Viernes en la noche.
Salgo del trabajo. Me siento feliz, la vida me sonríe. No tengo ni un solo problema. Tengo salud, amigos, un trabajo que me gusta. Voy al cajero a sacar dinero para comer algo. Hace 4 días que cobré, y tengo todo al corriente.
Delante de mí hay una chica. Tarda en sacar dinero. Me mira de reojo, nerviosa:
-La típica estúpida que no sabe utilizar el cajero –pienso.
Estas personas son fáciles de espantar. Basta con que las veas con el ceño fruncido mientras ellas se desesperan por no poder hacer su operación, normalmente se avergüenzan porque piensan que todo el mundo está viendo que no tienen dinero en sus tarjetas, o porque todo el mundo está viendo que son tan imbéciles que no saben utilizar un cajero automático.
Sin embargo, esta pendeja es diferente. Es la típica loca. La típica mujer desesperada que se pone a contar sus penas sin conocerte:
-Hoy es el peor día de mi vida –se da la vuelta y me cuenta- Mi novio me acaba de correr de la casa, no tengo a donde ir. Me ha llamado mi ex amante y me ha dicho que quiere que todo vuelva a ser como antes, no sé a qué se refiere pues se va a casar dentro de un mes. Mierda, no tengo dinero en la tarjeta. No sé qué hacer. No tengo donde dormir. Me da cosa llamar a mi novio para pedirle dinero.
Ella me mira como pidiendo ayuda. No se la pienso dar:
1.-Porque es fea.
2.-Realmente no es tan fea. Lo que pasa es que esta muuuy bigotona.
3.-Porque se nota que es la típica problemática que sale con los cabrones más feos y necesitados de sexo de todo este puto mundo y los tortura con sus locuras, y ellos la aguantan porque saben que si la pierden no volverán a cojer sin pagar en años.
Pienso en lo culero y ogete que me ví. Si fuera una princesa guapa la adoptaría, empezaría por invitarla a cenar, escucharía –con cara de tristeza- sus problemas, y la abrazaría diciendo:
-Todo va a salir bien. Yo te ayudaré.
Me la llevaría a casa y esperaría como un buitre el momento exacto para poder bajarle los calzones. Pero como es fea la mando a la mierda. Además, me digo, es joven, tiene brazos, que trabaje, y tendrá familia, un padre, una madre, que se busque una vida, que se vaya a un McDonalds a trabajar.
La muchacha se va del cajero automático con la cara triste, quien sabe a donde, por mi, que se vaya de puta. Cuando me dispongo a sacar dinero me doy cuenta que no llevo la tarjeta, la dejé en casa. Bueno, me da igual, iré a cenar al bar de un amigo donde tengo cuenta.
Veo una moneda de 10 centavos en el suelo.
No la recojo.
A las 2 de la mañana mi compa cierra el bar, se va a su casa. Camino borracho rumbo a mi pocilga. Llego a la puerta, me doy cuenta que no tengo las llaves. Ni a donde ir. No tengo el celular, no tengo dinero, el timbre de mi edificio no funciona. No sé donde vive mi amigo el del bar. Me quedo toda la madrugada sentado en las escaleras del edificio donde vivo. No entra ni sale nadie de los demás departamentos. Me muero de frío. Debería de haber ayudado a esa pendeja bigotuda. Debería de haber recogido esos 10 centavos. No recogerlos fue un desprecio para la gente que se muere de hambre. Dios ha visto mi comportamiento y me ha castigado por culero.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Se la pajearon:
Publicar un comentario