Nunca hallarás a “tu media naranja”.
Es gracioso darse cuenta que, a medida que nos vamos haciendo “mayores”, dejamos de creer en los Reyes Magos o Santa Claus, en los duendes, algunos hasta dejan de creer en el alma.
Pero en el cuento infantil de que tu media naranja está esperándote, en algún lugar del planeta”, en eso nadie deja de creer.
Se pudren creyendo ese cuento. He conocido a viejos amargados por no haber encontrado a su media naranja. Hay grandes empresarios, seres sin escrúpulos, que se van a la cama, cada noche, soñando con encontrar el gran amor que no los quiera por el dinero que ganan, sino por sí mismos.
Es la gran mentira. La última esperanza. Se refuerza esa ilusión a diario, en películas, en la publicidad, la gente de la calle no para de soñar con esa fantasía.
-¡Tal vez hoy es el día! –se dicen.
Los ateos no creen en Dios, pues son demasiado cool’s, pero sí creen en el cuento de la media naranja y se les hace agua el culo pensando en eso.
Todos cerramos los ojos y soñamos con esa persona que nos hará el día a día más feliz, más fácil, un millonario, una rubia de ojos azules que siempre quiera hacernos un buen oral, un guapo deportista con el cual ir de la mano a comprar zapatos, un bombero con larga manguera, una negra que te defienda de tus vecinos, oh Satanás…Lo peor es que, como no la encontramos, nos engañamos.
De dientes para fuera decimos (a un segmento de gente) que nuestra pareja es la mejor del mundo, que nos hace sentir realizados, que es, sin lugar a dudas, nuestra media naranja De dientes para fuera (para otro segmento de gente, normalmente amigos(as) cercanos o a tu madre o hermana) les confesamos que estamos hartos(as) de esa persona: que coje fatal, que no hace nada, que se gasta todo el dinero en pendejadas, etc. Todos, casados, casadas, nunca dejan de soñar con que hay otra persona esperándolos, su media naranja. Que están perdiendo el tiempo con la persona incorrecta.
La media naranja no existe.
Es una ilusión en la que es bonito creer. Pero no existe. Tú única media naranja eres tú mismo, la única persona que te puede hacer feliz eres tú, la única persona que te va a satisfacer sexualmente toda la vida eres tú ayudado con tu mano derecha (si no eres zurdo) o un vibrador (si fuera el caso).
La única persona que te va ayudar a conseguir tus sueños, eres tú. La única persona que te va a cuidar eres tú. La única persona que puede destruirte mentalmente eres tú. Los demás, las mujeres y hombres que te rodean, son personas a las que podrás amar más o menos, darles más o menos.
Pero jamás personas que te harán feliz toda la vida. Sólo una época o un instante. Y, eso, debería de bastarnos ¿Acaso no es maravilloso, asombroso y milagroso que alguien pueda hacernos plenamente feliz por unas semanas o incluso meses?
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