En este preciso momento podría estar contigo, tomando como mil cervezas en esa terraza donde el mesero sueña con cojerte (y una buena noticia para él. lo hará algún día). Hablando con viejos que van a los bares a esperar la muerte. Metiéndote los dedos, en plena calle, por el hueco de tu pantalón, y luego chupándome los dedos para saber a qué sabes. No sabes a nada aun, es que aun no sientes nada por mí, te haces la chica dura, pero sé que estás asustada. Hablando de música, rompiendo todos los libros que no te gustan, conociendo lesbianas que nos proponen hacer tríos, pidiéndole el teléfono a la chica de las pizzas y luego rompiéndolo para que sepas que no la voy a llamar y que sólo quería ponerte celosa (pero debería llamarla y olvidarte, seguro ella me trataría mucho mejor), hablando de lo insignificante que es todo el mundo a nuestro lado, (aunque sinceramente, yo no lo crea, quizás seamos una mierda peor, por lo menos tú).
Podríamos pasear por un parque muy verde que conozco. Ahora está soleado. Y mientras, sonará el teléfono, sin parar. Será tu esposo que quiere que vuelvas a casa. Con tu niño. Pero no puedes porque, en estos momentos, hay algo demasiado autentico entre nosotros dos.
-Cojeme en el baño –me dijiste.
No se me antojaba todavía, pero fuimos. Porque sólo cuando te coja conseguiré mi propósito, que te enamores de mí. Te amo.
-Me has decepcionado –me dijiste en el baño- eres como todos los demás. Deberías haberme dicho “no” en vez de ir al baño.
Y no cojimos. Y preferí no explicarte nada. Me sentí honrado de que me consideraras “como todos los demás”.
Pero como no me llamas. Me encierro sin luz en mi casa. Me niego a trabajar o hacer algo. Me niego a ser consciente de que pasan horas sin estar a tu lado. Me acuesto sin sueño, cierro los ojos y espero a que el día pase. No quiero vivir un día sin ti. Por lo menos, no este. Cómo puedes ser tan estúpida y no llamarme. Cómo puedes ser tan mediocre en preferir a tu esposo y tu vida de mierda, que venirte aquí conmigo a vivir la vida, la pobreza, el sexo hambriento y los corazones verdaderos. Cómo puedes ser tan estúpida en rechazar toda la nada que te ofrezco ¡¿Cómo?! No quiero corregir esto que escribí, redactarlo bien. Sólo te mereces pura mierda. Puta, te quiero. No te doy ningún madrazo, porque sé que te excitarías
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