Soy soltero, puedo quedar de verme y follar con quien quiera. Aunque sea pensando en otra chica. Aunque sea para empezar a olvidarla. La chica que me dijo que si, no esta nada mal. Pero también no es la gran cosa. Es la misma basura que todo el mundo. Sólo que está un poco más buena que las demás y, bien, eso a los hombres nos vuelve débiles. Pero ya está. No soy un pendejete para volverme loco por una mediocre. Puedo estar un par de semanas equivocado, luego despierto. Ya lo hice una vez, conseguí a la chica y no fueron los mejores años de mi vida precisamente. No quiero seguir siendo un sadomasoquista. Quiero ser feliz. Encontrar a una chica guapa, lista y cínica.
Llego a la cita. La chica está buena. Otra vez muy joven para mí. 17 años. Me gustaría cojer, conocer chicas de mi edad, pero sólo se fijan en mí las de 17-20 años. Definitivamente no va a ser la chica de mi vida. Eso lo sé nada más al verla. No brilla. Es otra mediocre. No tengo ganas de hablar con ella. No me sirve de nada salvo para una cojida.
-¿Qué tal? –saludo- ¿Nos vamos a cojer?
-Chingao –la chica se enfada- te tenía como una especie de buen amigo o bueno quizá no tanto, pero como alguien especial, diferente. Pero eres la misma mierda que todos los demás.
-Como si tú no fueras la misma mierda que todas las demás.
A mi me gustaría ser como mi perra. Mi perra es super feliz dos veces al día, cuando la saco a pasear. Yo, a lo mucho, soy feliz dos o tres veces al año.
-Realmente quería conocer los entresijos de tu mente, saber que rompecabezas tienes ahí dentro y además no ser una chica más, sino que te acordaras de mí a menudo. Pero después de todo se me ha quitado la curiosidad. Me recuerdas a los pendejos de mi salon a los cuales no les veo ni un pizca de cerebro.
-Esos pendejos de tu salon son, por lo menos, sinceros. Y nena, lo más seguro es que te terminarás casando con uno de ellos, que se va a buscar putas porque no hay nadie que quiera estar con el de a gratis. Así que despierta y deja de pensar que eres especial porque nadie lo es. Somos todos cerdos, pero vamos con mascaras. Yo no.
- Te veía desde la perspectiva de una persona a la que nunca llegaría hablar.
Después de esta conversación mi mente y el concepto en el que te tenía han vuelto a la tierra dejando al descubierto que no eres más que una persona más del monton.
-Pues claro que soy una persona más ¿Quién te esperabas que iba a venir? ¿He-Man? ¿Un ser mitad hombre mitad águila?
La chica se encabrona. Se va. Me voy. Me sigue. La agarro. Le doy un beso en la boca. Me da un bofeton en la cara. Le agarro la cabeza con fuerza. Le doy un beso. Me besa. Le meto la lengua. Me mete la lengua. Le toco las tetas. Le digo que vayamos a mi casa. Me dice que no. Le digo que me voy a mi casa. Me sigue. En el metro no nos sentamos juntos. Por la calle caminamos separados. Ella detrás de mí. A mi me da vergüenza que me vean con ella. No porque sea fea, que no lo es. Si no porque no brilla. Cualquiera que nos vea juntos sabe que yo no estoy interesado en ella salvo para cojermela. Y eso me da vergüenza. Debería de ser más fuerte. Pero si estoy una semana sin follar transmuto en un cerdo y no pienso. Entramos en mi casa. cojemos. Me pongo un condón. El condón más grueso que tengo. No quiero tener hijos con ella. Por nada del mundo quiero tener un hijo con ella. Me suicido si dejo embarazada a una mediocre.
-Si te volviera a ver podría enamorarme de ti –me habla tierna: un minuto después de yo haber eyaculado.
-Perdóname, no te quiero volver a ver –le aclaro.
-¡Pero hemos cojido!
-Dame las gracias y olvídame. Yo también quiero estar con mucha gente y no por ello esa gente va a estar conmigo. Se puede elegir con quien pasar el tiempo. Algunas veces se gana, y otras se pierde.
-Eres un cabrón –me dice- Te crees que eres alguien especial. Pero no eres nada.
Llora.
-No seas patética. No conviertas este éxito en un fracaso.
Masturbate pensando en mi y búscate un chico que te mantenga y te dé seguridad; uno al que ponerle los cuernos con remordimientos, de vez en cuando. Intenta ser feliz así, como todas.
Y se va. Y yo me quedo dormido. Es lo chido de cojer en mi cama.
Que después no tengo que ir a ningúna parte.
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