¿A quien estarán haciendo feliz en estos momentos?
Me voy haciendo viejo, ya no busco sólo chicas guapas con una linda vagina, ahora busco chicas válidas, brillantes, creativas, inteligentes.
Ya no me excita sólo un agujero, ya no soy tan animal ni tan cerdo, por desgracia.
Amo el momento en que una chica desconocida se desnuda, abre las piernas y me deja entrar. Amo cuando su cuerpo y el mío interactúan, se mueven, tratando dar placer al otro.
Amo cuando terminamos y no hay nada más qué hacer, cuando nos miramos, diciendo:
-¿Y ahora qué?
Es el momento de abrazarla, de hacerle ver que no se ha acostado con un psicópata. De demostrarle que todas las palabras que le dije antes para que se abriera de piernas no eran mentira. Es un momento bello. Se forma una conexión que nunca se olvida. A pesar de que la relación no sea para siempre. A pesar de que la dejes.
Cuando das amor a alguien, ese momento nunca muere, queda en deuda eterna. Es un paisaje bello que siempre se recuerda.
Dentro de la caja de mi cabeza tengo la mirada de casi todas las amantes con las que he estado (a no ser que estuviera borracho). Guardo todas sus esencias y, en mis noches de soledad vuelvo a ellas para recordar que algunas veces tuve suerte. Me masturbo en mi cama, solo, pensando en la forma en que me miraban mientras me daban placer.
¿Dónde estarán todas esas chicas con las que he estado? ¿A quien estarán haciendo feliz en estos momentos?
Me voy haciendo viejo, ya no busco sólo chicas guapas con una linda vagina, ahora busco chicas válidas, brillantes, creativas, inteligentes.
Ya no me excita sólo un agujero, ya no soy tan animal ni tan cerdo, por desgracia.
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