Peleas cotidianas

En el banco.La chica de la ventanilla está muy encabronada...

-Soy promotora ¿sabes? –me dice en voz baja, para que nadie mas la escuche- Pero les hacía falta suplir a alguien y me pusieron aquí. ¡Y no me explican nada! Cada vez que voy con el supervisor, a preguntar, me grita delate de todo el mundo.

No conozco a esa mujer. Pero está desesperada. Pienso en darle un consejo, hasta que recuerdo que los hombres, cuando una chica nos cuenta sus problemas, nos sentimos obligados a aconsejar. Olvidamos que las mujeres, generalmente, suelen ser mucho más inteligentes que nosotros, saben de sobra qué hacer. Si nos cuentan sus problemas es, únicamente, porque necesitan ser escuchadas.

-Además –prosigue- si por lo menos fuera hombrecito sabría como tratarlo. Pero es homosexual. Y está molesto ¿Sabes? Porque yo soy fea pero, aun así, puedo irme a la cama con mas chicos que él.

Ella calla. Él llega a la ventanilla. Sabe que estábamos cuchicheando sobre él. Los dos me miran. No sé a quién sonreír. Uno trata mal a las compañeras nuevas, la otra tiene prejuicios contra los homosexuales. Esperan un veredicto ¿A quién vas a sonreír? Eructo, me voy. No me gusta salir a la calle. Presiento una guerra en cada esquina. La gente, desde que se reune, desde que se pone a trabajar junta, se pelea ¿Por qué?

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