Por que?

Ella se llama Mayra.

Al lado de ella me siento feo. Ella, con su hermosa cara perfecta. Yo, con mi cara que, en realidad, es una pinche cabezota inmensa. Ella con sus 20 años, yo con mis 28. Ella sin arrugas, yo con muchas ya, más las que llegarán mañana.

Me siento un vampiro cuando le meto la lengua en la boca. Un pendejo anciano. Eyaculo sobre su cara y me invade una gran vergüenza ¿Qué hago echando semen sobre la cara de una chica tan joven? No quiero que me mire a la cara. Desde que entra en mi casa apago la luz para que no vea mi cara. Sólo entonces me atrevo a abrazarla y acercarme a ella. Debería de estar con una chica de mi edad, con alegre y sano sobrepeso, con mis mismas arrugas amigas.

No con una chica que todavía se puede presentar a un concurso de belleza y ganarlo.

La conocí en el trabajo. Y esa chica, que puede tener a cualquiera, lleva 4 días seguidos en mi cama.

Cada día que la veo me hace sentir tan viejo, tan feo.
Yo no quiero estar con chicas guapas ni jóvenes. Quiero estar con chicas feas. Chicas que me hagan sentir guapo y joven. No estoy cómodo sobre su cuerpo desnudo. Hasta el día que cobre no tengo ni dinero para invitarla a comer. Hace tiempo que dejé de tener un cuerpo presentable.

No sé qué vino buscando, pero lo que encontró es a un pendejo, pobre, que no tiene nada. Salvo ese pene feo y asqueroso con el que eyacula sobre ella. Sin embargo, Mayra, no quiere salir de mi cama. Soy un pene feo. Nada más que un pene feo sobre su cara. Quiero dejar de ser un pene feo. Todo yo me estoy convirtiendo en un pene. Tengo que volver a aprender a estar solo. Pero es que estamos en Navidad, hace frío, por las noches no hay calefacción y, desde que cierro la puerta, si estoy solo, me entra una ansiedad, un temblor inmenso en el pecho. Y entonces lo único que deseo es estar abrazado a alguien.

-Piensas demasiado en el sexo –me dice.

-¿Cómo no voy a pensar en sexo si te tengo al lado?

¿Por qué estás aquí, conmigo? –Le pregunto -¿No tienes a nadie más con quien estar?

-Pues claro que tengo con quien más estar.

-Pues claro que tienes con quien más estar, millones de personas en México, todos los chicos del mundo te querrían cojer. Ahí fuera te está buscando un buen chico, de tu edad, con una carrera y un buen trabajo ¿Por qué quieres estar aquí, conmigo, con un pendejo como yo que ya no tiene sentimientos nuevos para nadie? ¿Qué es lo que buscas? No tengo absolutamente nada que ofrecer. No soy nadie, mi cama está al lado del baño… es viernes por la noche… y estás aquí metida en el cuartucho de una vecindad, en lugar de estar con tus amigos, en cualquier discoteca, bebiendo, bailando y saltando como hacen los pendejos mediocres los viernes por la noche…

Ella no para de acariciarme la cabeza, para arriba y para abajo, muy similar a cuando terminan de cortarme el cabello en la estética, me acaricia la espalda, el pecho, me masturba un poco con sus manos, y yo estoy seguro que Dios es un buen tipo, que ha bajado una escalera del cielo hasta mi cama, que es ella un ángel el cual a obligado a venir, escaleras abajo, para hacerme compañía, para que yo no pase la Navidad tan triste, para que no me afecte el frío y la niebla de la calle, soy el hijo malcriado de Dios, no sé por qué, pero lo que está claro es que yo no lo entiendo, que en el orden mental de mi cabeza una chica tan guapa como ella no puede estar con un tipoo tan mierda como yo… si por lo menos tuviera algo que ofrecer… ¿Por qué esta conmigo? ¿Qué es lo que busca? ¿Tan harta está de ser inalcanzable, que quiere que se la coja un cualquiera? ¿Es eso lo que busca? ¿A un cualquiera?

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